Introducción
En 2001, Perry Anderson denunciaba la formación del sionismo, poniendo especial énfasis en la responsabilidad que habían tenido las élites protestantes europeas en su formación (1). El sionismo nació a finales del siglo XIX en Europa, y su fundador fue el periodista austrohúngaro Theodor Herzl, quien inauguró el movimiento con la publicación de El Estado Judío en 1896 y la organización del Primer Congreso Sionista en Basilea en 1897 (aun cuando el escritor Nathan Birbaum ya había usado el término en 1890). Para Anderson, el sionismo constituye una forma de nacionalismo étnico decimonónico originario de Europa central y oriental, que tenía como particularidad que el pueblo al que intentaba articular no ocupaba un territorio común ni hablaba una lengua compartida; el elemento cohesionador era una tradición religiosa «ligada a una patria sagrada» que se encontraba fuera de Europa. El objetivo del sionismo fue, desde el inicio, la construcción de un Estado basado en una identidad judía, pero los principales motivadores del proyecto no siempre fueron los miembros de la comunidad judía, sino un sector de la élite de la comunidad protestante (2).
Anderson señala que el lugar deseado para la construcción del Estado judío era un territorio ya poblado y administrado por un Estado (Imperio Turco Otomano) que mantenía una representación religiosa diferente a la judía. Sin embargo, el historiador británico menciona que lo que hizo posible la creación de un proyecto de construcción de un Estado judío fue la diversidad de la estructura de clases de los judíos que vivían en Europa. Anderson muestra que los judíos que vivían en Europa Oriental eran un grupo dominado y que se mantenían en constante peligro como consecuencia de las hostilidades antisemitas de los habitantes europeos; por otro lado, los judíos occidentales tenían miembros que pertenecían a la burguesía propietaria, a la burguesía ilustrada y a las familias que detentaban las grandes fortunas del continente. Los judíos occidentales tuvieron posibilidad de contacto con los grandes cargos administrativos y las élites políticas, una condición que pocas minorías podían presumir (3).
La Declaración de Balfour de 1917 plantea un punto de inflexión en la historia del sionismo, ya que representó el apoyo británico a la creación de un Estado judío en el territorio de la Palestina histórica. Este apoyo no era desinteresado, sino que los británicos buscaban movilizar la opinión judía en Estados Unidos y Rusia. No obstante, este apoyo no habría sido logrado sin la existencia de un sionismo no judío (sionismo cristiano) enquistado en la burocracia británica. Refiriéndose a la Declaración de Balfour, Anderson señala que «Detrás de ella […] había también una vieja disposición ideológica dentro de la cultura protestante, con su profundo apego al Pentateuco, que apoyaba el regreso de los judíos a la Tierra Prometida» (4).
Al mismo tiempo, un proto-sionismo cristiano ya tenía un fuerte apoyo al interior de Estados Unidos. Previo a la Declaración de Balfour, en 1891, William Eugene Blackstone, evangelista cristiano y miembro del movimiento de restauracionismo cristiano, elaboró una petición al presidente Benjamin Harrison solicitando la restitución de Palestina al pueblo judío. Entre los firmantes se encontraban John D. Rockefeller, J.P. Morgan, Cyrus McCormick, William McKinley (uno de los presidentes que Trump más admira y modelo de referencia de la política arancelaria de Trump durante su segunda administración), Melville Fuller, Louis Brandeis, Hugh Grant, D.L. Moody, Thomas Brackett Reed, entre otros. En Estados Unidos, así como en Reino Unido, las formas proto-sionistas se habían desarrollado desde el siglo XVII de la mano de la interpretación protestante de los textos sagrados.
En su estudio de 1983, Non-Jewish Zionism: Its Roots in Western History, Regina S. Sharif desarrolla un orden de relación entre la promoción del sionismo y los miembros no judíos de las élites europeas. Sharif plantea como hipótesis que el sionismo no judío antecede a la construcción de un sionismo de talante judío religioso (5). La hipótesis de Sharif, así como la exposición de motivos de Anderson, nos motiva a pensar en la existencia de un sionismo no judío: un sionismo cristiano aparece en la escena política promoviendo la construcción de un Estado judío, pero que además aparece como compatible con el antisemitismo. Dicho proyecto ha ido ganando terreno en la burocracia de las potencias occidentales y se encuentra enquistado al interior de las élites políticas.
Anderson nos señala que el sionismo religioso nació como una forma sui generis de colonialismo europeo, promoviendo una comunidad separatista respaldada por la fuerza del imperialismo británico. Por ejemplo, el apoyo británico al sionismo permitió la represión de la Revuelta Palestina de 1936, en la que resalta la participación de Charles Orde Wingate, sionista cristiano que desarrolló las fuerzas especiales (escuadrones de la muerte) para la represión de los participantes palestinos en la revuelta, además de su participación en la radicalización del grupo paramilitar Haganá (así como la influencia aportada para la creación de Irgún y Lehi).
El final de la Segunda Guerra Mundial y la consolidación del tránsito hegemónico desde Londres hacia Nueva York y Washington D.C. plantearon una reformulación en las alianzas del sionismo religioso con el sionismo cristiano. El eje de apoyo se distanció del Gobierno británico hacia finales de la década de 1940 y se trasladó hacia Estados Unidos. En Washington D.C., el proyecto sionista encontró a un aliado proveniente del sionismo cristiano: Harry Truman. La correspondencia de Truman nos muestra cómo al interior del expresidente convivieron sentimientos antisemitas con un proyecto de construcción de un Estado judío respaldado en la supuesta necesidad de colonización del territorio de Palestina como designio bíblico. Anderson resume este tránsito de la siguiente manera: «En efecto, el testigo imperial al que el Reino Unido había renunciado en 1948 había pasado a manos de Estados Unidos. Desde entonces, el sionismo ha contado con un caparazón de poder estadounidense tal y como otrora contó con uno británico» (6).
El sionismo cristiano en la Administración Trump
En la actualidad nos encontramos frente a una estrategia política que intenta eliminar y dificultar la apreciación de las líneas de separación entre el antisionismo y el antisemitismo. Cuando nos referimos al antisemitismo hacemos alusión a una forma de racismo particular orientado en contra de los pueblos semitas (árabes, hebreos, entre otros); cuando hablamos del antisionismo nos referimos a la negativa de apoyar un proyecto político. La estrategia en nuestra época se ha dirigido a generar confusión respecto a la entidad de un sionista, un judío y un semita, así como a tildar de antisemita o antijudío a una acción con un temperamento antisionista. La estrategia político-cultural tomada por miembros del sionismo de ultraderecha ha caracterizado a cualquier acción que se oponga a las políticas del Estado de Israel como antisemita, este ejercicio vulgar borra los elementos políticos al interior y exterior de Israel, reduciendo el problema a un conflicto supuestamente religioso. Así, las políticas emprendidas por un gobierno de extrema derecha en Israel son reivindicadas como si se tratase del deseo general de los judíos a nivel mundial y cualquier espacio de crítica es considerado como antisemita y libre a ser eliminado. Por tanto, en la actualidad se hace fundamental señalar que oponerse al genocidio en curso en Palestina no es una acción antijudía o antisemita, sino que representa una posición en contra de una política promovida por una alianza particular: la ultraderecha mundial.
El segundo ascenso de Donald Trump en 2025 ha derivado en un fortalecimiento de la ultraderecha a nivel mundial y en una serie de transformaciones importantes de la geopolítica mundial. Una diferencia importante entre el gabinete de la primera administración de Trump (2017-2021) y el de la segunda administración es el aumento en miembros autoproclamados como antiwoke y de miembros partidarios de la política de ultraderecha de Israel. A primera vista parecía que el gobierno de Trump iba a mostrar elementos de continuidad respecto a la política de su antecesor, Joe Biden, sobre Palestina. Durante la administración Biden, Estados Unidos prestó y vendió tecnología a Israel con la finalidad de reprimir al pueblo palestino; sin embargo, Trump aceleró esta pugna e intensificó los embates y las amenazas (inclusive durante los días de alto al fuego realizó amenazas en contra de Hamás, acciones que han puesto en peligro la interrupción del fuego). La administración demócrata saliente había entregado todas las prebendas necesarias para la realización del genocidio y había disuadido el escalamiento de una denuncia en contra del Estado de Israel; Trump ha continuado con el financiamiento y ha propuesto acciones más violentas para la generación de una limpieza étnica en contra del pueblo palestino, que incluyen un proyecto de renovación masiva del espacio y un traslado ilegal de la población en Gaza.
Desde la presentación de las nominaciones para los miembros del gabinete, Trump antecedió una política aún más violenta y belicista que aquella que mantuvo la administración Biden. Entre los nombres de los nominados se encuentran algunos representantes del sionismo cristiano. Como hemos señalado arriba, es posible definir al sionismo cristiano, particularmente popular entre los grupos cristianos evangélicos, como una forma de sionismo político-religioso que defiende la propiedad de los judíos sobre la Tierra de Israel bajo la creencia de que esas tierras son un regalo de Dios para el pueblo elegido. Los sionistas cristianos consideran que el retorno de Cristo sólo será posible con la ocupación de los judíos de Jerusalén, consideran que es necesaria la construcción del Tercer Templo Judío sobre el espacio que actualmente alberga la Cúpula de la Roca, y se oponen a nombrar al territorio de Cisjordania con este nombre, usando los términos que aparecen en la Biblia: Judea y Samaria.
Paradójicamente, algunos sionistas cristianos reivindican posiciones antisemitas y promueven la conversión de los judíos al cristianismo. Como se ha adelantado, el sionismo cristiano no se presenta simplemente como una posición religiosa, sino que estas posiciones han tenido un rol central en la creación de grupos políticos que han buscado justificar el apoyo de Reino Unido a Israel, y posteriormente de Estados Unidos a Israel. Algunos sionistas cristianos que han detentado espacios importantes de poder se encuentran Lord Palmerston, Lord Shaftesbury, George Eliot, Napoleón Bonaparte, Sir George Adam Smith, John Sadler, Isaac La Peyrère, Increase Mather, William Blackstone, Martin Bucer, Peter Martyr Vermigli, entre otros, pero también personas contemporáneas como Jesse Helms o Newt Gingrich. Entre las figuras que resaltan en el nuevo gabinete de Trump, pertenecientes al sionismo cristiano, se encuentra Mike Huckabee (7), exgobernador republicano de Arkansas y embajador de Estados Unidos en Israel, y Peter Hegseth (8), secretario de Defensa. Algunas otras figuras no pertenecientes al sionismo cristiano, pero que han sido fundamentales en la política de colaboracionismo con el régimen de ultraderecha en Israel son Marco Rubio (9), Steve Witkoff (10) y JD Vance (11).
El nombramiento de Mike Huckabee como embajador de Estados Unidos en Israel fue aplaudido por el gobierno de ultraderecha israelí a través del beneplácito de Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional hasta enero de 2025, miembro de la Knesset y ultranacionalista judío, también festejó el nombramiento a través de una serie de comunicados en la red social X. En 2017, Huckabee realizó un viaje a Cisjordania donde participó en la inauguración de una nueva colonia en el asentamiento ilegal israelí de Ma’ale Adumim, ubicado en el territorio palestino de Cisjordania; en este evento, Huckabee apareció frente a una pancarta que rezaba «Build Israel Great Again». Huckabee es reconocido como un negacionista de la identidad palestina, a la que considera una estrategia y una herramienta política para quitar territorio a Israel; de la misma forma, ha negado en más de una ocasión la existencia de Cisjordania y su independencia respecto a Israel, inclusive ha rechazado el uso del nombre de Cisjordania, y ha invitado a usar los términos Judea y Samaria.
Por su parte, Pete Hegseth, actual secretario de Defensa, es otro partidario cristiano del sionismo. El 27 de enero de 2015, Pete Hegseth y Benjamin Netanyahu mantuvieron una llamada en la cual se comprometieron a mantener y ratificar el compromiso de Estados Unidos en la defensa de Israel. Hegseth, al igual que Huckabee, no reconoce la existencia de una ocupación israelí y se opone a la solución de los dos Estados. Hegseth ha apoyado políticas para la incorporación del territorio de Cisjordania a Israel y ha mostrado su afiliación al sionismo cristiano en diferentes espacios. Hegseth es un sionista declarado que ha señalado que el sionismo es una de las primeras líneas de defensa de la civilización occidental y del mundo libre; cabe resaltar que el secretario de Defensa porta tres tatuajes que hacen alusión a su islamofobia: el lema de los cruzados Deus Vult, la cruz de Jerusalén y la palabra kafir.
Marco Rubio, actual secretario de Estado, resaltó en su labor en la Comisión de Relaciones Exteriores e Inteligencia del Senado por su política en contra de Irán y a favor de Israel; en más de una ocasión, Rubio ha relacionado las actividades de Irán en la región con la existencia de Hamás y Hezbolá, y ha señalado que apoya el derecho de Israel a la defensa, aun cuando este se realice en una escala desmedida. Rubio ha señalado que apoya las campañas israelíes en el territorio de la Franja de Gaza ya que las considera adecuadas como castigo ante lo que ha denominado la acción de «animales crueles que cometieron crímenes horribles». Al igual que Trump, una densa red de cabilderos sionistas apoya la trayectoria política de Rubio; resalta la participación de Pro-Israel American PAC y la Republican Jewish Coalition (12). Es conocido también que Rubio ha apoyado a organizaciones paramilitares y terroristas de Israel que han realizado ocupaciones ilegales en Cisjordania. Durante el anuncio de sanciones en contra de los colonos extremistas por parte de la administración Biden, Marco Rubio señaló que esta política afectaba directamente el accionar de un aliado de Estados Unidos en Medio Oriente; Rubio inclusive decidió enviar una carta a Antony Blinken, exsecretario de Estado, planteando sus demandas a favor de los colonos ilegales.
Los miembros de la administración Trump han mostrado un fuerte apoyo a los asentamientos ilegales de colonos judíos en Cisjordania; no obstante, esta política representa una violación a las normas del Derecho Internacional Público. La Cuarta Convención de Ginebra de 1949 en su artículo 49, fracción 6, prohíbe que las potencias ocupantes (en este caso Israel) transfiera miembros de su población civil al territorio sobre el que mantiene la ocupación. Por otro lado, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en su artículo 8, 2-b-VIII señala que «el traslado, directa o indirectamente, por la Potencia ocupante de parte de su población civil al territorio que ocupa o la deportación o el traslado de la totalidad o parte de la población del territorio ocupado, dentro o fuera de ese territorio» constituye un crimen de guerra.
La Organización de las Naciones Unidas también ha realizado diversss señalamientos respecto al tema de la ilegalidad de las colonias israelís en territorio palestino. La resolución 446 de 1979 señala que «la política y la práctica de Israel de crear asentamientos en los territorios de Palestina y otros territorios ocupados desde 1967 no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para lograr una paz completa, justa y duradera en el Oriente Medio» (13). La resolución 2334 de 2016 condena «todas las medidas que tienen por objeto alterar la composición demográfica, el carácter y el estatuto del Territorio Palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, incluyendo, entre otras cosas, la construcción y expansión de los asentamientos, el traslado de colonos israelíes, la confiscación de tierras, la demolición de viviendas y el desplazamiento de civiles palestinos, en violación del derecho internacional humanitario y las resoluciones pertinentes» (14). Mientras que la Corte Penal Internacional también ha mostrado su rechazo en diferentes momentos a la política de colonización de Israel. La Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado señala que «los asentamientos israelíes establecidos en territorio palestino ocupado se han establecido en contravención del derecho internacional» (15).
La presencia de sionistas no se encuentra solamente en las figuras más visibles del gabinete de Donald Trump. Al revisar los datos de los donantes de la campaña de Donald Trump, podemos encontrar que la presencia de sionistas es visible en los estados financieros de Trump y de sus cercanos. Solo por poner un ejemplo, entre los mayores donantes de la campaña de Trump en 2024 se encuentra Miriam Adelson. Adelson, nacida en Tel Aviv, ha destinado cien millones de dólares a la campaña política de Trump. Adelson, al igual que Trump, es parte del capitalismo de los casinos, siendo la mayor inversora de Las Vegas Sands, que es la mayor compañía de casinos a nivel mundial con presencia en Macao, Singapur y Estados Unidos. Miriam Adelson fue esposa de Sheldon Adelson, quien fuera el mayor donante de la campaña de Trump en 2016, además de ser el vigésimo hombre más rico del mundo en vida. Adelson apoyó financieramente a Trump, Netanyahu y al Partido Republicano, además de ser dueño del famoso The Venetian Resort-Hotel-Casino de Las Vegas, The Palazzo Resort-Hotel-Casino de Las Vegas, el Sands Expo and Convention Center de Las Vegas, el Sands Macao y el The Venetian Macao Resort-Hotel. En vida, Sheldon Adelson fue el fundador del periódico Israel Hayom y durante su vida se opuso a la solución de los dos Estados, abogando por la incorporación de los territorios palestinos ocupados a Israel. Adelson señaló en diferentes ocasiones que Palestina era un pueblo que no existía.
La derechización de la política en Israel
En la actualidad nos encontramos en una confluencia de dos procesos políticos al interior de Israel. Por un lado, en los últimos veinticinco años es posible notar un giro de la política de Israel hacia partidos políticos de derecha y ultraderecha, e inclusive es posible notar también la radicalización de partidos que antiguamente tenían una inclinación hacia la centro-derecha. En Israel, el proceso de derechización de la sociedad y la radicalización de las derechas tradicionales aconteció de manera prematura, iniciando con la primera victoria de Benjamin Netanyahu en 1996 y la radicalización del Likud encabezado por Ariel Sharon desde 2001, durante la Segunda Intifada.
Por otro lado, desde marzo de 2019 el régimen político israelí entró en una crisis que derivó en cinco procesos electorales en un período comprendido entre 2019 y 2022 (abril 2009, septiembre 2019, 2020, 2021 y 2022), en los cuales ha habido tres primeros ministros en cuatro años: Benjamin Netanyahu (ocupando cuatro veces el cargo), Naftali Bennett (16) y Yair Lapid. Los tres primeros comicios estuvieron definidos por la imposibilidad de formar gobierno y por los empates políticos entre las formaciones lideradas por Netanyahu y Lapid. Bennett, miembro de la coalición de extrema derecha Yamina, logró una victoria frágil en las elecciones de 2021 gracias a una alianza que incluyó a partidos de extrema derecha y a movimientos cercanos al arco de izquierda en Israel (como el Partido Laborista y la Lista Árabe Unida). Esta alianza se selló con un acuerdo de rotación con Yair Lapid, líder de Yesh Atid. No obstante, como menciona Alain Dieckhoff (17), la coalición fue débil desde un inicio ya que integró a fuerzas políticas muy distantes, conduciendo a deserciones y posteriormente a la necesidad de un nuevo proceso electoral en noviembre de 2022.
El 1 de noviembre de 2022 tuvo lugar la elección para la conformación de la vigésima quinta Knesset, misma que se encuentra vigente y que tiene contemplado un período que, de ser posible, se alargará hasta 2026. Likud ganó las elecciones de 2022 gracias a la conformación de un bloque organizado con partidos de extrema derecha, con los cuales además goza de una mayor cercanía en el espectro político. La alianza que actualmente gobierna Israel está conformada por Likud (32 escaños), la Asociación Internacional de los Sefardíes Observantes de la Torá o Shas (11 escaños), Otzma Yehudit (18) (7 escaños), Yahadut HaTorah (19) (7 escaños), Tkuma (6 escaños) y Tikva Hadasha (4 escaños). Esta alianza logra concentrar 67 de los 120 escaños de la Knesset.
Dieckhoff señala que aunque la elección confirma el avance de los ultraortodoxos (Shas y Yahadut HaTorah), la novedad electoral es el avance del sionismo religioso (Tkuma y Otzma Yehudit) que ha logrado, en los partidos que componen esta corriente, sus máximos históricos de representación parlamentaria. Las dos figuras más importantes del sionismo religioso en la actualidad son Itamar Ben Gvir, miembro de Otzma Yehudit y ministro de Seguridad Nacional entre 2022-2025; y Bezalel Smotrich, miembro de Tkuma, ministro de Transporte entre 2019-2020 y ministro de Finanzas desde 2022. Otros políticos de extrema derecha que hacen parte del gabinete de la administración de Benjamín Netanyahu son Amihai Eliyahu (Ministro de Asentamientos y Ministro de patrimonio), Yitzhak Wasserlauf (Ministro sobre los asuntos de Negev, Galilea y Resilencia Nacional), Ofir Sofer (Ministro de inmigración e integración) y Orit Strook (Ministro de misiones nacionales) (17).
La política de Donald Trump contra Palestina a un mes de iniciada su segunda administración
A lo largo de esta última sección nos concentramos en los impactos de las políticas en contra del pueblo palestino emprendidas en los primeros sesenta días de la segunda administración de Donald Trump. La presencia de Trump a cargo de la administración de la política de Estados Unidos ha sido terrible para la resistencia y el pueblo palestino. A sesenta días de iniciado su gobierno, los ataques en contra de Palestina y de aquellas personas que han defendido la causa palestina son claros y recurrentes, tanto al interior de Estados Unidos como al exterior. No debemos olvidar que durante su primera administración, Trump realizó acciones que pusieron en juego la seguridad de los palestinos, por ejemplo, el traslado de la Embajada de Estados Unidos en Tel Aviv a Jerusalén en 2018 o la emisión de la Orden Ejecutiva 13899 de 2019 para el combate al antisemitismo.
Ahora, en 2025, un nuevo capítulo de la política anti-palestina por parte de Trump se abre. A medio mes de iniciado su gobierno, el 4 de febrero de 2025, Trump revivió una idea que anteriormente había sido proyectada por Jared Kushner, empresario dedicado al sector inmobiliario, consejero superior del Presidente de Estados Unidos (2017-2021), director de la Oficina de Innovación Estadounidense (2017-2021), miembro del The New York Observer, esposo de Ivanka Trump e hijo del actual embajador nominado de Estados Unidos en Francia, Charles Kushner. Durante la primera administración de Trump, Kushner se consagró como negociador y lobbista de los intereses de Estados Unidos e Israel ante los países del mundo árabe; inclusive, logró cerrar a finales de 2020 el Acuerdo de Paz entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel (conocidos coloquialmente como Acuerdos de Abraham), tratado que abrió el proceso de normalización de relaciones exteriores con otros países como Baréin y Marruecos.
En febrero de 2024, Jared Kushner dio una entrevista en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard donde se le cuestionó respecto a las medidas indicadas para generar un ambiente de paz en Medio Oriente. Kushner respondió refiriendo al potencial en infraestructura que tiene la costa de la Franja de Gaza y señalando que «Si yo fuera Israel ahora mismo, demolería con excavadoras partes del Néguev y trataría de trasladar a la gente allí. Ya sé que no es la solución más popular, pero sí la mejor forma que uno puede ir y terminar el trabajo. Con la diplomacia correcta, creo que eso puede ser posible» (20). Es preciso señalar que si bien Kushner ayudó al proceso de normalización de relaciones entre Israel y algunos países árabes, su trabajo jamás contempló medidas para el futuro de la población palestina. En repetidas ocasiones, Kushner se ha opuesto a la existencia de un Estado palestino, considerando que esta idea sería una recompensa al terrorismo.
El 4 de febrero, durante la visita de Benjamin Netanyahu a Washington D.C., Trump anunció que Estados Unidos tomaría el control de la Franja de Gaza y que los palestinos tendrían que salir del territorio de la Franja en calidad de refugiados (en este primer momento no especificó si esta medida sería permanente o temporal). El presidente de Estados Unidos se refirió a la Franja de Gaza como un espacio de «muerte y destrucción» y señaló su deseo de tomar el territorio para crear un proyecto que incluiría una remodelación urbana que transformaría a la actual Franja de Gaza en la Riviera de Medio Oriente. Trump recuperó la propuesta de Kushner y en declaraciones subsiguientes banalizó un problema humanitario para transformarlo en un problema de iniciativa inmobiliaria. Trump considera a la Franja de Gaza como un «un desarrollo inmobiliario para el futuro» en el cual las inversiones de Estados Unidos se harán presentes.
La agencia alemana Deutsche Welle (21) ha señalado que Medio Oriente se ha convertido en una región importante para el conglomerado inmobiliario The Trump Organization, dirigido por Eric Trump de 41 años y Donald Trump Jr. de 47 años. El corporativo inmobiliario, en conjunto con Dar Global, ahora tiene varios proyectos en Medio Oriente como el Trump International en Omán, una Trump Tower en Yeda, Arabia Saudita y una Trump Tower en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Por otro lado, Kushner también tiene negocios empresariales en Medio Oriente; la Deutsche Welle señala que Affinity Partners, empresa de Kushner, tiene fuertes vínculos con el capital y la realeza saudí, cuestión que hizo que la empresa recibiera 2,000 millones de inversión procedentes de Mohamed bin Salmán. Kushner también cuenta con aliados en las mediaciones de la Franja de Gaza, por ejemplo, las empresas Phoenix Holdings y Grupo Shlomo.
La propuesta de Trump deja en el aire la necesidad de un Estado palestino. En diferentes ocasiones, el presidente de Estados Unidos respondió señalando que los palestinos tenían que irse de Gaza para poder vivir cómodos, en paz y sin peligro de destrucción, e inclusive señaló que ellos se encontraban ansiosos de abandonar su territorio actual. Después de sus declaraciones a inicios de febrero de 2025, Trump presionó a Egipto y a Jordania para que reciban a los refugiados palestinos generados por este plan. Tanto el gobierno de Abdullah II como el del general Abdel Fattah al-Sisi han planteado su preocupación ante la posibilidad de tener que acoger a los refugiados palestinos.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelatty, ha manifestado su preocupación respecto al tema y ha señalado la existencia de un consenso de los gobiernos árabes que se oponen al traslado del pueblo palestino y a la importancia de la búsqueda de una resolución al problema palestino y el establecimiento de un Estado palestino independiente que goce del principio de autodeterminación. Abdelatty también ha señalado que los comunicados de Trump son perjudiciales para la región ya que pueden generar un fin anticipado del cese al fuego, pero también una expansión del conflicto a nivel regional. Los gobiernos de Egipto y de Jordania temen que el proceso de desplazamiento de los refugiados palestinos no sea temporal, sino que implique un paso previo para la apropiación de Israel sobre el territorio de Gaza. De la misma forma, los gobiernos de Egipto y Jordania temen una serie de desequilibrios financieros y económicos de mediana duración, por lo que un aumento en el número de refugiados existentes podría generar una desestabilidad al interior de estos países. Atman Safadi, ministro de Relaciones Exteriores de Jordania, ha rechazado la propuesta de Trump para recibir a más migrantes palestinos; el país mantiene en la actualidad a dos millones de refugiados en sus fronteras.
Al respecto, el 9 de febrero, Benjamin Netanyahu calificó como proyecto revolucionario y creativo a la propuesta de Trump sobre la Franja de Gaza. Netanyahu señaló que Trump y él están en acuerdo de asegurar que Gaza ya no suponga una amenaza real para el gobierno de Israel. Al día siguiente, Trump señaló en una entrevista realizada por Bret Baier de Fox News que no está contemplado en su plan la posibilidad de regreso por parte de los palestinos que actualmente habitan en Gaza; otros funcionarios (como Karoline Leavitt y Marco Rubio) de su gobierno habían señalado anteriormente que el proyecto contemplaba una reubicación temporal de la población. También en entrevista, Trump señaló la posibilidad de trasladar 1.5 millones de palestinos de la Franja de Gaza con el objetivo de «realizar una limpieza». Trump no descarta el uso del ejército y la marina estadounidenses para tareas de aseguramiento del territorio. A finales de marzo, la administración Trump barajó la posibilidad de llevar a las poblaciones desplazadas de la Franja de Gaza al territorio de países como Sudán, Somalia o Somalilandia, ante las negativas de Egipto y Jordania.
Es importante señalar que el Derecho Internacional Público menciona que el desplazamiento forzado constituye un crimen. El artículo 7° del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en su inciso d señala que la deportación o traslado forzoso de población constituye un crimen de lesa humanidad, entendiendo por crímenes de lesa humanidad un ataque generalizado sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque. Además, el artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 plantea que la expulsión o devolución de refugiados a lugares donde su vida o su libertad peligre será también una situación que deberá evitarse. Sabiendo esto, Trump ha decidido hablar de reubicaciones y siempre darle un supuesto trato como gesto humanitario.
Las medidas de Trump en contra del pueblo palestino y a favor del gobierno israelí no se limitan a sus declaraciones en relación con el futuro de Gaza. Trump se ha declarado enemigo de todos aquellos que han criticado las acciones de Israel o han emprendido activismo en favor de la lucha palestina. Por ejemplo, el 29 de enero de 2025, Trump lanzó una Acción Presidencial donde se comprometió en la lucha contra el antisemitismo a nivel mundial al ampliar la Orden Ejecutiva del 11 de diciembre de 2019 con número 13899. Esta nueva Orden Ejecutiva propone combatir el antisemitismo poniendo en el centro a las universidades (22).
Posteriormente, el 30 de enero de 2025, Trump lanzó una hoja informativa en la cual anunció que tomará medidas enérgicas y sin precedentes para combatir el antisemitismo (23). La hoja informativa planteó también la ampliación de la Orden Ejecutiva 13899 y señaló que se debía combatir al antisemitismo en los campus universitarios, en las escuelas y en las calles. Además, señaló que se tomarían medidas para investigar y castigar al racismo antijudío en las universidades, a las cuales Trump tilda como antiestadounidenses y de izquierda (24). En esta hoja informativa, Trump banaliza una vez más el genocidio palestino y señala que los miembros de la izquierda y los extranjeros han celebrado las violaciones, secuestros y asesinatos cometidos por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Además señaló que en pasado cumplió sus antiguas promesas respecto a Israel como el traslado de la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén y el Acuerdo de Abraham que normalizó las relaciones entre Israel y cuatro países de Medio Oriente (Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos) en 2020. Trump sumó nuevas promesas como proteger a los habitantes judíos de Estados Unidos, perseguir penalmente a los delitos antisemitas y realizar deportaciones y revocación de visados contra estudiantes extranjeros simpatizantes de Hamás (25).
Trump ha sancionado también a todo organismo internacional que haya prestado atención al tema palestino. El 4 de febrero de 2025 se emitió una acción presidencial que tuvo como finalidad el desfinanciamiento y la amenaza de salida de Estados Unidos de una serie de organizaciones internacionales (26). La administración Trump ha señalado que algunos órganos de la Organización de Naciones Unidas se han desviado de su misión de prevenir conflictos globales y promover la paz. Trump ha instado a que sean sometidas a revisión la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (UNHCR) y el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA). Trump señala que la UNRWA se encuentra infiltrada por miembros de Hamás, que el CDH ha sido un mecanismo de protección para violadores de derechos humanos y que la UNESCO ha mostrado sentimientos antisemitas.
El 6 de febrero de 2025, Donald Trump, a través de una Orden Ejecutiva, señaló que la Corte Penal Internacional había participado también en acciones ilegítimas e infundadas en contra de Estados Unidos e Israel (27). Trump señaló que la Corte Penal Internacional había ejercido jurisdicción sobre el personal de Estados Unidos e Israel y había abierto investigaciones y órdenes de arresto infundadas. Particularmente, la denuncia de Trump hacía referencia a las órdenes emitidas en contra del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Gallant. Trump señaló que la Corte Penal Internacional (órgano que establece cuatro crímenes internacionales fundamentales: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crímenes de agresión) no tenía jurisdicción sobre Estados Unidos o Israel porque ninguno de los dos países era firmante del Estatuto de Roma de 1998.
Trump también ha emprendido una lucha contra Estados que han apoyado la causa palestina. El 7 de febrero de 2025, el gobierno de Trump lanzó una orden ejecutiva en contra del gobierno de Sudáfrica (28). Aunque el objetivo primordial de esta orden es el castigo por la promulgación de la Ley de Expropiación 12 de 2024 (que permite la confiscación de las propiedades a los terratenientes afrikáners sin compensación), en la Orden Ejecutiva Trump señaló que Sudáfrica «[había] adoptado posiciones agresivas hacia los Estados Unidos y sus aliados, incluida la acusación a Israel, y no a Hamás, de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia».
Conclusiones
La relación entre el sionismo cristiano y la ultraderecha israelí se nos presenta como un relato complejo. No es clara la relación de apoyo de la totalidad de la comunidad judía al exterior e interior respecto a las políticas emprendidas en relación contra el pueblo palestino. Por ejemplo, el voto judío en Estados Unidos ha favorecido históricamente en las elecciones al Partido Demócrata; no obstante, debido al apoyo que Trump emitió al Estado de Israel durante la campaña electoral de 2024 y las políticas implementadas de protección al judaísmo, algunos analistas políticos pensaron que el voto judío por el Partido Republicano aumentaría. Las encuestas y los análisis pre y post electorales han determinado que solo entre 34% y 29% de la población judía en Estados Unidos otorgó su voto a Trump en 2025. Por otro lado, mientras en Estados Unidos el votante judío señalaba sus preferencias por Harris, Israel se posicionó como uno de los pocos países que apoyaba una posible victoria de Trump en 2024.
Aun cuando Trump se ha planteado como cercano a Israel y ha lanzado una campaña política de lucha contra lo que él considera expresiones antisemitas, su acercamiento a la comunidad judía es ínfimo y no mostró un incremento en sus apoyos en 2024. Algunos judíos estadounidenses rechazan al trumpismo considerando una fuerte presencia de elementos antisemitas, tanto entre sus simpatizantes como en los cuadros superiores. Trump ha mostrado cercanía con personajes antisemitas de la política de Estados Unidos como David Duke, Gay Cohn, Nick Fuentes y Kanye West, y aún cuando ha mostrado acercamiento con algunos sectores judíos, Trump ha continuado perpetrando comentarios que podrían considerarse antisemitas. Podemos señalar que las reivindicaciones de Trump no deben ser entendidas como un programa político en defensa de los derechos de la comunidad judía, sino como una versión radicalizada del sionismo con tintes de cristiano evangélico ligado a una tradición protestante desarrollada en Reino Unido y Estados Unidos durante el siglo XVII. La campaña de Trump deja de lado a la comunidad judía y pone en su centro el apoyo irrestricto a un proyecto político que se encuentra en una fase de liderazgo de la ultraderecha: Israel. Específicamente a la alianza que gobierna en la actualidad, una alianza de ultraderecha liderada por Benjamin Netanyahu. De la misma forma, el apoyo de Estados Unidos a Israel es fundamental para la injerencia del actor hegemónico en la región de Medio Oriente.
La administración Trump se ha caracterizado por un fuerte acercamiento con los partidos políticos y gobiernos de ultraderecha. Resalta entre sus alianzas su acercamiento con la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, y con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en Europa. Entre sus aliados geopolíticos e ideológicos se encuentran los representantes del actual sionismo religioso político de ultraderecha que gobierna Israel. Desde enero de 2022, Likud, el partido al que pertenece Benjamin Netanyahu, gobierna en coalición con dos partidos ultraortodoxos y cuatro de extrema derecha: Yahadut Hatorah Hameuḥedet (7), la Asociación Internacional de los Sefardíes Observantes de la Torá (Shas), Tkuma – Unión Nacional (Sionismo religioso), Otzma Yehudit (Poder Judío), Noam y Tikva Hadasha. La 25° legislatura de la Knéset abrió sesiones en 2022 y estuvo compuesta por 120 miembros, 32 de ellos pertenecientes a Likud y 36 a los partidos que conforman la alianza ultraderechista en Israel. Al interior del 37° gabinete (instaurado en 2022) de Israel han estado involucrados personajes de ultraderecha como Yitzhak Shimon Wasserlauf, Amihai Eliyahu, Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich.
El gobierno de Donald Trump puede ser considerado como un representante de la oligarquía ultraconservadora que congrega a militares, financieros, magnates del sistema de casinos, miembros del cabildo tecnológico, petroleros, entre otros. Esta administración tiene como sello, en el terreno de la economía, un fuerte unilateralismo agresivo (confundido como proteccionismo), que se opone a la negociación en foros multilaterales, y el uso de los aranceles como armas políticas en contra tanto de aliados como enemigos. En el terreno político goza de participación en los diferentes niveles de administración. Aunado a ello, Trump también mantiene un proyecto de batalla cultural, caracterizado por un ataque sobre aquello que es considerado woke, pero también sobre un proyecto fundamental como lo es la defensa del pueblo palestino.
El tema del financiamiento en la campaña de Trump en 2024 en la elección presidencial de Estados Unidos nos muestra el sistema de alianzas que ha generado en los últimos años. Trump ha aplicado una avasallante política de revolving door, y eso es posible percibirlo gracias a que algunos de sus donantes más importantes recibieron cargos estratégicos en su administración, por ejemplo, Elon Musk (Administrador del Departamento de Eficiencia Gubernamental), Linda McMahon (Secretaría de Educación), Howard Lutnick (Secretario de Comercio), Warren Stephens (Embajador de Estados Unidos en Reino Unido), Kelly Loeffler (Administradora de la Agencia Federal de Pequeños Negocios), Charles Kushner (nominado para ser Embajador de Estados Unidos en Francia), Jacob Helberg (nominado para ser Subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente) o Scott Bessent (Secretario del Tesoro). Entre los grandes donantes de Trump también está Tim Mellon (empresario financiero), la familia Uihlein y Miriam Adelson.
Notas
1. Perry Anderson, “Scurrying Towards Bethlehem”, in New Left Review, United Kingdom, 2001.
2. Ibid., p. 5
3. Ibid., p. 6
4. Ibid., p. 7
5. Regina S. Sharif, Non Jewish Zionismo. Its roots in Western History, Zed Press, London, 1983.
6. Perry Anderson, “Scurrying Towards Bethlehem”, Op. Cit., p. 15.
7. El 10 de abril de 2025 la Cámara de Senadores de Estados Unidos aprobó al pastor bautista Mike Huckabee como embajador de Estados Unidos en Israel. Huckabee logró el nombramiento con 53 votos a favor y 46 votos en contra, John Fetterman, senador demócrata por Pensilvania y político pro – Israel, fue el único senador demócrata que respaldó a Huckabee en la elección. Huckabee fue Gobernador de Arkansas entre 1996 y 2007, es padre de Sarah Huckabee Sanders actual Gobernadora de Arkansas y Secretaria de Prensa de la Casa Blanca entre 2017-2019.
8. Peter Hegseth es Secretario de Defensa de Estados Unidos desde 2025. Anteriormente fue comentarista de Fox News y miembro del Ejército de Estados Unidos.
9. Marco Rubio es Secretario de Estado de Estados Unidos y Administrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional desde 2025. Fue senador por Florida entre 2011 y 2025 y Representante por Florida entre 2006-2008.
10. Steve Witkoff es un empresario inmobiliario y amigo de Donald Trump que fue nombrado como Enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio. Aunque Marco Rubio está a cargo de la diplomacia de Estados Unidos, Witkoff ha llevado a cabo tareas diplomáticas de alto nivel como la liberación de rehenes en Israel, el alto al fuego en la Franja de Gaza y la liberación de Marc Fogel en Rusia. Witkoff ha participado en las reuniones de negociación entre Estados Unidos y Rusia.
11. JD Vance es vicepresidente de Estados Unidos desde 2025. Ocho días antes de asumir su cargo prometió en entrevista apoyar a Israel a aniquilar Gaza.
12. Misión Verdad, “Lobbies e intereses detrás de Marco Rubio”, en Misión Verdad, 30 de enero de 2025. Disponible en https://misionverdad.com/globalistan/lobbies-e-intereses-detras-de-marco-rubio
13. Resolución 446 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas del 22 de marzo de 1979. Aprobada con 12 votos a favor y tres abstenciones (Estados Unidos, Noruega y Reino Unido). Disponible en https://docs.un.org/es/S/RES/446%20(1979)
14. Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas del 23 de diciembre de 2016. Disponible en https://docs.un.org/es/s/res/2334(2016)
15. Resolución 55/32 sobre Asentamientos israelís en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalem Oriental, y en el Golán Sirio ocupado”. Resolución aprobada por el Consejo de Derechos Humanos el 05 de abril de 2024. Disponible en https://documents.un.org/doc/undoc/gen/g24/066/65/pdf/g2406665.pdf
16. Naftali Bennett fue Ministro de Defensa (2019-2020), Ministro de Educación (2015-2019), Ministro de Asuntos de la Diáspora (2013-2019), Ministro de Economía (2013-2015) y Ministro de Asuntos Religiosos (2013-2015) durante diferentes gobiernos de Benjamin Netanyahu.
17. Dieckhoff, Alain, “Israel: la extrema derecha y los ultraortodoxos en posición dominante”, en Política Exterior, no. 68, 10 de abril de 2023. Disponible en https://www.politicaexterior.com/articulo/israel-la-extrema-derecha-y-los-ultraortodoxos-en-posicion-dominante/
18. Otsma Yehudit es el sucesor de Kach, un partido extremista ilegalizado en 1994. Kach fue fundado por Meir Kahane, seguidor de las ideas del sionismo revisionista de Zeev Jabotinsky.
19. Yahadut Hatorah Hameuḥedet o Judaísmo Unido de la Torá es la alianza de partidos conservadores religiosos que integra a Agudat Israel y Deguel HaTorá.
20. Swissinfo, “Jared Kushner, yerno de Trump, sugiere trasladar a los palestinos al desierto de Neguev”, en Swissinfo. ch, 20 de marzo de 2024. Disponible en https://www.swissinfo.ch/spa/jared-kushner%2C-yerno-de-trump%2C-sugiere-trasladar-a-los-palestinos-al-desierto-del-neguev/73977976
21. Sullivan, Arthur, “Gaza: The Trump family’s Middle East business interest”, in DW, October 2°, 2024. Disponible en https://www.dw.com/en/gaza-donald-trump-real-estate-trump-organization/a-71564349
22. Trump, Donald, “Additional Mesures to Combat Anti-Semitism”, in The White House, January 29, 2025. Disponible en https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/additional-measures-to-combat-anti-semitism/
23. Trump, Donald, “Fact Sheets: President Donald J. Trump Takes Forceful and Unprecedent Steps to Combat Anti – Semitism”, in The White House, January 30, 2025. Disponible en https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/01/fact-sheet-president-donald-j-trump-takes-forceful-and-unprecedented-steps-to-combat-anti-semitism/
24. Idem.
25. Idem
26. Trump, Donald, “Withdrawing the United States from and ending funding to Certain United States Organizations and Reviewing United States support to all international organization”, in The White House, February 4, 2025. Disponible https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/02/withdrawing-the-united-states-from-and-ending-funding-to-certain-united-nations-organizations-and-reviewing-united-states-support-to-all-international-organizations/
27. Trump, Donald, “Imposing sanctions on the International Criminal Court”, in The White House, February 6, 2025. Disponible en https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/02/imposing-sanctions-on-the-international-criminal-court/
28. Trump, Donald, “Fact Sheet: President Donald J. Trump Addresses Human Rights Violations in South Africa”, in The White House, February 7, 2025, Disponible en https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/02/fact-sheet-president-donald-j-trump-addresses-human-rights-violations-in-south-africa/