Carta de Fidel Castro al General Lázaro Cárdenas

Desde Sierra Maestra

México y Cuba: dos pueblos en la historia, México, Centro de Investigaciones Científicas Jorge L. Tamayo, México, 1982.

Territorio Libre de Cuba.

Sierra Maestra, 17 de marzo de 1958.

Señor general de División Lázaro Cárdenas, Andes 605, México, D.F.

Admirado general: Aprovecho la visita de un reportero de la prensa de su país, para enviarle a usted que es el primero de los mexicanos, un fraternal saludo.

No ignora usted la tragedia que vive nuestra patria, padeciendo hace seis años la más brutal tiranía que ha conocido.

Solos los cubanos, sin la ayuda de nadie hemos equilibrado nuestra lucha. Cuántas veces, en medio de la áspera contienda, he pensado con tristeza en lo olvidados y ajenos que vivimos los pueblos de América. ¡Con cuan poca ayuda hubiésemos podido poner fin hace tiempo a esta lucha que tantas vidas valiosas cuesta a nuestro pueblo! Poseedores los grupos opresores de los más modernos medios de destrucción y muerte que les facilita con irrisorios pretextos, la nación que se dice defensora de la democracia, los pueblos, abandonados a su suerte, tienen que pagar un precio cada vez más alto por su libertad. Y es tal, sin embargo, su voluntad de sacrificio y de lucha, que solos y desarmados están venciendo todos los consorcios.

Consideramos que la lucha en Cuba está en su etapa final y que el combate decisivo se librará con las mayores posibilidades de éxito. Más, si los efectos de la rígida censura y el terror desatado provisoriamente por Batista ahogasen el movimiento de huelga y acción armada que está al producirse, nos replegaremos indefinidamente. Entonces, acudiremos a todos los rincones de América en busca de ayuda para nuestra causa, esperando que el sacrificio y la tenacidad demostrada por nuestro pueblo, puedan mover el interés de hombres como usted que tanto ascendiente tienen sobre el suyo, por su historia y su valor.

Eternamente le agradeceremos la nobilísima atención que nos dispensó cuando fuimos perseguidos en México, gracias a la cual hoy estamos cumpliendo nuestro deber con Cuba. Por eso, entre los pocos hombres, en cuyas puertas puede tocar con esperanzas este pueblo que se inmola por su libertad a unas millas de México, está usted.

Con esa justificada fe en el gran revolucionario que tantas simpatías cuenta en nuestra patria y en toda la América, se despide de usted, su sincero admirador.

Fidel Castro.