{"id":658,"date":"2015-10-18T21:16:50","date_gmt":"2015-10-19T03:16:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=658"},"modified":"2020-06-09T18:48:43","modified_gmt":"2020-06-10T00:48:43","slug":"fin-de-la-hegemonia-progresista-y-giro-regresivo-en-america-latina-una-contribucion-gramsciana-al-debate-sobre-el-fin-de-ciclo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=658","title":{"rendered":"FIN DE LA HEGEMON\u00cdA PROGRESISTA Y GIRO REGRESIVO EN AM\u00c9RICA LATINA. UNA CONTRIBUCI\u00d3N GRAMSCIANA AL DEBATE SOBRE EL FIN DE CICLO"},"content":{"rendered":"<p>La experiencia de los llamados gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> parece haber entrado en un pasaje cr\u00edtico que algunos autores denominaron <em>fin de ciclo<\/em>, abriendo un debate sobre el car\u00e1cter de la coyuntura con fuertes implicaciones estrat\u00e9gicas respecto del porvenir inmediato.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Sostendr\u00e9 en forma sint\u00e9tica la idea de que, en sentido estricto, el ciclo no termin\u00f3 ni est\u00e1 a punto de terminar en el corto plazo, entendiendo por ciclo el periodo de ejercicio de gobierno de las fuerzas progresistas, pero que, al mismo tiempo, podemos y tenemos que identificar y analizar el cierre de la etapa hegem\u00f3nica de este ciclo, con las consecuencias que esto implica a mediano plazo.<\/p>\n<p>Para ello partimos de la caracterizaci\u00f3n del ciclo progresista latinoamericano como un conjunto de diversas versiones de <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, es decir, siguiendo la intuici\u00f3n de Gramsci, de una serie de proyectos devenidos procesos de transformaciones estructurales significativas pero limitadas, con un trasfondo conservador, impulsadas desde arriba y por medio de pr\u00e1cticas pol\u00edticas desmovilizadoras y subalternizantes, que se expresan en buena medida a trav\u00e9s de los dispositivos del <em>cesarismo<\/em> y el <em>transformismo<\/em> como modalidades de vaciamiento hacia arriba y hacia abajo de los canales de organizaci\u00f3n, participaci\u00f3n y protagonismo popular.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Siendo que la de la revoluci\u00f3n pasiva es una f\u00f3rmula que busca y logra una salida hegem\u00f3nica a una situaci\u00f3n de equilibrio de fuerzas, o de \u201cempate catastr\u00f3fico\u201d -f\u00f3rmula que result\u00f3 eficaz en clave progresista en Am\u00e9rica Latina en la d\u00e9cada del 2000- podemos analizar el momento actual, para problematizar y profundizar la hip\u00f3tesis del fin de ciclo, poniendo en evidencia un rasgo central y determinante de la coyuntura: la p\u00e9rdida relativa de hegemon\u00eda, es decir la creciente incapacidad de construcci\u00f3n y sostenimiento del amplio consenso interclasista y de fuerte raigambre popular que caracteriz\u00f3 la etapa de consolidaci\u00f3n de estos gobiernos.<\/p>\n<p>En efecto, parece haberse terminado la fase de consolidaci\u00f3n hegem\u00f3nica que se expres\u00f3 reiteradamente en resultados electorales plebiscitarios pero se fragu\u00f3 fundamentalmente en el ejercicio eficaz de una serie de intermediaciones estatales y partidarias, desplazando a las derechas de estrat\u00e9gicos ganglios institucionales y aparatos ideol\u00f3gicos del Estado e instalando una serie de ideas fuerzas, consignas y valores pol\u00edticos de corte nacional popular como los de soberan\u00eda, nacionalismo, progreso, desarrollo, justicia social, redistribuci\u00f3n, dignidad plebeya, etc.. En algunos pa\u00edses este pasaje fue acompa\u00f1ado por un enfrentamiento directo con intentos restauradores de car\u00e1cter golpista o extra institucionales -como en el caso de Bolivia, Ecuador y Venezuela pero tambi\u00e9n en Argentina el caso del conflicto del campo-, cuyo saldo dej\u00f3 las derechas de estos pa\u00edses muy debilitadas y, en consecuencia, abrieron el camino a una pr\u00e1ctica hegem\u00f3nica de las fuerzas progresistas m\u00e1s profunda y contundente<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, incluyendo la reformulaci\u00f3n de los marcos constitucionales y generando el escenario del llamado \u201ccambio de \u00e9poca\u201d.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Este etapa parece haberse definitivamente cerrado. Al menos desde 2013<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> se percibe un punto de inflexi\u00f3n, con ciertas variaciones temporales y formales pa\u00eds por pa\u00eds, a partir de un viraje desde un perfil progresivo a uno tendencialmente m\u00e1s regresivo. Giro que resulta particularmente perceptible en los \u00faltimos tiempos tanto en las respuestas presupuestales a la crisis econ\u00f3mica que azota la regi\u00f3n, que privilegian el capital frente al trabajo y al medio ambiente, como la actitud hacia las organizaciones y movimientos sociales situados a su izquierda, que tiende a endurecerse tanto discursiva como materialmente, como en el caso de las medidas represivas adoptadas frente a las recientes movilizaciones en Ecuador.<\/p>\n<p>Gramsci sosten\u00eda que se pod\u00eda\/deb\u00eda distinguir entre cesarismos progresivos y regresivos. Agregar\u00eda que esta antinomia conforma una clave de lectura que se puede aplicar tambi\u00e9n al an\u00e1lisis de diversas formas y distintas etapas de las revoluciones pasivas ya que permite reconocer diversas combinaciones de rasgos progresivos y regresivos y la predominancia de uno de ellos en momentos sucesivos del proceso hist\u00f3rico.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>Desde su surgimiento convivieron al interior de los bloques y alianzas sociales y pol\u00edticas que impulsaron los gobiernos progresistas latinoamericanos tendencias de diverso signo. Si en la etapa inicial domin\u00f3 el rasgo progresista, propiciando que as\u00ed se denominaran, se puede identificar un posterior viraje tendencialmente conservador que opera en sentido regresivo respecto del rasgo progresivo de la etapa hegem\u00f3nica de ejercicio del poder de los gobiernos progresistas. Este giro se manifiesta org\u00e1nicamente en el seno de los bloques y alianzas que sostienen a estos gobiernos y expresa en las variaciones en la orientaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas, justific\u00e1ndose, desde la \u00f3ptica de la defensa de las posiciones de poder, por la necesidad de compensar la p\u00e9rdida de hegemon\u00eda transversal por medio de un movimiento hacia el centro.<\/p>\n<p>Este acentramiento, dicho sea de paso, parecer\u00eda contrastar con la l\u00f3gica de las polarizaciones izquierda-derecha y pueblo-oligarqu\u00eda que caracteriz\u00f3 el mismo surgimiento de estos gobiernos, impulsados por la irrupci\u00f3n de fuertes movimientos antineoliberales y el posterior enfrentamiento con los conatos restauradores de las derechas que abrieron la puertas a la consolidaci\u00f3n hegem\u00f3nica. Al mismo tiempo, si seguimos la hip\u00f3tesis de Maristella Svampa de un retorno de dispositivos populistas, un movimiento real, org\u00e1nico y pol\u00edtico hacia el centro no excluye el uso de una ret\u00f3rica confrontacional, t\u00edpica del formato populista, aunque tendencialmente deber\u00eda y probablemente se ir\u00e1 moderando en aras de una mayor coherencia entre forma y contenido.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>En todo caso, estamos asistiendo a un giro fundamental, hist\u00f3rico y estructural en la composici\u00f3n pol\u00edtica de estos gobiernos y por lo tanto de un pasaje significativo de la historia pol\u00edtica del tiempo presente latinoamericano.<\/p>\n<p>El deslizamiento hacia un perfil regresivo es m\u00e1s perceptible en algunos pa\u00edses (Argentina, Brasil, Ecuador) que en otros (Venezuela, Bolivia y Uruguay) ya que en estos \u00faltimos se mantienen relativamente compactos los bloques sociales y pol\u00edticos de poder progresistas, no se abrieron fuertes clivajes hacia la izquierda y las derechas son relativamente m\u00e1s d\u00e9biles (salvo en el incierto escenario venezolano donde esta evaluaci\u00f3n es discutible). Aunque el fen\u00f3meno de fondo son los desplazamientos moleculares a nivel de alianzas sociales y pol\u00edticas, de influencia de clases, fracciones de clases y grupos sociales y pol\u00edticos y su contraparte en t\u00e9rminos de reorientaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas mencionaremos aqu\u00ed, a t\u00edtulo de ejemplo -por razones de espacio y por la dificultad objetiva de dar cuenta a escala latinoamericanas de todos estos pasajes- solo algunos de sus reflejos m\u00e1s visibles en la esfera pol\u00edtico partidaria y del recambio de los liderazgos.<\/p>\n<p>En Argentina el giro conservador es bastante evidente con la candidatura de Daniel Scioli en el Frente para la Victoria (FpV) quien no viene, para usar una expresi\u00f3n argentina, del \u201cri\u00f1on\u201d kirchnerista, a diferencia del candidato a vicepresidente Zannini, lo cual sanciona un ajuste hacia el centro-derecha del \u201csistema pol\u00edtico en miniatura\u201d peronista (usando la expresi\u00f3n de Juan Carlos Torre) que ya estaba en curso en los \u00faltimos a\u00f1os de paulatino debilitamiento del kirchnerismo.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>En Brasil hace tiempo que varios autores se\u00f1alaron una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica, al margen de los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n, al interior del Partido de los Trabajadores (PT). El soci\u00f3logo Francisco \u201cChico\u201d de Oliveira la identific\u00f3 en el surgimiento del <em>ornitorrinco<\/em>, una figura h\u00edbrida, medio sindicalista-medio especulador financiero, instalada en la gesti\u00f3n de inmensos fondos de pensi\u00f3n que navegan en los mercados financieros.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> En este sentido el posible retorno de Lula no modificar\u00eda substancialmente la orientaci\u00f3n pol\u00edtica asumida por Dilma, de la misma manera que no ocurri\u00f3 cuando ella lo substituy\u00f3, mientras que el viraje hacia el centro se manifestar\u00eda en la coyuntura m\u00e1s bien por la disminuci\u00f3n del gasto social en comparaci\u00f3n con el persistente apoyo directo e indirecto a los procesos de acumulaci\u00f3n de capital. Esta misma tendencia aparece en el caso ecuatoriano desde el desplazamiento de sectores de izquierda al interior de Alianza Pa\u00eds (AP) y la elecci\u00f3n de Jorge Glas, un vicepresidente claramente identificado con el sector privado para acompa\u00f1ar a Correa en las elecciones de 2013.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> En Uruguay es evidente la regresi\u00f3n a nivel ideol\u00f3gico del liderazgo de Pepe Mujica al de Tabar\u00e9 V\u00e1zquez, como reflejo de equilibrios internos y externos al Frente Amplio (FA) que se movieron hacia la derecha, a\u00fan con la continuidad propia de una fuerza pol\u00edtica estable y con un proyecto definido. Al mismo tiempo, este movimiento es muy reciente y apenas se empieza a reflejar en acciones y situaciones concretas que parecen apuntar en la direcci\u00f3n de una p\u00e9rdida de hegemon\u00eda y un despertar de las oposiciones sociales y pol\u00edticas.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los casos andinos, bolivianos y ecuatorianos, Maristella Svampa se\u00f1ala un quiebre de las promesas que sancionar\u00eda \u201cla p\u00e9rdida de la dimensi\u00f3n emancipatoria de la pol\u00edtica y la evoluci\u00f3n hacia modelos de dominaci\u00f3n de corte tradicional, basados en el culto al l\u00edder y su identificaci\u00f3n con el Estado\u201d.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>En el caso de Bolivia, m\u00e1s all\u00e1 de la emergencia de una \u201cburgues\u00eda aymara\u201d y de la burocratizaci\u00f3n y la institucionalizaci\u00f3n de amplias franjas dirigentes de los movimientos sociales que impulsaron las luchas antineoliberales, es menos sensible el deslizamiento hacia el centro en t\u00e9rminos de la composici\u00f3n pol\u00edtica del bloque de poder. Al mismo tiempo, el tema de la re-elecci\u00f3n de Evo y un posible refer\u00e9ndum abren a un escenario delicado, a pesar de que no se consolidaron alternativas electorales s\u00f3lidas ya que la derecha, salvo algunos resultados locales, todav\u00eda no levanta plenamente la cabeza y el Movimiento Sin Miedo no pasa de su s\u00f3lido arraigo en la capital (no lleg\u00f3 al 3% a nivel nacional en las elecciones de 2014).<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>Estas tendencias regresivas son todav\u00eda menos sensibles en Venezuela, el \u00fanico pa\u00eds en donde se impuls\u00f3 la participaci\u00f3n generalizada de las clases subalternas con la conformaci\u00f3n de las Comunas a partir de 2009, a pesar de que esta apertura descentralizadora fue compensada por la casi simult\u00e1nea creaci\u00f3n del Partido Socialista Unificado de Venezuela como \u00f3rgano de centralizaci\u00f3n y brazo pol\u00edtico del chavismo. Por otra parte, la polarizaci\u00f3n exasperada por las derechas tiende a compactar el campo popular detr\u00e1s de los grupos dirigentes de la revoluci\u00f3n bolivariana, a pesar de que las circunstancias de una econom\u00eda particularmente fr\u00e1gil no permiten una profundizaci\u00f3n de la misma, generan tensiones internas y eventualmente pueden fortalecer la tendencia m\u00e1s conservadora.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>En estas diferencias nacionales se refleja la mayor o menor influencia de la reactivaci\u00f3n de una oposici\u00f3n social y\/o pol\u00edtica de izquierda. En efecto, hay que registrar c\u00f3mo en la mayor\u00eda de estos pa\u00edses, adem\u00e1s de la recuperaci\u00f3n relativa de fuerza de las derechas, se asiste desde hace unos a\u00f1os a un repunte de la protesta por parte de actores, organizaciones y movimientos populares, donde vuelve a destacar un perfil antagonista y aut\u00f3nomo a contrapelo de la subalternizaci\u00f3n propia de las revoluciones pasivas. Sin embargo, por falta de persistencia en el tiempo, de consistencia organizacional y articulaci\u00f3n pol\u00edtica lamentablemente no parece estar en el horizonte pol\u00edtico un escenario de izquierdizaci\u00f3n de la pol\u00edtica latinoamericana. En efecto, a pesar de una lenta recuperaci\u00f3n de autonom\u00eda y de capacidad de lucha, no se observan relevantes y trascendentes procesos de acumulaci\u00f3n de fuerza pol\u00edtica a lo largo de estos \u00faltimos dos a\u00f1os de p\u00e9rdida de hegemon\u00eda del progresismo, salvo eventualmente en el caso del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina, cuyas perspectivas y potencial expansivo tampoco est\u00e1n asegurados.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> La explosi\u00f3n de protestas en el Ecuador en los meses pasados atraviesa distintos sectores y demandas pero, a pesar de que se acumul\u00f3 malestar en los sectores populares, en particular ind\u00edgenas y de trabajadores organizados, esto no garantiza el fortalecimiento de un polo pol\u00edtico alternativo.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Esta dificultad se debe parcialmente al efecto de reflujo, despu\u00e9s de la oleada ascendente de luchas antineoliberales, de los sectores populares hacia lo clientelar y lo gremial originado por una cultura pol\u00edtica subalterna pero, por otra parte y en buen medida, producto de las iniciativas, o la falta de iniciativas, de gobiernos progresistas m\u00e1s interesados en construir apoyos electorales y garantizar una gobernabilidad sin conflictos sociales que a impulsar, o simplemente respetar, las din\u00e1micas antagonistas y aut\u00f3nomas de organizaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de canales y formas de participaci\u00f3n y autodeterminaci\u00f3n en aras de transformar profundamente las condiciones de vida, y no solo la capacidad de consumo, de las clases subalternas.<\/p>\n<p>Este debilitamiento, o ausencia de empoderamiento, hace pensar que la intenci\u00f3n pasivizadora que oper\u00f3 como contraparte de las transformaciones estructurales y las pol\u00edticas redistributivas (sin considerar aqu\u00ed la pol\u00e9mica continuidad extractivista y primario-exportadora) provoc\u00f3 una d\u00e9cada perdida en t\u00e9rminos de la acumulaci\u00f3n de fuerza pol\u00edtica desde abajo, desde la capacidad aut\u00f3noma de los sectores populares, a contracorriente del ascenso que marc\u00f3 los a\u00f1os 90 y que quebr\u00f3 la hegemon\u00eda neoliberal, abriendo el escenario hist\u00f3rico actual.<\/p>\n<p>Este saldo negativo es lo que impide, por el momento, hacer frente a una doble deriva hacia la derecha: por el fortalecimiento relativo de las derechas pol\u00edticas y por el giro conservador y regresivo que modifica los equilibrios y la orientaci\u00f3n pol\u00edtica de los bloques de poder que sostienen a los gobiernos progresistas latinoamericanos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el fin de la hegemon\u00eda progresista no parece implicar un riesgo inmediato de restauraci\u00f3n de las derechas latinoamericanas, como a veces se vaticina a modo de chantaje hacia la izquierda, porque \u00e9stas apenas est\u00e1n remontando la profunda derrota pol\u00edtica de los a\u00f1os 2000 y, como reflejo del impacto de la hegemon\u00eda progresista, est\u00e1n aceptando e incorporando ideas y principios que no corresponden al ideario neoliberal<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, a demostraci\u00f3n de que el ciclo de mediano alcance, entre las luchas antineoliberales de los 90 y los gobiernos que se declararon posneoliberales, desplaz\u00f3 ciertos pilares del sentido com\u00fan y marc\u00f3 en efecto un relativo cambio de \u00e9poca en la agenda y el debate pol\u00edtico y cultural.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, en medio de tiempos convulsos, siguen su curso las revoluciones pasivas latinoamericanas, rodeadas por una creciente oposici\u00f3n a su derecha y su izquierda, marcadas en su interior por un viraje conservador y regresivo, desliz\u00e1ndose peligrosamente por una pendiente en la cual pierden brillo hegem\u00f3nico, anuncio del posible inicio de un fin de ciclo de duraci\u00f3n variable e indeterminada.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*[1] Profesor titular de la FCPyS-UNAM. Director de la revista Memoria del CEMOS. Autor de 9 libros sobre movimientos sociales y pol\u00edticos en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina y conceptos de teor\u00eda pol\u00edtica marxista, ver massimomodonesi.com.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> No incluyo a Honduras y Paraguay que, bajo los gobiernos de Celaya y Lugo, durante un breve periodo, antes de que los llamados \u201cgolpes blancos\u201d, fueron parte del \u201cciclo\u201d, ni Per\u00fa ya que el gobierno de Ollanta Humala no tuvo un momento progresista suficientemente claro y duradero. Tampoco se puede agregar Chile por el perfil neoliberal de los gobiernos de la Concertaci\u00f3n previos al m\u00e1s reciente de la Nueva Mayor\u00eda encabezada por Bachelet que, al margen de su caracterizaci\u00f3n, resulta desfasado cronol\u00f3gicamente respecto de la temporalidad procesual y el surgimiento coyuntural del ciclo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Para un balance equilibrado ver Franck Gaudichaud, \u201c\u00bfFin de ciclo en Am\u00e9rica del Sur? Los movimientos populares, la crisis de los \u201cprogresismos\u201d gubernamentales y las alternativas ecosocialistas\u201d en <em>Am\u00e9rica Latina. Emancipaciones en construcci\u00f3n<\/em>, Tiempo Robado Editoras\/Am\u00e9rica en movimiento, Santiago, 2015. Hay que se\u00f1alar que la noci\u00f3n de \u201cfin de ciclo\u201d est\u00e1 exacerbando un debate de por s\u00ed tendiente a la polarizaci\u00f3n. Algunos intelectuales org\u00e1nicos del progresismo latinoamericano reaccionaron sosteniendo una defensa irrestricta de los logros de los gobiernos y denunciando de forma vehemente esta hip\u00f3tesis por ser, seg\u00fan ellos, obra de una ultraizquierda marginal. Por ejemplo, Emir Sader, \u201c\u00bfEl final de un ciclo (que no existi\u00f3)?\u201d, <em>Pagina 12<\/em>, Buenos Aires, 17 de septiembre de 2015. Esta posici\u00f3n que simplifica y polariza las cr\u00edticas en clave ultraizquierdista tambi\u00e9n es sostenida por el vicepresidente de Bolivia \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera cruzandola con la cuesti\u00f3n ambiental, desde el conflicto del TIPNIS iniciado en 2010 y hasta tiempos recientes al acusar a ONGs de \u201ctrotskistas verdes\u201d de estar coludidas con intereses extranjeros.<a href=\"http:\/\/www.la-razon.com\/nacional\/Vicepresidente-Garcia-advierte-ONG-entrometen-pais_0_2324167612.html\">http:\/\/www.la-razon.com\/nacional\/Vicepresidente-Garcia-advierte-ONG-entrometen-pais_0_2324167612.html<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Massimo Modonesi, \u201cRevoluciones pasivas en Am\u00e9rica Latina. Una aproximaci\u00f3n gramsciana a la caracterizaci\u00f3n de los gobiernos progresistas de inicio de siglo\u201d en <em>Horizontes gramscianos. Estudios en torno al pensamiento de Antonio Gramsci<\/em>, FCPyS-UNAM, M\u00e9xico, 2013.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ver Massimo Modonesi, \u201cRevoluciones pasivas en Am\u00e9rica Latina. Una aproximaci\u00f3n gramsciana a la caracterizaci\u00f3n de los gobiernos progresistas de inicio de siglo\u201d en Mabel Thwaites Rey (editora),\u00a0<em>El Estado en Am\u00e9rica Latina: continuidades y rupturas<\/em>, CLACSO-ARCIS, Santiago de Chile, 2012.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> El vicepresidente de Bolivia, \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera habl\u00f3 de \u201cpunto de bifurcaci\u00f3n\u201d para dar cuenta de este pasaje estrat\u00e9gico de la correlaci\u00f3n de fuerzas que abri\u00f3 a la posibilidad del ejercicio hegem\u00f3nico. Ver \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera, \u201cEmpate catastr\u00f3fico y punto de bifurcaci\u00f3n\u201d en <em>Cr\u00edtica y emancipaci\u00f3n<\/em> n\u00fam. 1, CLACSO, Buenos Aires, junio de 2008.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> La noci\u00f3n de <em>cambio de \u00e9poca<\/em> surge de una expresi\u00f3n del presidente ecuatoriano Rafael Correa quien en 2007 sostuvo que lo que se viv\u00eda no era una \u201c\u00e9poca de cambios sino un cambio de \u00e9poca\u201d. Esta idea fue retomada por el t\u00edtulo del Congreso de ALAS de Guadalajara, este mismo a\u00f1o, donde present\u00e9 un texto asumiendo y desarrollando la tem\u00e1tica, posteriormente publicado como Massimo Modonesi, \u201cCrisis hegem\u00f3nica y movimientos antagonistas en Am\u00e9rica Latina. Una lectura gramsciana del cambio de \u00e9poca\u201d en <em>A contracorriente<\/em>, Vol. 5, No. 2, University of Oregon, 2008. Simultaneamente, Maristella Svampa &#8211; con quien iniciamos justo en este Congreso un fructifero di\u00e1logo- public\u00f3 un libro cuyo t\u00edtulo contribuy\u00f3 a difundir ampliamente esta noci\u00f3n en el debate acad\u00e9mico, Maristella Svampa, <em>Cambio de \u00e9poca. Movimientos sociales y poder pol\u00edtico<\/em>, CLACSO-Siglo XXI, Buenos Aires, 2008.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Como se\u00f1al\u00e9 en Massimo Modonesi, \u201cConflictividad socio-pol\u00edtica e inicio del fin de la hegemon\u00eda progresista en Am\u00e9rica Latina\u201d en Jaime Pastor y Nicol\u00e1s Rojas Pedemonte (coordinadores), <em>Anuario del conflicto social 2013<\/em>, Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, Barcelona, 2014.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ver Massimo Modonesi, \u201cPasividad y subalternidad. Sobre el concepto de <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em> de Antonio Gramsci\u201d en <em>Gramsciana. Rivista Internazionale di Studi su Antonio Gramsci<\/em> n\u00fam 1, Tur\u00edn, 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Maristella Svampa, \u201cAm\u00e9rica Latina: de nuevas izquierdas a populismos de alta intensidad\u201d en <em>Memoria<\/em> n\u00fam. 256, M\u00e9xico, noviembre de 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Mabel Thwaites, \u201cArgentina fin de ciclo\u201d en <em>Memoria<\/em> n\u00fam. 254, M\u00e9xico, mayo de 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Massimo Modonesi, Entrevista a Francisco De Oliveira, \u201cBrasil: una hegemon\u00eda al rev\u00e9s\u201d en <em>OSAL<\/em> n\u00fam. 30, CLACSO, Buenos Aires, noviembre de 2011.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Francisco Mu\u00f1oz Jaramillo (editor), <em>Balance cr\u00edtico del corre\u00edsmo<\/em>, Universidad Central del Ecuador, Quito, 2014.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Zibechi ya se\u00f1ala expresiones muy concretas y tangibles en las recientes movilizaciones contra el tratado de libre comercio de servicios TISA, Ra\u00fal Zibechi, \u201cDiez d\u00edas que sacudieron a Uruguay\u201d en <em>La Jornada<\/em>, M\u00e9xico, 18 de septiembre de 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Maristella Svampa, \u201cTermina la era de las promesas andinas\u201d en <em>Revista \u00d1<\/em>, Clar\u00edn, Buenos Aires, 25 de agosto de 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Pablo Stefanoni, \u201c\u00bfPerdi\u00f3 Evo Morales?\u201d en <em>Revista Panam\u00e1<\/em>, 9 de abril de 2015, http:\/\/panamarevista.com\/2015\/04\/09\/perdio-evo-morales\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Edgardo Lander, \u201cVenezuela: \u00bfcrisis terminal del modelo petrolero rentista?\u201d en <em>Aporrea.org<\/em>, 30 de octubre de 2014, http:\/\/www.aporrea.org\/actualidad\/a197498.html<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Pablo Stefanoni, \u201cEl voto trotsko explicado a un finland\u00e9s\u201d en <em>Revista Panam\u00e1<\/em>, 24 de julio de 2015, http:\/\/panamarevista.com\/2015\/07\/24\/el-voto-trosko-explicado-a-un-finlandes\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Massimo Modonesi, \u201cEntrevista a Alberto Acosta, \u00bfFin de ciclo de los gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina? L\u00edmites y crisis del corre\u00edsmo en Ecuador\u201d en <em>Memoria<\/em> n\u00fam. 256, M\u00e9xico, noviembre de 2015; Jeffery Webber, \u201cEcuador: en el impasse pol\u00edtico\u201d en revista <em>Viento Sur<\/em>, 20 de septiembre de 2015, http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article10496.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> V\u00e9ase el dossier de la revista <em>Nueva Sociedad<\/em> n\u00fam. 254 sobre \u201cLos rostros de la derecha en Am\u00e9rica Latina\u201d, noviembre-diciembre de 2014, en particular los art\u00edculos de Fernando Molina sobre Bolivia y de Franklin Ram\u00edrez y Valeria Coronel sobre Ecuador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia de los llamados gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela)[1] parece haber entrado en un pasaje cr\u00edtico que algunos autores denominaron fin de ciclo, abriendo un debate sobre el car\u00e1cter de la coyuntura con fuertes implicaciones estrat\u00e9gicas respecto del porvenir inmediato.[2] Sostendr\u00e9 en forma sint\u00e9tica &#8230; <a title=\"FIN DE LA HEGEMON\u00cdA PROGRESISTA Y GIRO REGRESIVO EN AM\u00c9RICA LATINA. UNA CONTRIBUCI\u00d3N GRAMSCIANA AL DEBATE SOBRE EL FIN DE CICLO\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=658\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre FIN DE LA HEGEMON\u00cdA PROGRESISTA Y GIRO REGRESIVO EN AM\u00c9RICA LATINA. 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