J. Iván Carrasco Andrés1
Gobierno, partidos y electores
Para poder entender la deriva actual de Alemania es necesario voltear a ver la configuración política de su población y los elementos o temas sobre los que se ha construido un consenso que encuentra su expresión en los proyectos e instituciones políticas.
Después del prematuro y estrepitoso fracaso del así llamado gobierno del “semáforo”, conformado por los partidos SPD, die Grünen y FDP y dirigido por Olaf Scholz, el 6 de mayo del presente año se conformó el nuevo gobierno encabezado por Friedrich Merz, coalición entre los demócrata-cristianos del CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD, quienes obtuvieron, respectivamente, el 28,5 % y 16,4 % de votos en las pasadas elecciones.
Con un 20,8 % de los votos, y constituyéndose como segunda fuerza política a nivel federal, el partido de extrema derecha AfD2 consiguió una victoria que dejó en ridículo a la formación de izquierda (Die Linke), quienes obtuvieron el magro 8,8%. Por su parte, los verdes (Die Grünen) obtuvieron un 11,6 %3.
Si consideramos la suma de los porcentajes que obtuvieron el CDU/CSU y el AfD, tenemos que el 49.3 % de los alemanes (30 millones, aproximadamente) son afines a proyectos políticos que se consideran de “centro-”derecha y ultraderecha.
El fracaso de la izquierda (die Linke), por más que festeje el escueto aumento del 3% en relación con las elecciones pasadas del 2021, expresa su incapacidad de generar un proyecto aglutinante, abierto e incluyente, en donde la coherencia política esté por encima de los dobles estándares y en donde los proyectos de la (ultra)derecha encuentren un dique real de contención. Dentro del mismo partido existe una cantidad considerable de miembros que son abiertamente pro-sionistas y que, en relación con el conflicto ucraniano, repiten la misma propaganda del Estado alemán contra Rusia y podrían, eventualmente, cerrar filas con el proyecto belicista que domina actualmente el horizonte político alemán.
El ascenso precipitado del espectro político de derechas entre el electorado alemán responde, en parte, a la creciente inconformidad de la población frente a las decisiones adoptadas por el gobierno anterior, particularmente en relación con la interrupción deliberada (autosabotaje) del suministro de gas ruso a través de los gasoductos Nord Stream 1 y 2. Esta medida provocó un incremento significativo en los precios de la electricidad y contribuyó a una dinámica inflacionaria que, si bien ha mostrado una desaceleración en términos formales, continúa afectando de manera tangible la economía doméstica de amplios sectores de la sociedad y no evidencia señales claras de estabilización.
Por otro lado, el racismo estructural presente en la sociedad alemana ha sido intensificado por la retórica de los propios partidos en el poder (CDU/CSU, AfD, SPD), en articulación con los discursos promovidos por diversos medios de comunicación. Esta convergencia discursiva, junto con las políticas migratorias adoptadas en el Bundestag, ha contribuido a la construcción y consolidación de una narrativa dominante que responsabiliza a las personas migrantes de los numerosos problemas sociales y económicos que enfrenta el país. Entre estos se destacan la percepción de un “clima de inseguridad”, el temor frente a eventuales atentados “terroristas”, la violencia sexual y el reiterado estereotipo según el cual los migrantes representan una amenaza para los valores culturales occidentales o alemanes —expresado en nociones como la “islamización de Occidente” o el “islamofascismo”—, así como para la estabilidad económica del Estado.
En el contexto de las acciones del Estado de Israel contra la población palestina —acciones que diversos sectores internacionales califican como genocidio—, y frente al respaldo político y militar proporcionado por Estados Unidos y la Unión Europea, se observa en la sociedad alemana un consenso hegemónico de apoyo incondicional al Estado israelí y a las políticas de los diversos Estados cómplices. Este consenso se manifiesta, además, en la censura y/o represión sistemática de expresiones de solidaridad con la causa palestina, las cuales son frecuentemente catalogadas como manifestaciones de antisemitismo, lo que limita seriamente el espacio para el disenso y la crítica en el ámbito público, académico y político. Es importante hacer notar en este punto que un amplio sector de personas que se autodenominan de “izquierda” (grupos autonomistas-anarquistas, miembros de die Linke y ciertos académicos, todos ellos alemanes)4 legitiman y respaldan militantemente la política adoptada por los Estados partícipes en el genocidio.
Con respecto al conflicto en Ucrania, el consenso establecido tanto por esa “izquierda” como por gran parte de la sociedad alemana y el mismo Estado es el considerar a Vladimir Putin y a los rusos como el enemigo que amenaza a la civilización occidental y al sistema democrático e internacional “basado en reglas”. El antieslavismo (rusofobia)5 histórico de Alemania, que considera a estos como atrasados, bárbaros, imperialistas y con tendencias innatas al totalitarismo, junto al sentimiento latente de “humillación”, infligido por el triunfo del Ejército Rojo contra la Alemania nazi6, juegan un rol importante en la manera en que los medios, el Estado, la academia y las instituciones castrenses tergiversan la historia y, a partir de esa visión distorsionada, definen quién es su “enemigo” y la política que debe seguirse en su contra.
Alemania y Rusia en el tablero geopolítico clásico
Para entender el papel de Alemania con respecto a Rusia y, de ese modo, a los BRICS en el tablero geopolítico mundial, hay que comprender el significado que juega Rusia y el país teutón en el horizonte del pensamiento geopolítico imperialista.
En la historia del pensamiento geopolítico imperialista destaca la continuidad entre los planteamientos de Halford John Mackinder, considerado el padre de la geopolítica moderna inglesa, y Nicholas John Spykman, padre de la geopolítica moderna estadounidense, especialmente en lo relativo a la importancia estratégica de la posición que ocupan Rusia y Alemania en la franja denominada Eurasia. Ambos estrategas reconocen la importancia que tiene, para cualquier intento de dominio global, la masa continental conformada por Europa Oriental y Asia Central (Eurasia). Sostienen que quien controle directamente esta ‘área pivote’ o Heartland —según la teoría de Mackinder—, o quien la controle indirectamente a través del dominio del Rimland —según la teoría de Spykman—, es decir, mediante el control de las tierras periféricas de Eurasia (Asia Menor, Arabia, Irán, Afganistán, el sudeste asiático, China, Corea y Siberia Oriental), tendría la capacidad de dominar y orientar los destinos del mundo.
Por ello, un vínculo de cooperación entre Alemania y Rusia, o la hegemonía de uno de esos países (o de otros) sobre el Hearthland o el Rimland, además de ser un riesgo para la hegemonía del imperio en cuestión –ya fuese la inglesa, en el caso de Mackinder, o la norteamericana, en el caso de Spykman, representaría la amenazante posibilidad de que dicha alianza, o cualquiera de los países que dominasen esas franjas, podría terminar por dominar al mundo7.
Para el arquitecto de la política exterior norteamericana de vuelta de siglo, Zbigniew Brzezinski, Eurasia es para los Estados Unidos,
el tablero en el que la lucha por la primacía sigue jugándose […] Los Estados Unidos, una potencia no euroasiática, disfrutan actualmente de la primacía internacional, y su poder se despliega directamente sobre tres de las periferias del continente euroasiático, a partir de las cuales ejerce una poderosa influencia sobre los Estados que ocupan el hinterland euroasiático. Pero en el campo de juego más importante del planeta —Eurasia— es donde podría surgir, en un momento dado, un rival potencial de los Estados Unidos. Por lo tanto, el punto de partida para la formulación de la geoestrategia estadounidense para la gestión a largo plazo de los intereses geopolíticos estadounidenses en Eurasia…
Así lo sostenía en su libro The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives publicado en 1997. En este mismo texto puede leerse, por ejemplo,
Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático. Una Rusia sin Ucrania podría competir por un estatus imperial, pero se convertiría en un Estado imperial predominantemente asiático… si Moscú vuelve a hacerse con el control de Ucrania, con sus 52 millones de habitantes y sus importantes recursos, además del acceso al mar Negro, Rusia volverá a contar automáticamente con los suficientes recursos como para convertirse en un poderoso Estado imperial, por encima de Europa y Asia.
Llama la atención, sin embargo, la siguiente afirmación, tan cercana a la realidad geopolítica actual que parece una profecía hecha por autor del texto citado,
El escenario potencialmente más peligroso sería el de una gran coalición entre China, Rusia y quizás Irán, una coalición “antihegemónica” unida no por una ideología sino por agravios complementarios. Recordaría, por su escala y por su alcance, a la amenaza que planteó, en determinado momento, el bloque sino-soviético, aunque esta vez China sería probablemente el líder y Rusia el seguidor. Evitar esta contingencia, por más remota que pueda ser, requerirá un despliegue simultáneo de habilidad estratégica estadounidense en los perímetros occidental, oriental y sur de Eurasia.
Si consideramos los planteamientos anteriores, podemos hacernos una idea de la relevancia que adquiere Alemania para la defensa de los intereses geopolíticos norteamericanos en su disputa contra Rusia y contra China. Además, nos permite entender la importancia geoestratégica que juega el Rimland, en donde, no por casualidad, se encuentra el Fértil creciente y los países que son bañados por las aguas –y el petróleo- del Golfo pérsico.
La OTAN, Alemania y las máquinas de guerra
Trump ha logrado, desde su primer mandato como presidente de Estados Unidos (2017-2021) y en su actual cargo, y a pesar de las declaraciones “negativas” sobre la OTAN, o precisamente por ello, que todos los países miembros aumenten considerablemente su gasto en defensa. Por ejemplo, hace apenas unas semanas, el 24 de junio del 2025, durante la cumbre de la OTAN en La Haya, los 32 integrantes acordaron aumentar su gasto en defensa al 5% de su PIB para 20358.
Los países europeos miembros de la OTAN pasaron de invertir conjuntamente el 1,6 % de su PIB entre 2018 y 2023, a invertir un 1,99 % en 2024. Para 2025, el aumento de estos miembros se estima en un 2,04 %, proyectando con ello un gasto de, aproximadamente, 407.800 millones de dólares americanos.
Alemania, por su parte, pasó de invertir el 1,25 % de su PIB en defensa en 2018 al 2,12 % en 2024, con una proyección del 2,4 % para 2025. En términos absolutos, esto supone un salto de aproximadamente 49.772 millones a 97.686 millones de dólares estadounidenses, incluyendo los fondos especiales de defensa aprobados desde 20229.
Como puede observarse, se trata de un aumento más que considerable, financiado en parte mediante nueva deuda pública, pero sobre todo a través de recortes en el gasto social. Si tomamos como referencia cuatro áreas clave —el BMZ (ayuda al desarrollo), el Bürgergeld (asistencia al desempleo), las pensiones públicas y el fondo climático—, se registra un recorte acumulado de unos 49.000 millones de euros en el período 2023–2025, equivalentes a aproximadamente 52.920 millones de dólares estadounidenses10.
El dinero destinado a defensa termina por financiar el engranaje de los diferentes complejos militares industriales de los países de la OTAN con industrias armamentísticas significativas, como es el caso de Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y, por supuesto, Estados Unidos.
El complejo militar industrial alemán ha crecido excepcionalmente desde el inicio del conflicto en Ucrania en febrero de 2022. Así, por ejemplo, dos de las principales empresas alemanas con rubros en la producción de armamento, como Rheinmetall AG y Hensoldt AG, han acumulado en los últimos años un aumento enorme en el precio de sus acciones. Tan solo Rheinmetall AG pasó de cotizar 87,40 € por acción a inicios de 2021, a 1 774 € en junio de 2025, lo que representa un aumento del 1 929,5 %. Desde comienzos de 2023 hasta julio de 2025, Hensoldt AG ha ganado, por su parte, alrededor de un 200 % en su cotización, pasando de cerca de 35 dólares a unos 108 dólares por acción. Las acciones de Renk, otra empresa alemana de producción de armamento, desde su salida a bolsa en febrero de 2024, han registrado un incremento de aproximadamente 190,7 % en los últimos 12 meses, y un rendimiento acumulado de más del 280 % en lo que va de 2025, consolidándose como una de las empresas con mayor crecimiento reciente en el sector de defensa europeo.
Sin embargo, más allá de los precios, a veces ficticios, de las acciones en la bolsa, lo que sí ha aumentado en términos reales es el volumen de pedidos hechos a estas empresas alemanas, sobre todo de munición y tanques, camiones militares, misiles, sistemas de defensa aérea, drones y tecnología armamentística digital.
Las guerras, además, no se hacen con meras declaraciones en las redes sociales, ni con discursos incendiarios, mitómanos o megalómanos en televisión. Para llevar a cabo una guerra se necesitan condiciones materiales concretas que incluyen una capacidad industrial altamente productiva y masificada de armas, municiones, sistemas de defensa, así como de personal que las fabrique y de verdugos que las operen.
En 2024, Rheinmetall alcanzó un récord histórico en su cartera de pedidos que creció de 38 000 millones de euros a 55 000 millones, lo que representa un incremento anual del 44 %. De este modo, el área de vehículos militares recibió pedidos por 8 349 millones de euros, un 17 % más que el año anterior. La división de armamento y munición creció aún más, con un aumento de pedidos del 49 %, pasando de 8 237 millones a 12 307 millones de euros. Por su parte, el segmento de soluciones electrónicas y sensores duplicó con creces su volumen, al crecer un 132 %, hasta alcanzar 5 065 millones de euros11.
En el caso de Renk, al cierre de 2024 alcanzó un record de 5.000 millones de euros, tras registrar una entrada de pedidos récord de 1.400 millones en 2024, un 13 % más que en 2023 cuando sumó 1.277 millones . Sin embargo, para el primer trimestre de 2025 los pedidos subieron hasta 5.500 millones €, impulsado por una entrada de pedidos de 549 millones en sólo tres meses, un aumento del 163,5 %12.
Ese presupuesto no solamente sirve para la ampliación de la capacidad productiva armamentística alemana, sino también para enriquecer y fortalecer al complejo militar industrial norteamericano. Alemania ha realizado en los últimos años pedidos significativos a la industria militar estadounidense, entre los que destacan la compra de 120 misiles PAC-3 MSE por 763,5 millones de euros (diciembre 2024)13, un contrato de 1 200 millones de dólares para la adquisición de sistemas Patriot y la adquisición de 75 misiles de crucero JASSM-ER por más de 8 000 millones de euros (marzo 2024)14. Además, firmó la compra del sistema Arrow 3 por 3 500 millones de dólares y una autorización para la compra de 600 misiles Patriot adicionales con un valor estimado de 5 000 millones de dólares15. En 2022 se solicitaron 35 aviones de combate F-35 por el valor de 8 mil millones de dólares16. En los subsiguientes años se contemplan mayores adquisiciones de armas y sistemas de defensa norteamericanos. Estas cifras y adquisiciones reflejan una profunda y creciente dependencia alemana de la tecnología militar estadounidense en su proceso de rearme.
La apuesta por reconfigurar la economía alemana en una economía de guerra, o de producción armamentística masiva, nos sugiere que Alemania, junto con los países europeos de la OTAN, se está preparando para la guerra. Los números económicos no mienten y tampoco mienten los proyectos de aumentar en 60 mil efectivos al personal militar en la Bundeswehr haciendo económicamente mucho más atractiva la carrera militar que cualquier otra profesión o, quizá, introduciendo el servicio militar obligatorio. La creciente xenofobia y la exaltación del nacionalismo autoritario, regresivo y con tintes marcadamente fascistas, maquillado en todos los casos con promesas retóricas de soberanía, no es un fenómeno aislado si se considera la historia de las crisis capitalistas del siglo XX y sus respuestas.
Ahora bien, ¿cuál es la deriva actual de Alemania en un contexto de marcadas disputas geopolíticas a escala global y considerando el lugar que ocupa en la visión geopolítica del imperialismo americano?
Un resumen, preguntas y un no-futuro
Alemania transita desde hace 3 años, de manera acelerada, hacia una configuración económico-política marcada por tres fenómenos de gran importancia.
El primero de ellos es la encrucijada en la que se encuentra el equilibrio geopolítico a escala global abierto por la irrupción de los BRICS, cuyo liderazgo recae sobre China y Rusia.
El segundo de ellos es la creciente subordinación frente Estados Unidos, agudizado sobre todo, a partir de las decisiones tomadas durante la gestión de Olaf Scholz y que encuentran en la figura de Annalena Baerbock a su más fiel vasallo. Subordinación que continúa hoy en día por el gobierno encabezado por Merz al obedecer, bajo la paranoia de una agresión e invasión rusa inminente, la orden de Trump de aumentar el gasto de defensa como nunca antes.
El tercero, derivado del segundo, es la conformación de una poderosa economía de guerra que encuentra cada vez más aceptación en un país en donde los discursos y los comportamientos sociales de odio en contra de los “no-alemanes”, es decir de extranjeros y migrantes, se normalizan y aumentan. A esto se suma el regreso de movimientos y partidos conservadores, autoritarios y supremacistas que, además de aumentar su representación en los parlamentos, envalentonan a grupos neonazis existentes en las instituciones o a grupos ilegales al darles cobertura y/o protección política.
Esto lleva a plantearse seriamente la pregunta de si Alemania y Estados Unidos no se encuentran ya en un proceso de fascistización que, bajo el cinismo, la mentira y la burla, comienzan a cobrar sus primeras víctimas.
Considerando todo lo anterior, cabe preguntarse también si el supuesto “pacifismo” de Trump expresa realmente los deseos y proyectos de los capitales militares-industriales que controlan la economía norteamericana, así como la aceptación -y la concesión- de espacios y mercados para los emergentes actores geopolíticos que son considerados como rivales. O más bien, habría que pensar en una estrategia que, al tiempo que recupera, reconcentra y fortalece su capital industrial –“deslocalizado” durante todo el periodo neoliberal hacia Asia- , asegurando la “soberanía” e “independencia” de su cadena productiva, prepara, concentra y fortalece su complejo militar industrial, acopiando y ahorrando municiones17, misiles e instrumental militar18, para una conflagración bélica a finales de la presente década contra China y Rusia, como lo han planteado algunos analistas, asesores de seguridad y militares19.
Por otra parte, vale la pena preguntarse si Alemania es simplemente un alfil de la geopolítica norteamericana o quiere reeditar su proyecto imperialista de dominio sobre Eurasia, buscando doblegar a Rusia y profundizando las relaciones asimétricas de poder dentro de la Unión Europea y de los países de Europa oriental.
El complejo militar-industrial parece ser, una vez más, la palanca de emergencia ante la crisis económica de la modernidad capitalista, un instrumento de fuga hacia adelante de una racionalidad persistente que se obstina en consolidar un orden civilizatorio excluyente, sustentado en la jerarquización de vidas y en la sistemática subordinación de los pueblos del Sur Global. Los proyectos nihilistas de capital, personificados en las potencias europeas y el imperialismo estadounidense, no auguran un desenlace esperanzador ni para sus respectivos países ni para el mundo en su conjunto; auguran, más bien, un vasto y prolongado reino de oscuridad, muerte y destrucción inaudita, que muy probablemente decantaría en un apocalipsis nuclear. De ahí que sea urgente y deseable -sobre todo en los países con aceitados y renacidos complejos militares industriales- si se desea un futuro para la humanidad, la conformación de un amplio movimiento de masas que, en vez de confundir sus intereses con los deseos e intereses tanáticos de sus respectivas clases políticas y burguesas, articulen un poderoso frente antiguerra, que pueda oponerle a la locura belicista una política de paz y cooperación con el “enemigo” ruso y chino, antes de que la historia los vuelva a alcanzar y el baño de sangre, en honor a la “des-humillación” y la “guerra preventiva” en defensa del Lebensraum ampliado, ahogue la vida en su conjunto.
- stychack@gmail.com ↩︎
- Alternativa para Alemania (AfD) es un partido fundando en 2013 con un programa político reaccionario, neoliberal y xenófobo. Dentro del partido se encuentran corrientes neonazis con probadas ligas con grupos y colectivos igualmente neonazis que emplean la violencia como parte de su práctica política. ↩︎
- Véase: https://www.bundeswahlleiterin.de/bundestagswahlen/2025/ergebnisse/bund-99.html#stimmentabelle14 ↩︎
- Más sobre el tema, véase: “Proyecciones y censura: Alemania, el antisemitismo y la cuestión palestina” en https://revistamemoria.mx/wp-content/uploads/2024/05/Memoria-290-pantalla.pdf ↩︎
- Ya desde el siglo XIII pueden observarse expresiones rusofóbicas en Alemania y en Europa. Sin embargo, la representación de que los pueblos eslavos son inferiores y el concomitante odio racial y político hacia los rusos, traducido en la guerra de conquista de las poblaciones eslavas y en la guerra de exterminio contra la Unión Soviética, es un fenómeno que se acentúa y sólo tiene lugar durante el nazismo en Alemania. En la actualidad, son los medios de comunicación, los “especialistas” militares y las medidas y/o discursos políticos en el parlamento alemán los que se encargan de reeditar ese odio, llegando a censurar, incluso, autores, literatura, símbolos y expresiones culturales oriundas de Rusia. ↩︎
- Desde hace por lo menos 40 años —y con mayor intensidad desde el inicio del conflicto en Ucrania—, se ha ido instaurando paulatinamente una imagen, promovida por políticos, académicos y por los medios de comunicación alemanes, de que la Unión Soviética no solamente era una dictadura totalitaria y represiva como la misma Alemania nazi, sino que los rusos no habrían superado su predilección por las formas autoritarias, imperialistas y totalitarias, como si lo habrían hecho los alemanes. ↩︎
- Mackinder lo formula textualmente así en su texto de 1904 titulado El pivote geográfico de la historia: “El vuelco del equilibrio de poder en favor del Estado pivote, como resultado de su expansión por las tierras marginales de Eurasia, permitiría la utilización de los amplios recursos continentales para la construcción de una flota, y un imperio de alcance mundial estaría a la vista. Esto podría ocurrir si Alemania se aliara con Rusia.” Spykman, por su parte, en su texto de 1943 titulado “The Geographie of the Peace”: “Si queremos evitar la concreción de un cerco de ese tipo en el futuro, nuestra preocupación constante en tiempos de paz debe ser asegurarnos de que ninguna nación, ni alianza de naciones, llegue a emerger como potencia dominante en ninguna de las dos regiones del Viejo Mundo desde las cuales nuestra seguridad podría verse amenazada. Es evidente, por lo tanto, que las relaciones de poder internas entre los Estados del continente euroasiático determinarán en gran medida el curso de nuestras propias políticas. Debemos comprender las fuerzas geopolíticas en juego en el Hemisferio Oriental y averiguar qué efecto tendrán sobre nuestra propia posición.” ↩︎
- Véase: https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_236516.htm ↩︎
- Véase: a) https://www.nato.int/nato_static_fl2014/assets/pdf/2024/6/pdf/240617-def-exp-2024-en.pdf y b) https://es.euronews.com/my-europe/2025/03/28/cuanto-gastan-los-miembros-de-la-otan-en-defensa-a-medida-que-aumenta-la-percepcion-de-las ↩︎
- Para los cálculos nos hemos basado en diferentes fuentes, véase: a) https://en.defence-ua.com/analysis/germany_plans_to_increase_annual_defense_spending_from_865_billion_to_153_billion_over_the_next_four_years-15006.html, b) https://www.dw.com/en/germany-development-aid-cuts-defense-spending-donald-trump/a-73093270, c) https://www.reuters.com/world/europe/german-finance-minister-names-target-areas-cuts-amid-budget-crisis-funke-media-2023-12-02 y d) https://www.cleanenergywire.org/news/scholzs-government-cuts-climate-fund-45-bln-euros-2027-response-debt-brake-ruling e) https://www.atlanticcouncil.org/commentary/trackers-and-data-visualizations/nato-defense-spending-tracker ↩︎
- Véase el informe de la misma Rheinmetall: https://www.rheinmetall.com/de/media/news-watch/news/2025/03/2025-03-12-rheinmetall-bilanzvorlage-geschaeftsjahr-2024 ↩︎
- Véase: https://defence-industry.eu/renk-group-ag-posts-record-orders-and-revenue-eyes-continued-expansion/ ↩︎
- Véase: https://defence-industry.eu/germany-orders-120-pac-3-mse-interceptors-for-patriot-air-and-missile-defence-system/ ↩︎
- https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/raytheon-wins-12-bln-contract-additional-patriot-air-missile-defense-systems-2024-07-11 y https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/germany-order-new-jassm-er-cruise-missiles-us-says-bild-2024-03-19/ ↩︎
- https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/us-state-dept-oks-potential-5-bln-sale-patriot-missiles-germany-2024-08-15/ ↩︎
- https://www.defensenews.com/air/2022/07/29/state-department-approves-84-billion-f-35-sale-to-germany ↩︎
- En ese sentido habría que entender las declaraciones del Pentágono, a principios de julio del presente año, al pausar el envío de determinados suministros armamentísticos a Ucrania, “Funcionarios del Pentágono declararon el martes que la administración estaba reteniendo sistemas de defensa aérea Patriot, proyectiles de artillería de precisión y misiles que la Fuerza Aérea de Ucrania dispara desde cazas F-16 de fabricación estadounidense, alegando preocupaciones por el agotamiento de los arsenales de armas de EE. UU.”. Véase: https://www.nytimes.com/2025/07/02/us/politics/pentagon-weapons-review.html ↩︎
- A pesar del incremento considerable en la producción norteamericana de municiones y misiles, Rusia parece seguir superando a Estados Unidos en este punto en 2024. Véase: https://www.reuters.com/investigates/special-report/ukraine-crisis-artillery/ ↩︎
- El presidente del Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND) sostiene que Rusia podría atacar a la OTAN para fines de esta década, véase: https://www.spiegel.de/politik/russland-bnd-chef-warnt-vor-wladimir-putins-konventioneller-und-hybrider-kriegsfuehrung-a-63024d92-a241-4aca-9864-19b9606f4557 Otros militares alemanes, como el general Carsten Breuer, también sostienen lo mismo. Véase: https://www.br.de/nachrichten/deutschland-welt/general-carsten-breuer-lage-nie-so-bedrohlich-wie-jetzt-gerade,UgYpiG9 El secretario de la OTAN, Mark Rutte, afirmaba hace unas semanas que Rusia “podría estar lista para atacar a la OTAN en 5 años”, véase: https://www.theguardian.com/world/2025/jun/09/nato-chief-russia-quantum-leap-defence ↩︎