{"id":528,"date":"2015-08-05T05:49:46","date_gmt":"2015-08-04T23:49:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=528"},"modified":"2020-06-10T13:33:25","modified_gmt":"2020-06-10T19:33:25","slug":"universidad-para-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=528","title":{"rendered":"UNIVERSIDAD PARA TODOS"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><b>10 A\u00d1OS DE LUCHA CONTRA LA EXCLUSI\u00d3N<\/b><\/h3>\n<p>En la Ciudad de M\u00e9xico, cada a\u00f1o m\u00e1s de 200 mil j\u00f3venes son rechazados de las universidades. En un examen de 120 preguntas se disputan un lugar para cada diez aspirantes. Una pregunta mal contestada puede ser la diferencia entre continuar estudiando o regresar a casa para buscar un trabajo mal pagado o engrosar las filas del desempleo. El mecanismo es brutal porque no solo excluye sino culpabiliza a los j\u00f3venes por \u201creprobar\u201d el examen. Se quedan solos, cargando el estigma de \u201crechazado\u201d.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil enfrentar este rechazo, pero hace diez a\u00f1os algunos de estos j\u00f3venes comenzaron a rebelarse. No aceptaron ser rechazados, se organizaron y crearon el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educaci\u00f3n Superior (MAES). Desde entonces se han movilizado para hacer visible el problema y exigir un cambio en el sistema educativo. Hoy se cumple una d\u00e9cada del inicio de sus movilizaciones, contexto en el que resulta necesario conocer un poco m\u00e1s esta experiencia.<\/p>\n<p><b>Los muros excluyentes\u00a0<\/b><b>de las universidades<\/b><\/p>\n<p>Al examinar las cifras de exclusi\u00f3n en la educaci\u00f3n superior se comprende el surgimiento del movimiento. En la actualidad, M\u00e9xico tiene una de las coberturas universitarias m\u00e1s bajas de Am\u00e9rica Latina. Mientras\u00a0 que en pa\u00edses como Argentina es de 67%, Chile de 62 o Venezuela de 52<sup>1<\/sup> en M\u00e9xico 34.6.<sup>2<\/sup> Eso para no compararnos con pa\u00edses como Corea o Finlandia, con 95 y el 94%, respectivamente. Despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de pol\u00edticas neoliberales en la educaci\u00f3n, sin crear nuevas universidades ni ampliar la matr\u00edcula al ritmo necesario, el panorama es desastroso.<\/p>\n<p>Por instituci\u00f3n, el panorama tambi\u00e9n es indignante. En 2014, la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM) acept\u00f3 solo a 19,300 estudiantes, de los 203,187 que aplicaron en las dos rondas de ex\u00e1menes; el Instituto Polit\u00e9cnico Nacional (IPN) rechaz\u00f3 a m\u00e1s de 70 mil; y la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana apenas si recibi\u00f3 a 11,911 de un total de 86,153 aspirantes.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>El examen de admisi\u00f3n es el instrumento que ha permitido legitimar esta exclusi\u00f3n, pues culpa a los propios j\u00f3venes por no tener \u201ccalidad\u201d suficiente para continuar los estudios. Como explica Hugo Aboites:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">No pocos de los j\u00f3venes rechazados asumen que les falt\u00f3 estudio y se aplican m\u00e1s, pagan cursos de preparaci\u00f3n y, con una determinaci\u00f3n admirable, vuelven a solicitar ingreso una y otra vez. Al cabo de varios intentos, sin embargo, no es raro que lleguen a la conclusi\u00f3n (que impl\u00edcitamente propone tambi\u00e9n el examen cuando se insiste que elige a quienes s\u00ed son de calidad) de que en realidad lo que no tienen es la capacidad estructural necesaria y, una vez en ese camino, las consecuencias personales y sociales pueden ser muy destructivas. No s\u00f3lo se les rechaza, se les env\u00eda a la calle con la certificaci\u00f3n de que son, hablando el lenguaje de Enlace, definitivamente insuficientes, fallidos.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>El examen sirve as\u00ed, m\u00e1s que para seleccionar estudiantes, sirve como instrumento legitimador de la exclusi\u00f3n. La educaci\u00f3n no es vista cual derecho sino privilegio al que tienen acceso solo quienes tengan la suficiente \u201ccalidad\u201d acad\u00e9mica. Precisamente esta l\u00f3gica la han cuestionado desde hace diez a\u00f1os los movimientos de rechazados.<\/p>\n<p><b><a href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/terremoto22mini.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-529\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/terremoto22mini.jpg\" alt=\"terremoto22mini\" width=\"600\" height=\"405\" \/><\/a><\/b><\/p>\n<p><b>No aceptamos\u00a0<\/b><b>ser rechazados<\/b><\/p>\n<p>El MAES no es el primer movimiento de rechazados. Desde la d\u00e9cada de 1960 han protestado e influido en las pol\u00edticas universitarias, gracias a lo cual han conquistado derechos como el pase autom\u00e1tico. En los a\u00f1os ochenta y noventa, en pleno auge del modelo neoliberal, se dieron varias luchas contra el examen de admisi\u00f3n\u00a0 y para exigir un aumento de la matr\u00edcula.<\/p>\n<p>Sin embargo, despu\u00e9s de la huelga de 1999-2000 hab\u00edan pasado varios a\u00f1os sin que los rechazados se movilizaran. En 2005 surgieron dos movimientos, el Movimiento de Estudiantes No Aceptados (MENA), que centr\u00f3 su lucha en el IPN; y el MAES que se plante\u00f3 posicionar el tema en el caso de la UNAM y el resto de las universidades de la zona metropolitana del valle de M\u00e9xico. Desde entonces, el MAES ha planteado un cambio profundo en el modelo educativo, con nueve demandas, entre las cuales destacan la creaci\u00f3n de universidades y el aumento de la matr\u00edcula.<\/p>\n<p>En 2005, el movimiento empez\u00f3 con un pu\u00f1ado de j\u00f3venes. Despu\u00e9s de una serie de marchas y un plant\u00f3n afuera de la rector\u00eda de la UNAM, el MAES logr\u00f3 su primer acuerdo: los aspirantes que hab\u00edan protestado podr\u00edan ingresar becados en universidades privadas y al siguiente a\u00f1o gestionar su cambio a una p\u00fablica. Fue un \u00e9xito, pero tambi\u00e9n marc\u00f3 una din\u00e1mica al movimiento que administraba mas no resolv\u00eda el problema de fondo.<\/p>\n<p>El movimiento continu\u00f3 en ascenso y cada a\u00f1o se fue consolidando. Con brigadeos en los bachilleratos y en las sedes donde se aplica el examen, m\u00e1s gente se fue incorporando. Si en 2005 los aspirantes movilizados se contaban por decenas, en los siguientes a\u00f1os el movimiento agrup\u00f3 a varios miles. Su presencia en los medios aument\u00f3 y las autoridades gubernamentales y las universitarias han tenido que reconocerlo como interlocutor. Incluso en 2011, en el marco del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, participaron en un di\u00e1logo p\u00fablico con el Congreso de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Las formas de la protesta han sido muchas. Adem\u00e1s de las marchas, el MAES ha realizado <i>performances<\/i>, festivales, plantones, dos huelgas de hambre, videos, canciones, una marcha de 24 horas, una consulta\u00a0 y muchas otras formas creativas. Con el tiempo se ha generado una tradici\u00f3n e identidad con figuras como <i>S\u00faper MAES,<\/i> \u201cel luchador por la educaci\u00f3n\u201d, y consignas y canciones que cada a\u00f1o identifican a los j\u00f3venes aspirantes. En el MAES se han politizado miles de j\u00f3venes que despu\u00e9s se han incorporado a otras luchas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a 10 a\u00f1os el balance es agridulce. Por un lado, la persistencia del movimiento es admirable. No resulta f\u00e1cil sostener una lucha que cada a\u00f1o debe renovarse casi por completo con los nuevos aspirantes. En cuanto a sus demandas, el movimiento ha tenido logros importantes. Todos los a\u00f1os, el MAES ha conseguido acuerdos con la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica (SEP) e instituciones como la UNAM, la UAM, la Universidad Aut\u00f3noma de la Ciudad de M\u00e9xico (UACM), la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional y el Instituto Polit\u00e9cnico Nacional para que miles de j\u00f3venes contin\u00faen los estudios.<\/p>\n<p>El problema es que el Estado pretende administrar el conflicto otorgando lugares a quienes se manifiestan, pero se niega a cambiar de modelo educativo creando universidades y ampliando la matr\u00edcula. Se intenta encuadrar el movimiento y limitarlo a una lucha por lugares cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>Para el MAES, estos acuerdos son importantes, pues miles han podido continuar sus estudios, pero no son bastan, representan apenas una gota para un mar de exclusi\u00f3n. Por eso no limitarse a estos acuerdos c\u00edclicamente sino profundizar la lucha por la educaci\u00f3n como un derecho universal es el gran reto del movimiento. La pregunta es c\u00f3mo construir una correlaci\u00f3n de fuerzas que permita que todos entren a la universidad y no solo quienes se movilizan. C\u00f3mo extender la lucha universalizando sus demandas e involucrando no \u00fanicamente a los aspirantes excluidos sino a toda la sociedad es el problema que se plantea con creciente urgencia.<\/p>\n<p>En este sentido, m\u00e1s all\u00e1 de los acuerdos que se firman cada a\u00f1o el MAES se plantea la necesidad de luchar por un cambio de fondo en el sistema educativo. Aqu\u00ed, los resultados tambi\u00e9n hay que valorarlos. Es cierto que en lo esencial no se ha transformado el modelo y pr\u00e1cticamente no se ha ampliado la matr\u00edcula ni se han construido universidades. Sin embargo, el MAES ha contribuido a visibilizar el problema y generar conciencia en la sociedad. Cada vez menos medios se atreven a descalificar a los j\u00f3venes rechazados por \u201creprobar\u201d el examen. Las propias autoridades universitarias han tenido que reconocer el problema. Sin las movilizaciones del MAES, el tema no estar\u00eda tan presente.<\/p>\n<p>A diez a\u00f1os de su nacimiento, el MAES es una experiencia alentadora: miles de j\u00f3venes se han rebelado frente a un modelo que los excluye y estigmatiza. Su lucha ha contribuido a hacer visible un problema central de nuestra sociedad. Sin embargo, los muros de la universidad no han sido derribados: contin\u00faan excluyendo a miles de j\u00f3venes en cada examen y proceso de admisi\u00f3n. El MAES ha abierto una grieta, pero nos corresponde a todos con un gran movimiento empujar para abrir las puertas y que la universidad sea realmente de todos.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> \u201cEn cobertura universitaria, M\u00e9xico va debajo del promedio de AL: Narro\u201d, en <i>La Jornada<\/i>, 5 de agosto de 2012.\u00a0 http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2010\/08\/05\/politica\/005n1pol<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Narro Robles, Jos\u00e9; Martuscelli Quintana, Jaime y Barzana Garc\u00eda, Eduardo (Coord.). (2012) <i>Plan de diez a\u00f1os para desarrollar el Sistema Educativo Nacional.<\/i> [En l\u00ednea.] M\u00e9xico: Direcci\u00f3n General de Publicaciones y Fomento Editorial, UNAM http:\/\/www.planeducativonacional.unam.mx http:\/\/www.planeducativonacional.unam.mx\/CAP_07\/Text\/07_02a.html<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Datos recopilados por el MAES: http:\/\/aspirantesexcluidos.blogspot.mx\/<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Aboites, Hugo. \u201cMitos en el acceso a la educaci\u00f3n media superior\u201d, en <i>La Jornada<\/i>, 24 de mayo de 2014, http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/05\/24\/opinion\/018a1pol<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10 A\u00d1OS DE LUCHA CONTRA LA EXCLUSI\u00d3N En la Ciudad de M\u00e9xico, cada a\u00f1o m\u00e1s de 200 mil j\u00f3venes son rechazados de las universidades. En un examen de 120 preguntas se disputan un lugar para cada diez aspirantes. 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