{"id":576,"date":"2015-08-05T06:57:52","date_gmt":"2015-08-05T00:57:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=576"},"modified":"2015-08-05T07:22:05","modified_gmt":"2015-08-05T01:22:05","slug":"la-reforma-del-estado-mexicano-el-debate-de-1989","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=576","title":{"rendered":"LA REFORMA DEL ESTADO MEXICANO: EL DEBATE DE 1989"},"content":{"rendered":"<p>La problem\u00e1tica del Estado mexicano, y en particular de su reforma del Estado ha ocupado muchas p\u00e1ginas a lo largo de la historia de nuestra revista\u00a0 y, en sincron\u00eda con la tem\u00e1tica del presente n\u00famero, hemos escogido el suscitado para el n\u00famero 26 de <i>Memoria<\/i> en mayo-junio de 1989. Una discusi\u00f3n totalmente pertinente para un momento en el que se fortalec\u00eda el giro neoliberal del Estado mexicano y la reforma pol\u00edtica mostraba sus limitaciones con el fraude electoral de 1988. Dice una parte de la nota que presenta ese n\u00famero:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">El Estado mexicano actual, razonan sus ide\u00f3logos, se form\u00f3 y consolid\u00f3 como resultado de la Revoluci\u00f3n de 1910-1917; luego, contin\u00faa siendo el Estado de la Revoluci\u00f3n. Este t\u00f3pico de la propaganda oficial y dominante es f\u00e1cilmente desmontable para advertir su irrealidad frente a sus transformaciones, desplazamientos, inversiones y asincron\u00edas (p. 250).<\/p>\n<p>En particular, aquel debate resulta hoy sumamente atractivo por la diversidad de posturas ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas representadas en \u00e9l. Los personajes que hicieron parte del debate fueron el jurista Luis Javier Garrido, los perredistas Pablo G\u00f3mez, Am\u00e9rico Sald\u00edvar y Samuel I. del Villar (ex priista), el panista Carlos Castillo Peraza y el priista Rodolfo Gonz\u00e1lez Guevara.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n de los autores gir\u00f3 sobre la conceptualizaci\u00f3n del Estado mexicano y su relaci\u00f3n con la democracia. Carlos Castillo Peraza y Am\u00e9rico Sald\u00edvar trataron de hacer una caracterizaci\u00f3n te\u00f3rica sobre el Estado. El primero apuntaba que la materialidad del Estado se encontraba en que como tal es un poder pol\u00edtico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Es un poder, es decir, una capacidad de imponer la voluntad personal o colectiva sobre otros, no necesariamente contra la voluntad de \u00e9stos ni contra su resistencia; es una capacidad de hacerse obedecer. Para que esta obediencia no sea considerada opresiva, humillante o indigna, el que obedece debe estar convencido de que aquello que se le pide, exige u ordena no es arbitrario, no es irracional ni caprichoso, y tambi\u00e9n de que la relaci\u00f3n de que el que manda y el que obedece no es s\u00f3lo una relaci\u00f3n de fuerza en la que la parte m\u00e1s d\u00e9bil est\u00e1 condenada a la sumisi\u00f3n (p. 237).<\/p>\n<p>Esta idea del Estado como poder pol\u00edtico y como relaciones de mando-obediencia hace que la cuesti\u00f3n democr\u00e1tica sea sumamente relevante. Castillo Peraza pon\u00eda la materialidad de la democracia en tres elementos: 1) la descentralizaci\u00f3n de los poderes, 2) una democracia econ\u00f3mica donde el Estado haga una disposici\u00f3n de los recursos con el control de la sociedad y 3) el fortalecimiento de una serie de organismos e instituciones que hagan contrapeso al Estado. Am\u00e9rico Sald\u00edvar, contraponi\u00e9ndose a Castillo Peraza, caracterizaba la manera en que el liberalismo cl\u00e1sico conceb\u00eda el Estado y propon\u00eda la reforma del mismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Con Hobbes se inaugura una especie de doctrina o fe ciega en la necesidad de la fortaleza y el predominio de lo estatal. De la idea del Estado-Leviat\u00e1n como centralidad, en cambio, sugerimos la idea de la Pol\u00edtica (con may\u00fasculas) como lugar privilegiado y eje de superaci\u00f3n y negociaci\u00f3n de conflictos sin recurrir a la fuerza organizada del Estado. Dentro de este enfoque se podr\u00eda resumir el sentido de la reforma pol\u00edtica (p. 262).<\/p>\n<p>Sald\u00edvar apostaba\u00a0 a un fortalecimiento de la sociedad civil frente al Estado, y su forma cl\u00e1sica liberal. Por ello propon\u00eda una discusi\u00f3n sobre lo que en su momento se llam\u00f3 el neocorporativismo, que buscaba liberarse de las identidades de representaci\u00f3n cl\u00e1sicas, como los sindicatos o partidos, los cuales en su visi\u00f3n hab\u00edan sido m\u00e1s un obst\u00e1culo de la democratizaci\u00f3n, al estar cooptados totalmente por el poder Estatal.<\/p>\n<p>Luis Javier Garrido se centr\u00f3 en establecer un an\u00e1lisis hist\u00f3rico del Estado mexicano. Intentaba demostrar c\u00f3mo en cada uno de los grandes periodos en que puede caracterizarse la historia de M\u00e9xico no se hab\u00eda podido establecer la democracia. Postulaba de esta manera que \u201cel problema del M\u00e9xico actual es el mismo de hace m\u00e1s de siglo y medio: la refundaci\u00f3n del Estado mexicano\u201d. (p. 241) El Estado posrevolucionario, surgido de un monopolio de la representaci\u00f3n pol\u00edtica logr\u00f3 ponerse y poner a la figura presidencial por encima de los intereses constitucionales de la naci\u00f3n. Con este supuesto, Garrido apuntaba sin medias tintas que \u201cel PRI es, dentro del actual marco jur\u00eddico mexicano, una organizaci\u00f3n ilegal, no solamente porque su existencia como partido de Estado contradice el art\u00edculo 41 constitucional, que establece el car\u00e1cter equitativo del r\u00e9gimen de partidos, sino que lo es tambi\u00e9n porque ha hecho una violaci\u00f3n a toda una serie de normas constitucionales, de leyes secundarias y de reglamentos, una pr\u00e1ctica consuetudinaria\u201d (p. 243).<\/p>\n<p>Pablo G\u00f3mez abord\u00f3 la problem\u00e1tica del Estado y la democracia o, mejor dicho, la imposibilidad de una democracia pol\u00edtica en un Estado corporativo como el mexicano: \u201cSin reforma electoral no habr\u00e1 reforma del Estado, y sin \u00e9sta no puede instaurarse la rep\u00fablica democr\u00e1tica\u201d (p. 245). La lucha por una rep\u00fablica democr\u00e1tica tiene en unos de sus puntos de inicio la lucha por una reforma electoral, por avances en los derechos democr\u00e1ticos. La reforma electoral planteada en 1989 era la construcci\u00f3n de una legislaci\u00f3n electoral que reflejara la construcci\u00f3n en el pa\u00eds de un sistema electoral democr\u00e1tico, es decir, contar con una legislaci\u00f3n sin el dominio del gobierno y del PRI\u00a0 en tanto partido oficial. Otro de los aspectos que G\u00f3mez resalta para conquistar una reforma democr\u00e1tica y, por tanto, una reforma electoral, es la lucha contra el corporativismo priista, que no solamente tiene control de los sindicatos y organizaciones populares sino\u00a0 de organizaciones ejidales, c\u00e1maras patronales, escuelas y universidades.<\/p>\n<p>Para G\u00f3mez \u00c1lvarez, las grandes movilizaciones demostraron que la lucha por la democracia era una reivindicaci\u00f3n popular de gran calado, pero la democracia encuentra una enorme barrera: \u201c(\u2026) este objetivo no puede ser conquistado como desarrollo del actual Estado, cuyos fundamentos est\u00e1n ligados a un sistema de poder antidemocr\u00e1tico y corrupto, sino mediante la creaci\u00f3n de nuevas formas de legitimada estatal, dominadas por la democracia\u201d (p. 246). La democracia implica para G\u00f3mez, conocimiento de la sociedad y solo podr\u00e1 hablarse de grandes transformaciones sociales.<\/p>\n<p>En esa lucha por un r\u00e9gimen electoral democr\u00e1tico, las oposiciones juegan un papel importante; se plantea aqu\u00ed la posibilidad de luchar por un objetivo com\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de las necesarias distinciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas: \u201cLa lucha en favor de un sistema democr\u00e1tico de partidos, con mecanismos electorales imparciales y verdadero juego pol\u00edtico en los \u00f3rganos del Estado, puede ser la base para la convergencia entre tendencias diversas, pero que comparten algunos objetivos comunes\u201d (p. 248)<\/p>\n<p>Rodolfo Gonz\u00e1lez, representante del PRI, intenta hacer una defensa del partido oficial. Lo mejor de su intervenci\u00f3n viene al final: \u201cQuiz\u00e1 ustedes digan: este se\u00f1or habla de un PRI que tampoco nosotros conocemos\u201d, pero nosotros agregar\u00edamos: habla tambi\u00e9n de un M\u00e9xico inexistente, que nadie conoce. Lo anterior debido a que para \u00e9l, el Estado mexicano no necesita reforma alguna, pues como supone un Estado moderno solamente necesita ser capaz de construir una conciencia responsable colectiva e individual para resolver las problem\u00e1ticas sociales. Las \u00fanicas reformas que podr\u00edan sugerirse, dice Gonz\u00e1lez Guevara, son de ciertas leyes org\u00e1nicas de la Constituci\u00f3n \u201c(\u2026) como, por ejemplo, lo que est\u00e1 actualmente analiz\u00e1ndose, reforma a la Constituci\u00f3n, y reforma a su ley reglamentaria que actualmente es el C\u00f3digo Federal Electoral (\u2026)\u201d (p. 252). Gonz\u00e1lez Guevara sosten\u00eda que en M\u00e9xico no hay corporativismo, para \u00e9l esas formaciones corporativas se han presentado solamente en el r\u00e9gimen fascista italiano y en la dictadura espa\u00f1ola. A diferencia de aquellos contextos, en M\u00e9xico hubo un pacto para que las organizaciones (obreras, campesinas, populares) realicen actividades electorales en el partido.<\/p>\n<p>Podemos situar los pobres planteamientos del priista sobre la reforma del Estado con su concepci\u00f3n del PRI como partido representante de la Revoluci\u00f3n Mexicana: \u201cComo el PRI es un partido oficial, es un partido de Estado, yo sostengo que este sistema pol\u00edtico de gobierno con partido oficial, con partido de Estado lo debemos mantener en M\u00e9xico para llevar adelante con fuerza los principios de la Revoluci\u00f3n mexicana.\u201d (p. 254).<\/p>\n<p>Finalmente, Samuel I. del Villar, un expriista en ese momento en el reci\u00e9n fundado PRD, plante\u00f3 que el Estado mexicano sufr\u00eda de una crisis institucional que estar\u00eda llevando a una disoluci\u00f3n o un desplome, debido a tres factores: la antidemocracia, la corrupci\u00f3n y la arbitrariedad. Para Del Villar, la crisis del Estado repercute principalmente en la producci\u00f3n, la seguridad y la paz. Por ello propon\u00eda una reforma constitucional que garantizara el cambio democr\u00e1tico del pa\u00eds con base en cuatro premisas: el primero la limpieza del sufragio, \u201c(\u2026) integrar una autoridad electoral con ciudadanos que no sean dirigentes partidistas ni servidores p\u00fablicos (\u2026)\u201d (p. 259); una nueva geograf\u00eda electoral que permitiera el equilibro entre las representaciones mayoritarias y proporcionales que garantizara representatividad a la poblaci\u00f3n; equilibrio de poder entre el legislativo y el ejecutivo; y combate la corrupci\u00f3n en el sistema judicial.<\/p>\n<p>El debate de 1989 present\u00f3 distintas concepciones del Estado mexicano; las m\u00faltiples batallas pol\u00edticas ocurridas en el pa\u00eds desde entonces validaron y anularon mucho de lo postulado en ese momento. Sin embargo, queda pendiente en el pa\u00eds la consecuci\u00f3n de un r\u00e9gimen verdaderamente democr\u00e1tico capaz de involucrar a todos los sectores de la poblaci\u00f3n para llevar a transformaciones sociales de fondo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La problem\u00e1tica del Estado mexicano, y en particular de su reforma del Estado ha ocupado muchas p\u00e1ginas a lo largo de la historia de nuestra revista\u00a0 y, en sincron\u00eda con la tem\u00e1tica del presente n\u00famero, hemos escogido el suscitado para el n\u00famero 26 de Memoria en mayo-junio de 1989. 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