{"id":722,"date":"2015-12-05T12:10:39","date_gmt":"2015-12-05T06:10:39","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=722"},"modified":"2015-12-05T12:10:39","modified_gmt":"2015-12-05T06:10:39","slug":"jubilarse-en-el-capitalismo-de-hoy-la-clase-trabajadora-y-los-fondos-de-pension","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=722","title":{"rendered":"JUBILARSE EN EL CAPITALISMO DE HOY. LA CLASE TRABAJADORA Y LOS FONDOS DE PENSI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLos s\u00edmbolos son importantes, y escogimos el 1 de mayo [de 1981] como fecha de nacimiento del sistema privado de pensiones para permitir a los trabajadores celebrar ese d\u00eda no como uno de lucha de clases sino como el d\u00eda en que ganaron la libertad de controlar sus recursos para el retiro y se liberaron de las cadenas del seguro social estatizado\u201d,<sup>1<\/sup> explica Jos\u00e9 Pi\u00f1era, ex ministro del Trabajo de Pinochet y promotor del sistema privado de pensiones a escala mundial. Si los fondos de pensi\u00f3n (FP) se han convertido en emblema del capitalismo contempor\u00e1neo, es porque articulan determinaciones de la dominaci\u00f3n financiera con ciertas condiciones de la explotaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n presente constituye siempre y en todos lados el fondo de manutenci\u00f3n de la poblaci\u00f3n inactiva. De tal modo, cualquier sistema pensionario es una decisi\u00f3n sobre la parte de la producci\u00f3n que la sociedad otorga a sus jubilados. De la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de los ancianos al sistema chileno de pensiones, la historia y la antropolog\u00eda registran una rica diversidad de relaciones e instituciones que materializan ese v\u00ednculo entre las generaciones econ\u00f3micamente activas y las inactivas. Si para el trabajador individual el financiamiento de su jubilaci\u00f3n aparece como un atesoramiento, se trata en realidad de la adquisici\u00f3n de derechos sobre una parte de la producci\u00f3n futura. \u00c9stos pueden ser objeto de garant\u00edas colectivas o plasmarse en contratos individuales. En el primer caso forman un sistema de reparto donde cierta una instituci\u00f3n estatal cobra las cotizaciones de los activos a cambio de la promesa de entregar un ingreso regular al jubilarse. En el segundo se compone por un sistema de capitalizaci\u00f3n en el cual una empresa privada \u2014un FP\u2014 recolecta las cotizaciones de los activos para invertirlas en la bolsa, con el compromiso de pagar un ingreso regular al retiro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-724 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-6mini.jpg\" alt=\"chavezm 6mini\" width=\"400\" height=\"339\" \/>Corolario del grado de extensi\u00f3n del trabajo asalariado y de la esperanza de vida de los trabajadores, la problem\u00e1tica de la jubilaci\u00f3n en el capitalismo pertenece a la discusi\u00f3n m\u00e1s amplia sobre los l\u00edmites de la explotaci\u00f3n del trabajo. Por esa raz\u00f3n, el derecho a jubilarse naci\u00f3 directamente de las luchas obreras, aun cuando el principio emergi\u00f3 con la formaci\u00f3n de los cuerpos nucleares del Estado moderno.<sup>2<\/sup> Igual que las limitaciones del trabajo infantil y de la jornada laboral, el principio de jubilaci\u00f3n limita el tiempo de explotaci\u00f3n. La obligatoriedad del financiamiento del retiro con cotizaciones obreras y patronales, as\u00ed como la garant\u00eda de las prestaciones, forma parte de las conquistas m\u00e1s importantes de los trabajadores. En M\u00e9xico, las instituciones del sistema pensionario se desarrollaron en el marco del art\u00edculo 123 de la Constituci\u00f3n entre 1925 y 1959. En Estados Unidos, la <i>Social Security Act<\/i> (1935) subsumi\u00f3 el derecho a jubilarse en un sistema de seguridad social que se extender\u00e1, con el mismo nombre, al mundo capitalista de la posguerra.<\/p>\n<p>Las contraofensivas intervinieron en la estela de las transformaciones socioecon\u00f3micas y de las decisivas derrotas obreras al calor de las crisis de los decenios de 1970 y 1980. Los principales ejes de las reformas fueron el aumento de los tiempos de cotizaci\u00f3n, la postergaci\u00f3n de la edad legal de retiro, la individualizaci\u00f3n de las cuentas, la fijaci\u00f3n de topes a las cotizaciones obligatorias y la ampliaci\u00f3n de las aportaciones voluntarias: trabajar m\u00e1s, pagar m\u00e1s y cobrar menos. En el pa\u00eds, las reformas de los sistemas pensionarios de los trabajadores afiliados a los Institutos Mexicano del Seguro Social (IMSS, sector privado formal) y de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en 1997 y 2007 elevaron la edad de jubilaci\u00f3n, instauraron cuentas individualizadas de ahorro para el retiro y elevaron la importancia de las cotizaciones voluntarias.<\/p>\n<p>Los progresos de la esperanza de vida al nacer y el descenso de las tasas de fecundidad tienden a invertir las pir\u00e1mides de edades; y este fen\u00f3meno adquiere formas extremas en pa\u00edses como Jap\u00f3n, donde los mayores de 60 a\u00f1os representan cerca de 25 por ciento de la poblaci\u00f3n y los mayores de 50 aproximadamente 50 por ciento. En M\u00e9xico, la esperanza de vida promedio al nacer era de 34 a\u00f1os en 1930 y de 61 en 1970; ahora llega a 75. Al mismo tiempo, los cambios de patrones de natalidad, de mortalidad y de fecundidad elevan a un ritmo sostenido la proporci\u00f3n de ancianos. El aumento del ratio de dependencia econ\u00f3mica sirve en el mundo entero de argumento de peso para justificar la implantaci\u00f3n de reformas pensionarias regresivas. Rec\u00edprocamente, los d\u00e9ficit de las cuentas de los sistemas de reparto auxilian dicha tesis en cuanto se presentan como consecuencias ineluctables de la demograf\u00eda. Pero tal uso de la premisa del aumento de la dependencia econ\u00f3mica es unilateral, cuando no embustero: \u00e9sta debe observarse \u2014igual que cualquier consideraci\u00f3n sobre el cambio de las reglas de repartici\u00f3n del producto interno bruto y del nivel de vida que pueda derivar de una permuta demogr\u00e1fica\u2014 a la luz de la evoluci\u00f3n de la capacidad de producci\u00f3n de riquezas. El gigantesco desarrollo de las fuerzas productivas desde la Segunda Guerra Mundial no s\u00f3lo elev\u00f3 la productividad al grado de que los \u201cinstrumentos, en virtud de una orden recibida, trabajan por s\u00ed mismos, como las estatuas de D\u00e9dalo o los tr\u00edpodes de Hefesto\u201d \u2014cual imaginaba Arist\u00f3teles\u2014, sino que acrecent\u00f3 el despilfarro de trabajo social. El constante aplazamiento de la edad de retiro exigido por el capital corre paralelo con el aumento de las tasas de desempleo en general y de los trabajadores mayores en particular. De tal modo, el discurso que equipara las reformas pensionarias regresivas con el inter\u00e9s general encubre un objetivo de clase m\u00e1s profundo: disminuir las cotizaciones patronales en el financiamiento de las jubilaciones, prolongar el periodo de permanencia de los trabajadores en el mercado laboral; en otras palabras: desvalorizar la fuerza de trabajo. Este <i>leitmotiv<\/i> burgu\u00e9s siempre conlleva consecuencias sociales sorprendentes: si la esperanza de vida al nacer sigue progresando, no as\u00ed la esperanza de vida en <i>buena salud<\/i>, un fen\u00f3meno in\u00e9dito en los pa\u00edses muy desarrollados.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-723 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-4mini.jpg\" alt=\"chavezm 4mini\" width=\"400\" height=\"335\" \/>Ahora bien, las reformas pensionarias no s\u00f3lo dilataron una barrera a la explotaci\u00f3n del trabajo por el capital: promovieron la implantaci\u00f3n de sistemas de capitalizaci\u00f3n. Las formas institucionales de ese proceso dependieron en cada pa\u00eds de los sistemas pensionarios preexistentes, o no. El sistema de capitalizaci\u00f3n conlleva dos grandes reg\u00edmenes: FP de prestaciones definidas y FP de aportaciones definidas. Ambos supeditan los ingresos del jubilado al valor nominal de las carteras invertidas por los FP en los mercados financieros. Pero mientras el primero garantiza de manera formal el monto de las prestaciones, en el segundo el trabajador no sabe de antemano cu\u00e1nto cobrar\u00e1&#8230; Las reformas mexicanas de 1997 y 2007 introdujeron un sistema de capitalizaci\u00f3n en dos niveles: las administradoras de fondos para el retiro (Afore) recaudan las cotizaciones de los trabajadores para que, posteriormente, las sociedades de inversi\u00f3n de fondos para el retiro (Siefore) coloquen esas sumas en las bolsas.<\/p>\n<p>Los estudios comparativos muestran que el sistema de capitalizaci\u00f3n tiene un costo de funcionamiento superior al de reparto. Gran parte de las cotizaciones sirve por ejemplo para cubrir salarios de los gestores de cuentas individuales, comisiones de operadores burs\u00e1tiles, gastos de publicidad de los FP, y pagos por afiliaci\u00f3n y traspaso; todas esas erogaciones no existen en el sistema de reparto. En M\u00e9xico, las comisiones y \u2014en general\u2014 los costos de los Afore est\u00e1n entre los m\u00e1s elevados de los pa\u00edses de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Empero, para las empresas y los bancos, entre otras instituciones, los FP transforman las cotizaciones de los trabajadores en capitales productores de dividendos e intereses. Dicho de otro modo, los ahorros-retiro de las clases trabajadoras nutren y apalancan los fondos de acumulaci\u00f3n y de especulaci\u00f3n de los estratos capitalistas. La procedencia colectiva, el car\u00e1cter colosal de las sumas en juego y la magnitud de su tiempo de inmovilizaci\u00f3n convierten los FP en <i>inversores institucionales<\/i>, megaoperadores de los mercados financieros globalizados. Por su influencia en la pol\u00edtica financiera de los Estados \u2014como mayoristas de t\u00edtulos de deudas p\u00fablicas\u2014 y el control que ejercen en las direcciones de las grandes corporaciones \u2014como grandes accionistas\u2014 los FP articulan las condiciones de explotaci\u00f3n de los trabajadores y los instrumentos de dominaci\u00f3n contempor\u00e1nea del capital financiero. En M\u00e9xico, la reforma de la Ley de Seguridad Social naci\u00f3 directamente de la crisis tequila y como subterfugio para disponer de las sumas entonces \u201ccongeladas\u201d en las cajas de retiro para comprar t\u00edtulos de la deuda p\u00fablica y apalancar inversiones de grandes grupos privados. Hoy, adem\u00e1s de las cotizaciones al IMSS, las Afore y Siefore disponen de las cotizaciones de los trabajadores del Estado.<\/p>\n<p>Toda sociedad redefine el reparto de los frutos de su trabajo a medida que progresan sus fuerzas productivas y cambian sus patrones demogr\u00e1ficos. Anclada en la historia obrera, la reivindicaci\u00f3n del derecho a jubilarse defiende el principio del retiro como tiempo de vida no subordinado al capital: los frutos del aumento de la esperanza de vida son de los trabajadores. En ese sentido, las reformas pensionarias de las \u00faltimas d\u00e9cadas transfiguraron ese principio en l\u00e1tigo para una mayor sumisi\u00f3n del trabajo al capital. Recientemente, la Comisi\u00f3n Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro invit\u00f3 a los trabajadores a aumentar sus aportaciones voluntarias para garantizar una \u201cpensi\u00f3n c\u00f3moda\u201d, no sin advertir de la necesidad de una nueva reforma\u2026<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Pero por debajo de los cambios de correlaciones de fuerzas pol\u00edticas, la expansi\u00f3n de los sistemas de capitalizaci\u00f3n reposa y expresa mutaciones sociales, como la ampliaci\u00f3n de necesidades (iniciando por las m\u00e1s objetivas, como en Jap\u00f3n, donde la venta de pa\u00f1ales desechables para adultos igual\u00f3 desde 2008 la de los infantiles), el encarecimiento estratosf\u00e9rico de los servicios de salud o la diluci\u00f3n avanzada de los v\u00ednculos de solidaridad y de afectos entre generaciones en las aguas g\u00e9lidas de las relaciones mercantiles. Esos factores contribuyen al desarrollo de mercados destinados a convertirse en poderosas palancas del consumismo en la era del capitalismo senil.<\/p>\n<p>Finalmente, el sistema de capitalizaci\u00f3n trae consecuencias contradictorias para las representaciones que los trabajadores se forjan de su destino. De manera objetiva, el manejo burs\u00e1til de una cuenta individual de retiro entretiene la angustia y la incertidumbre del trabajador. No obstante, desde el plano subjetivo, \u00e9ste puede llegar a creer en el espejismo de la multiplicaci\u00f3n de sus cotizaciones en la bolsa, una quimera muy atractiva en las coyunturas de auge financiero. En ese sentido, es una \u201ccadena de oro\u201d (Marx) que dora la p\u00edldora y ata al capital a vastos segmentos de los trabajadores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos s\u00edmbolos son importantes, y escogimos el 1 de mayo [de 1981] como fecha de nacimiento del sistema privado de pensiones para permitir a los trabajadores celebrar ese d\u00eda no como uno de lucha de clases sino como el d\u00eda en que ganaron la libertad de controlar sus recursos para el retiro y se liberaron &#8230; <a title=\"JUBILARSE EN EL CAPITALISMO DE HOY. LA CLASE TRABAJADORA Y LOS FONDOS DE PENSI\u00d3N\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=722\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre JUBILARSE EN EL CAPITALISMO DE HOY. 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