{"id":746,"date":"2015-12-05T12:36:32","date_gmt":"2015-12-05T06:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=746"},"modified":"2015-12-05T13:52:37","modified_gmt":"2015-12-05T07:52:37","slug":"hacia-una-critica-de-la-violencia-a-90-anos-del-nacimiento-de-frantz-fanon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=746","title":{"rendered":"HACIA UNA CR\u00cdTICA DE LA VIOLENCIA A 90 A\u00d1OS DEL NACIMIENTO DE FRANTZ FANON"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-748\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-17mini.jpg\" alt=\"chavezm 17mini\" width=\"600\" height=\"527\" \/><br \/>\nEn tiempos violentos, como los que signan nuestra vida nacional, se vuelve necesario revisitar textos y autores que nos legaron reflexiones sustantivas sobre la relaci\u00f3n entre dominaci\u00f3n, violencia y revoluci\u00f3n; uno de ellos es Frantz Fanon (Martinica, 1925-Estados Unidos, 1961). Psiquiatra y militante caribe\u00f1o, dej\u00f3 pronto este mundo, a los 36 a\u00f1os de edad, para vivir en la memoria de los <i>proscritos de todas las naciones de la Tierra<\/i> a trav\u00e9s de su trabajo comprometido por la liberaci\u00f3n nacional de Argelia y en sus esfuerzos precursores para la descolonizaci\u00f3n mental de los esclavos del mundo moderno, atrapados en las formas coloniales de significar y pensar el orbe.<\/p>\n<p>En 2015 se cumplen 90 a\u00f1os de su nacimiento, y el mejor homenaje es releer su obra, no s\u00f3lo por un mero objetivo de curiosidad intelectual sino como un acto pol\u00edtico que nos permita cuestionar la atm\u00f3sfera de violencia imperante en el pa\u00eds, cada vez m\u00e1s \u201cnaturalizada\u201d por una poblaci\u00f3n que d\u00eda con d\u00eda est\u00e1 m\u00e1s expuesta a ella; esto, a fin reaprender herramientas que nos permitan cuestionar nuestra realidad y analizarla desde las muy sugestivas reflexiones de Fanon en torno a los or\u00edgenes y las posibilidades de la violencia. El trabajo te\u00f3rico m\u00e1s denso del martiniqu\u00e9s, autor de distintos art\u00edculos period\u00edsticos y an\u00e1lisis sobre la revoluci\u00f3n argelina, se encuentra vertido en <i>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/i> (1952), pero el testamento pol\u00edtico lo encontramos en <i>Los condenados de la Tierra<\/i>, una obra de prosa poderosa publicada p\u00f3stumamente, en 1961, escasos meses despu\u00e9s de la muerte de Fanon, por c\u00e1ncer en la sangre.<\/p>\n<p>El tema de la violencia y su v\u00ednculo con el mundo colonial y las luchas libertarias fue una preocupaci\u00f3n constante en la obra del autor. Sin embargo, con la acometida del giro posmoderno y especialmente a partir de los a\u00f1os noventa, la atenci\u00f3n de la academia especializada y los movimientos intelectuales cr\u00edticos se desplaz\u00f3 hacia Piel negra, m\u00e1scaras blancas, donde se encontr\u00f3 a un Fanon m\u00e1s \u201cculturalista\u201d, interesado en las identidades y las diferencias; es decir, en las formas de significar el cuerpo del colonizado, las expresiones imaginarias del racismo, la otredad cultural del negro, la construcci\u00f3n posible de un humanismo no eurocentrizado, etc\u00e9tera, cuyo an\u00e1lisis resultaba m\u00e1s acorde con el auge de los estudios de \u00e1rea y las teor\u00edas poscoloniales, acompa\u00f1ados por un fuerte cuestionamiento del feminismo sobre la ausencia de la mujer en las reflexiones del martiniqu\u00e9s. Lo anterior lo se\u00f1ala incluso Immanuel Wallerstein en el prefacio de una reedici\u00f3n reciente de esta obra,<sup>1<\/sup> donde afirma que <i>Piel negra<\/i>\u2026 se convirti\u00f3 en un texto central del \u201ccanon posmoderno\u201d pese a que \u201cno era de ninguna manera una invitaci\u00f3n a la pol\u00edtica de la identidad\u201d.<sup>2<\/sup> Tras de las revoluciones fallidas de 1968, el Fanon militante, pol\u00edtico, \u201capologeta de la violencia\u201d, identificado con <i>Los condenados de la Tierra<\/i> \u2014traducida a m\u00e1s de 15 idiomas y prologada por Sartre en la primera edici\u00f3n\u2014, fue desdibuj\u00e1ndose y para 1989, con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y el fin de la <i>actualidad de la revoluci\u00f3n<\/i> \u2014noci\u00f3n de G. Luk\u00e1cs\u2014, este texto, otrora referente para generaciones de revolucionarios del Tercer Mundo, fue cayendo en el olvido.<\/p>\n<p>Sin embargo, no puede pasarse por alto que la propuesta de Fanon sobre el imaginario del colonizado que analiza magistralmente en <i>Piel negra<\/i>\u2026 se sostiene sobre una situaci\u00f3n colonial posible s\u00f3lo a partir del fen\u00f3meno de la violencia y la reproducci\u00f3n de v\u00ednculos de sometimiento, argumento que reaparecer\u00e1 en <i>Los condenados de la Tierra<\/i>. De tal modo, no encontrar\u00edamos una ruptura entre un Fanon culturalista y uno pol\u00edtico, pues el martiniqu\u00e9s observar\u00e1 en su obra p\u00f3stuma que las relaciones de dominio \u2014en este caso, de uno espec\u00edfico: el colonial\u2014 se fundan sobre <i>una violencia primaria<\/i>, madre de todas las derivadas que se manifestar\u00e1n en la experiencia de vida del sometido \u2014o en este caso, del colonizado\u2014: en lo social, lo cultural, lo pol\u00edtico, lo econ\u00f3mico y lo imaginario. De all\u00ed que escriba en <i>Piel negra<\/i>\u2026: \u201cYo, hombre de color, s\u00f3lo quiero una cosa: que nunca el instrumento domine al hombre. Que cese para siempre <i>el sometimiento<\/i> del hombre por el hombre\u2026 Que se me permita descubrir y querer al hombre, all\u00ed donde se encuentre\u201d.<sup>3<\/sup> Y siguiendo esta preocupaci\u00f3n de lo que permite tale dominio y las posibilidades para terminar con \u00e9l, abrir\u00e1 con este se\u00f1alamiento la primera p\u00e1gina de <i>Los condenados de la Tierra<\/i>: \u201c\u2026la descolonizaci\u00f3n es siempre un fen\u00f3meno violento\u2026 La descolonizaci\u00f3n, que se propone <i>cambiar el orden del mundo<\/i> es, como se ve, un programa de desorden absoluto\u2026 no puede ser el resultado de una operaci\u00f3n m\u00e1gica, de un sacudimiento natural o de un entendimiento amigable\u201d.<sup>4<\/sup> Cancela as\u00ed cualquier v\u00eda que no empu\u00f1e las armas para subvertir el orden establecido. Desde su perspectiva, la primera confrontaci\u00f3n entre el opresor y el oprimido ya se desarroll\u00f3 bajo el signo de esa violencia originaria, de modo que la violencia ya existe y nos precede, pues la comenzaron <i>ellos<\/i>, pero la podemos expropiar y resignificar <i>nosotros<\/i>.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n es a\u00fan hoy verdaderamente pol\u00e9mica pues, como identifica Wallerstein, los postulados de Fanon captan una disyuntiva de nuestros problemas colectivos de la que no hemos podido sacudirnos: sin violencia no podemos lograr nada\u2026, pero, al mismo tiempo, la violencia <i>por s\u00ed sola<\/i> no resuelve nada.<sup>5<\/sup> Sin embargo, cuando Fanon hace su apolog\u00eda de la violencia no se refiere a cualquier tipo de \u00e9sta; <i>distingue<\/i> que no todas son iguales. Podr\u00edamos hablar en un inicio de una <i>violencia primaria<\/i>, que \u201cabre\u201d la relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n y que, en el caso de <i>Los condenados<\/i>\u2026, se refiere a un dominio de tipo colonial, situaci\u00f3n de la que Am\u00e9rica Latina no est\u00e1 exenta. Si bien la Am\u00e9rica continental ha cumplido ya dos siglos de vida independiente \u2014y buena parte de la insular medio siglo apenas\u2014,<sup>6<\/sup> esta emancipaci\u00f3n pol\u00edtica ha sido formal en el mejor de los casos, pero no econ\u00f3mica, social ni cultural pese a los esfuerzos de movimientos sociales e ind\u00edgenas asediados por las transnacionales, las pol\u00edticas neoliberales, el narcotr\u00e1fico y los narcogobiernos, y pese a los esfuerzos de los gobiernos centro y sudamericanos de las \u201cizquierdas progresistas\u201d, en peligro de ser relegadas del aparato de Estado frente al resurgimiento de las derechas en todo el continente. La historia que aterriza en el siglo xxi latinoamericano ha conseguido una <i>emancipaci\u00f3n<\/i> \u2014un mero cambio de forma\u2014, cuyo contenido es muy distinto del de <i>liberaci\u00f3n<\/i> \u2014un cambio no s\u00f3lo de forma sino tambi\u00e9n de contenido\u2014, como han apuntado autores de la talla de Enrique Dussel y Eduardo Gruner. Si bien la obra de Fanon surge en el contexto de las luchas de descolonizaci\u00f3n en \u00c1frica y Asia, donde se discut\u00edan acaloradamente las v\u00edas hacia la construcci\u00f3n de Estados independientes y soberanos que incorporasen los derechos pol\u00edticos y sociales enunciados por occidente pero que, al mismo tiempo, respetasen los usos y las costumbres de las poblaciones nativas que se resist\u00edan a los procesos de occidentalizaci\u00f3n, su contenido te\u00f3rico y pol\u00edtico puede ser elocuente tambi\u00e9n para nuestra realidad latinoamericana contempor\u00e1nea, la cual no est\u00e1 libre de relaciones de dominio, aunque \u00e9stas ya no se presenten en apariencia \u2014aunque s\u00ed en esencia\u2014 como relaciones (neo)coloniales.<\/p>\n<p>Para Fanon, la violencia es consustancial e inseparable del proceso de colonizaci\u00f3n, y por ello la atm\u00f3sfera de violencia vivida en el mundo de los dominados no resulta de sus acciones, sino que \u00e9stas son respuestas a la violencia primaria del opresor que utiliza un lenguaje de pura violencia, llev\u00e1ndola a la casa y al cerebro del dominado. De all\u00ed que en estas sociedades brote la violencia \u201ca flor de piel\u201d, derivada de una que nos antecede, porque la originaria, violencia primera, madre, fue condici\u00f3n de posibilidad para la construcci\u00f3n de sociedades desiguales. De all\u00ed la afirmaci\u00f3n de que este \u201cmundo estrecho sembrado de contradicciones\u201d puede ser impugnado s\u00f3lo a trav\u00e9s de la violencia absoluta, o en palabras de Fanon: \u201cEl colonialismo no es una m\u00e1quina de pensar, no es un cuerpo dotado de raz\u00f3n. Es la violencia en estado de naturaleza, y no puede inclinarse sino ante una violencia <i>mayor<\/i>\u201d.<sup>7<\/sup> Pero \u00bfcu\u00e1l es esa violencia mayor? Se trata de una distinta de la del opresor, a la cual podr\u00edamos agregar el adjetivo de <i>revolucionaria<\/i>; es decir, una violencia final que erradicar\u00e1 todas las pasadas y futuras cuando \u201ccada uno se convierte en un eslab\u00f3n violento de gran cadena, del gran organismo violento surgido como reacci\u00f3n a la violencia <i>primaria<\/i> del colonialista\u201d.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo sabemos que la revolucionaria se trata de una violencia <i>distinta<\/i> de la del colonizador? Porque se despliega con un <i>sentido<\/i> diverso, con una intenci\u00f3n que no pretende el sometimiento y sobajamiento del otro sino que busca restablecer la justicia social. Fanon le otorga atributos: primero, pasa por la toma de conciencia de los oprimidos, cuando \u00e9stos reparan en que la paz y el orden son mitos imposibles en un mundo dividido, que no son posibles ni siquiera a trav\u00e9s de la v\u00eda represiva porque ese mundo desigual <i>no puede<\/i> no ser violento. Esa violencia revolucionaria es entonces \u201cla intuici\u00f3n que tienen las masas colonizadas de que su liberaci\u00f3n puede hacerse, y no puede hacerse m\u00e1s que con la fuerza\u201d;<sup>9<\/sup> es la respuesta violenta surgida cuando \u201cesos hombres sin t\u00e9cnica, hambrientos y debilitados, no conocedores de los m\u00e9todos de organizaci\u00f3n llegan a convencerse, frente al poder\u00edo econ\u00f3mico y militar del ocupante, de que s\u00f3lo la violencia podr\u00e1 liberarlos\u201d.<sup>10<\/sup> Una vez que los colonizados tomen conciencia de la violencia como \u00fanica v\u00eda para la liberaci\u00f3n, la reorientar\u00e1n. Dejar\u00e1 de girar en el vac\u00edo y de contaminar su atm\u00f3sfera; dejar\u00e1n de sublimarla en descargas emocionales, en la danza, en el trance y en las explosiones sanguinarias entre el propio pueblo, y la reorientar\u00e1n para hacerla renacer como violencia revolucionaria que religue a la comunidad rota, como Fanon observ\u00f3 acontecer en los movimientos de liberaci\u00f3n africanos.<\/p>\n<p>Cuando los sujetos oprimidos comienzan a cuestionar el orden establecido, las esencias impuestas por el colonizador y las ideas justificadoras del orden \u201cnatural\u201d de las cosas, se descolonizan, se liberan. Y a trav\u00e9s de esa lucha de liberaci\u00f3n, dice Fanon, el pueblo deja de actuar como el centinela ficticio del orden dominante destruyendo los valores del <i>statu quo<\/i>, como la idea de una sociedad de individuos encerrados en su subjetividad que dan la espalda a la comunidad. De all\u00ed que cuando el colonizado se sumerge en la lucha descubra un vocabulario nuevo: hermano, hermana, camarada, \u2014<i>\u00bfcompa?<\/i>\u2014, palabras proscritas por el colonizador. A trav\u00e9s de una especie de auto de fe, ese sujeto redescubre la comunidad y la solidaridad en las asambleas, en las comisiones del pueblo, en las reuniones de barrio\u2026 y a partir de ese momento los asuntos de <i>uno<\/i> devendr\u00e1n asuntos de <i>todos<\/i>, pues \u201c<i>todos<\/i> ser\u00e1n descubiertos por los legionarios y asesinados, o todos se salvar\u00e1n\u201d.<sup>11 <\/sup>Para Fanon, la lucha armada moviliza al pueblo en un mismo sentido; la lucha que estos sujetos emprenden no s\u00f3lo produce una causa com\u00fan, sino una historia colectiva, porque la liberaci\u00f3n fue labor de cada uno de ellos. La lucha armada en com\u00fan de los sujetos de la comunidad opera como ant\u00eddoto contra las mistificaciones del mesianismo y del paternalismo, ya que ning\u00fan individuo fue el mes\u00edas del pueblo; no existe el h\u00e9roe ni la superioridad moral de un individuo sobre la comunidad, y a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con la comunidad el militante descubre en la praxis concreta una \u201cnueva pol\u00edtica\u201d, dice el martiniqu\u00e9s, una pol\u00edtica de responsables, de sujetos insertados en la historia.<\/p>\n<p>No obstante, Fanon no es ingenuo. Advierte los peligros que acompa\u00f1an a las sociedades liberadas mediante procesos revolucionarios, especialmente los temores presentes en la intelectualidad que contin\u00faa colonizada, y ve con horror la lucha armada. Para estos sujetos, dice, \u201ctodo intento de quebrar la opresi\u00f3n colonial mediante la fuerza es una conducta desesperada\u2026, suicida\u201d, pues \u201cen sus cerebros, los tanques de los colonos y los aviones de caza ocupan un lugar enorme\u201d.<sup>12<\/sup> Son los miembros de una facci\u00f3n de la intelectualidad que \u201cdesde un principio se sienten perdedores\u201d y asumen esa derrota en su vida cotidiana, los que quieren \u201cuna revoluci\u00f3n sin <i>hacer<\/i> la revoluci\u00f3n\u201d, como sentenci\u00f3 Robespierre. Y es que precisamente los jacobinos inauguraron la discusi\u00f3n sobre el terror, el uso de la violencia en el momento de radicalizaci\u00f3n del proceso revolucionario hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-747\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-16mini.jpg\" alt=\"chavezm 16mini\" width=\"600\" height=\"605\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-16mini.jpg 600w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/chavezm-16mini-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><br \/>\nEl fil\u00f3sofo esloveno Slavoj \u017di\u017eek plantea que el terror revolucionario de los jacobinos no fue un caso de violencia fundadora del Estado, sino un fen\u00f3meno hist\u00f3rico donde sucedi\u00f3 lo denominado por Walter Benjamin <i>violencia divina<\/i><sup>13<\/sup> que, afirma aqu\u00e9l, sucede cuando los oprimidos exigen y ejercen justicia y venganza inmediatas, pues \u201clos pueblos no juzgan como los tribunales, no formulan por escrito sus sentencias; lanzan rayos; no condenan a los reyes, los vuelven a hundir en la nada; y esa justicia vale tanto como la de los tribunales\u201d,<sup>14<\/sup> citando una frase de Robespierre. No se trata de la violencia terrorista vendida por los medios de comunicaci\u00f3n, dice \u017di\u017eek; es m\u00e1s bien una expiaci\u00f3n restablecedora del equilibrio de la justicia, donde el pueblo impone su terror \u2014su <i>violencia mayor<\/i>, dir\u00eda Fanon\u2014, creando \u201cel D\u00eda del Juicio Final para la larga historia de opresi\u00f3n, explotaci\u00f3n y sufrimiento\u201d.<sup>15<\/sup> \u00c9sa es la violencia <i>divina<\/i> benjaminiana, opuesta a la <i>m\u00edtica<\/i> que mantiene al poder y permite establecer el dominio del orden social legal impuesto por los autonombrados vencedores. Frente a la violencia <i>m\u00edtica<\/i> que impone derecho, inculpa y amenaza, la <i>divina<\/i> destruye, redime y golpea, pues \u201cla sangre es el s\u00edmbolo de la mera vida\u2026 violencia sangrienta sobre toda vida en nombre del viviente\u201d.<sup>16<\/sup> Esta distinci\u00f3n entre los tipos de violencia que el esloveno retoma de Benjamin \u2014tambi\u00e9n hecha por Fanon\u2014 resulta crucial: no podemos arrojar al mismo saco todas las expresiones calificadas como \u201cviolentas\u201d. Debemos distinguir entre la violencia <i>m\u00edtica<\/i> desplegada por el Estado bajo sus formas ej\u00e9rcito y polic\u00eda sobre la sociedad civil: contra los activistas sociales, periodistas cr\u00edticos, trabajadores organizados, estudiantes politizados y comunidades ind\u00edgenas en resistencia. La desplegada desde el poder tiene un sentido: mantener el <i>statu quo<\/i>; muy distinto del sentido de la utilizada por los sujetos y las comunidades organizadas para resistir y enfrentar la represi\u00f3n del Estado y el despojo dirigido por el capital extranjero y el nacional \u2014en sus formas legales y criminales.<\/p>\n<p>Por eso, afirma \u017di\u017eek, la nacida con la violencia divina no puede ser la revoluci\u00f3n de los respetuosos de las reglas sociales subordinadas a las normas preexistentes. Para el esloveno, \u00e9sta no ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de los sujetos que quieren una violencia con objetivos espec\u00edficos, precisos, limitados y estrat\u00e9gicos, a trav\u00e9s de una violencia instrumental; no ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de los tibios que denuncian la preocupaci\u00f3n humanitaria por las v\u00edctimas de la violencia divina revolucionaria, cuando gimen por la t\u00fanica ensangrentada del tirano \u2014como dijo Robespierre\u2014; no ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de los \u201chip\u00f3critas\u201d que combaten la violencia subjetiva mediante la sist\u00e9mica, generadora de los fen\u00f3menos que ellos aborrecen.<sup>17<\/sup> Para \u017di\u017eek, entonces, el verdadero revolucionario no experimenta la revoluci\u00f3n como una fuerza externa que lo amenaza sino que decide entregarse y asumir la violencia divina de la comunidad superando su propio \u2014e individual\u2014 temor de morir, y deja de ser esclavo al vencer su miedo a la muerte \u2014siguiendo una idea de Hegel\u2014, con lo cual garantiza que no habr\u00e1 vuelta atr\u00e1s, pues en los momentos cr\u00edticos de la revoluci\u00f3n \u201cno hay espectadores neutrales o inocentes\u201d.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n de \u017di\u017eek est\u00e1 dirigida a pensar c\u00f3mo reinventar un \u201cterror emancipatorio\u201d sin caer en el totalitarismo y en los lugares comunes de la cr\u00edtica democr\u00e1tico-liberal (y de la cr\u00edtica de algunas izquierdas que han cancelado la v\u00eda de las armas para crear nuevos mundos posibles). \u00bfC\u00f3mo regular el violento impulso democr\u00e1tico-igualitario radical y evitar que \u00e9ste sea sofocado por el procedimiento regulado de la democracia? Eso se pregunta el esloveno, y parece que su respuesta se dirige hacia la noci\u00f3n de \u201cconfianza en el pueblo\u201d, un elemento que, seg\u00fan \u00e9l, ha estado ausente en todas las revoluciones sociales que lograron triunfar. Para cerrar la digresi\u00f3n, s\u00f3lo agregaremos que a trav\u00e9s de estas premisas podr\u00eda abrirse un posible di\u00e1logo Robespierre-Fanon-Benjamin-\u017di\u017eek en torno al asunto de la violencia-terror que, por ahora, dejaremos \u00fanicamente enunciado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del asunto de la violencia, hay muchos otros tratados en la obra de Fanon en general y en <i>Los condenados de la Tierra<\/i> en particular, como el del espontane\u00edsmo, las desventuras de la conciencia nacional, los l\u00edmites del nacionalismo, los trastornos mentales dejados tras de s\u00ed por el sistema colonial, la cr\u00edtica al eurocentrismo, la posibilidad de la descolonizaci\u00f3n en nuestros \u00e1mbitos m\u00e1s \u00edntimos y la reconciliaci\u00f3n con las masas dominadas blancas en tierra del colonizador para lograr una liberaci\u00f3n universal del g\u00e9nero humano. Pero una cr\u00edtica fulminante de Fanon que no podemos dejar de recuperar recae sobre la burgues\u00eda nacional, sobre una clase dominante que \u201cno sirve para nada\u201d, que s\u00f3lo cambi\u00f3 de color, con un tono de piel m\u00e1s oscuro y una etnicidad nativa, pero que contin\u00faa la labor del opresor \u2014parafraseando al martiniqu\u00e9s\u2014. Es la cr\u00edtica a la elite autonombrada \u201cla representante\u201d de la naci\u00f3n, pero que sostiene su r\u00e9gimen sobre los pilares del ej\u00e9rcito y la polic\u00eda; que se vende cada vez m\u00e1s abiertamente a las grandes compa\u00f1\u00edas extranjeras mientras les otorga concesiones; esa burgues\u00eda cuyos esc\u00e1ndalos se multiplican y sus ministros se enriquecen; que establece una dictadura policiaca y una casta de usufructuarios en la que hasta el agente de polic\u00eda participa en la gran caravana de corrupci\u00f3n\u2026 \u00bfDescrib\u00eda Fanon cierta naci\u00f3n tricolor atravesada por el tr\u00f3pico de C\u00e1ncer? S\u00ed, pues los problemas inherentes a los procesos de descolonizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n nacional tampoco han sido resueltos en esta parte del mundo, como \u00e9l mismo sugiere cuando se refiere a las naciones latinoamericanas, muy a pesar de haber celebrado con toda pompa y ostentaci\u00f3n los bicentenarios de las independencias nacionales hace apenas cinco a\u00f1os. No debemos olvidar que, para Fanon, la naci\u00f3n y el nacionalismo son medios, no fines en s\u00ed mismos; supones instrumentos para cohesionar al pueblo hacia un objetivo com\u00fan: la liberaci\u00f3n, que no se dar\u00e1 s\u00f3lo en las dimensiones de una naci\u00f3n imaginaria sino que rebasar\u00e1 las fronteras y los colores de todos los condenados de la Tierra.<\/p>\n<p>Finalmente, un punto esencial en la obra de Fanon es su noci\u00f3n de historia y su percepci\u00f3n sobre el futuro, muy cercanas a la idea de historia de Marx. Para el martiniqu\u00e9s, resulta posible la creaci\u00f3n de hombres nuevos como producto de sus actos desplegados en el proceso de descolonizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. Los hombres y las mujeres <i>hacen<\/i> la historia y rechazan la existencia de un dios o un destino que determine su futuro. Ser\u00e1n hombres y mujeres descolonizados los que reclamen para s\u00ed la herencia de toda la humanidad, m\u00e1s all\u00e1 de los colores que la enriquecen \u2014no que la dividen\u2014, logrando una reconciliaci\u00f3n total, necesaria para una liberaci\u00f3n universal. Por eso Fanon escribe: \u201cSoy hombre, me corresponde, quiero recuperar todo el pasado del mundo. No soy solamente responsable de la revuelta de Santo Domingo\u2026\u201d,<sup>19<\/sup> \u201cmi piel negra no es depositaria de valores espec\u00edficos\u2026\u201d,<sup>20<\/sup> \u201cme descubro un d\u00eda en el mundo y me reconozco un solo derecho: el de exigir al otro un comportamiento humano\u201d.<sup>21<\/sup> Fanon vuelve a poner sobre la mesa una concepci\u00f3n materialista de la historia al pensar en ella como producto del despliegue de seres humanos libres y, al ser as\u00ed, nuestro futuro no est\u00e1 escrito, pues no depende m\u00e1s que de nosotros. Con esta idea cierra las p\u00e1ginas de <i>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/i>: \u201cNo soy prisionero de la historia. No tengo que buscar en ella el sentido de mi destino. Tengo que recordarme en todo momento que el verdadero salto consiste en introducir la invenci\u00f3n de la existencia. En el mundo por el que camino me creo interminable\u2026\u201d<sup>22<\/sup> Interminable, como el proyecto de humanidad que decidamos construir, pues no somos seres acabados: podemos producirnos de forma distinta de las humanidades que hemos sido hasta hoy.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>*<\/sup> Profesora, FFyL, UNAM.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Wallerstein, I., \u201cLeer a Fanon en el siglo xxi\u201d, en Fanon, F., <i>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/i>, Madrid, Akal, 2009.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Wallerstein, p. 29.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Citado en Wallerstein, p. 30.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados de la Tierra<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 3\u00aa ed., 2001, pp. 30-31.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Wallerstein, \u201cLeer a Fanon\u2026\u201d<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Algunas islas del Caribe contin\u00faan siendo territorios de ultramar de Estados Unidos, Francia, Gran Breta\u00f1a, Holanda y Dinamarca, un eufemismo de colonias.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados de la Tierra<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 2\u00aa ed., 1965, p. 54.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados\u2026<\/i>, FCE, 2\u00aa ed., p. 85.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados&#8230;<\/i>, FCE, 2\u00aa ed., p. 65.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados\u2026<\/i>, 2\u00aa ed., p. 42.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Fanon, F., <i>Los condenados\u2026<\/i>, 2\u00aa ed., p. 56.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> \u017di\u017eek, S., <i>Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales<\/i>, Argentina, Paid\u00f3s, 2009.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Robespierre, \u201cSobre el juicio del rey\u201d, 3 de diciembre de 1792, en \u017di\u017eek, <i>Slavoj \u017di\u017eek presenta a Robespierre. Virtud y terror<\/i>, Madrid, Akal, 2010.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> \u017di\u017eek, Slavoj \u017di\u017eek presenta\u2026, p. 11.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Benjamin, W., <i>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/i>, M\u00e9xico, Premi\u00e1, 1977.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> \u017di\u017eek, <i>Sobre la violencia&#8230;<\/i><\/p>\n<p><sup>18<\/sup> \u017di\u017eek, <i>Slavoj \u017di\u017eek presenta\u2026<\/i>, p. 19.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Fanon,<i> Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/i>, Buenos Aires, Abraxas, 1973, p. 188.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Fanon, <i>Piel negra\u2026<\/i> Buenos Aires, Abraxas, 1973, p. 189.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Fanon, <i>Piel negra\u2026<\/i>, Buenos Aires Abraxas, 1973, p. 190.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><b>TEXTOS CITADOS<\/b><\/p>\n<p>Benjamin, Walter, <i>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/i>, M\u00e9xico, Premi\u00e1, 1977.<\/p>\n<p>Fanon, Frantz, <i>Los condenados de la Tierra<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 2\u00aa edici\u00f3n, 1965, y 3\u00aa edici\u00f3n, 2001.<\/p>\n<p>Fanon, Frantz, <i>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/i>, Akal (Madrid, 2009) y Abraxas (Buenos Aires, 1973).<\/p>\n<p>\u017di\u017eek, Slavoj, <i>Slavoj \u017di\u017eek presenta a Robespierre. Virtud y terror<\/i>, Madrid, Akal, 2010.<\/p>\n<p>\u017di\u017eek, Slavoj, <i>Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales<\/i>, Argentina, Paid\u00f3s, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En tiempos violentos, como los que signan nuestra vida nacional, se vuelve necesario revisitar textos y autores que nos legaron reflexiones sustantivas sobre la relaci\u00f3n entre dominaci\u00f3n, violencia y revoluci\u00f3n; uno de ellos es Frantz Fanon (Martinica, 1925-Estados Unidos, 1961). 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