La Tercera Convención Nacional Democrática. El naufragio del frente amplio convocado por el EZLN

Desde que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional emergió con fuerza al espacio público, en enero de 1994, hasta la actualidad, ha transitado por una variedad de etapas y propuestas en las que han buscado encontrarse con la “sociedad civil”. La primera más en forma, fue la Convención Nacional Democrática. Proyecto que sólo durará seis meses: de agosto de 1994 a febrero de 1995. Breve pero intenso lapso en el que los múltiples actores sociales que la conformaron se reunieron tres veces. Sin contar las reuniones preparativas de la presidencia colectiva. Mucho se escribió sobre la primera plenaria de la Convención, en el municipio de Las Margaritas. Poco sobre la segunda sesión, en Tuxtla Gutiérrez. Nada sobre la tercera sesión, en la ciudad de Querétaro.

El presente texto busca sintetizar el devenir de la tercera sesión de la Convención Nacional Democrática, con el objetivo de mostrar cómo la propuesta del frente amplio, que buscaba construir el EZLN, naufragó en Querétaro en febrero de 1995. Visto desde la perspectiva de quiénes pusieron el espacio, los neozapatistas civiles queretanos. La nave, construida al estilo Fitzcarraldo, en algún lugar de la Selva Lacandona, apenas seis meses antes, llevaba una tripulación dispuesta al motín. Además, la artillería del Estado apuntó hacia la embarcación, hasta acabar con ella.

Rumbo a la tercera sesión de la CND, en Querétaro

Al concluir la segunda sesión de la CND -en la que no se alcanzaron propuestas concretas-, se acordó que la ciudad de Querétaro sería la sede de la III Sesión de la CND el 3, 4 y 5 febrero de 1995, con motivo de la conmemoración de la Constitución de 1917, la que pretendían cambiar. En conferencia de prensa, Fernando Corzantes y Manuel Avilés, voceros de la Convención Estatal Democrática de Querétaro (CEDQ), dieron a conocer los trabajos a realizar y los cambios al interior de la CND, al respecto de las representaciones, así como los nuevos objetivos. Se informó la sustitución de Pablo González Loyola, quien fue marginado de “toda comisión” debido a su “actitud de enfrentamiento”, por lo que hicieron un “voto de censura a su proceder público”1

En la primera sesión, en la localidad de Guadalupe Tepeyac, de la numerosa delegación que acudió de Querétaro, dos fueron elegidos como sus representantes en la presidencia colectiva: Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz y Pablo González Loyola. El grupo de Querétaro que se solidarizó con las comunidades zapatistas, se comenzó a organizar a los pocos días del levantamiento en Chiapas. Desde entonces y, durante varios años, sostuvieron una constancia que, parece, se dio en pocas ciudades. Sin embargo, al inicio, la heterogeneidad del colectivo generó diferencias, sobre todo entre quienes venían de la lucha urbano-popular, como Sánchez Sáenz y, en parte, González Loyola, y quienes venían de otros espacios, como Corzantes -quien venía del CEU, por mencionar un antecedente- y Avilés -quien había militado en los setenta en la Liga Comunista 23 de Septiembre-.

Entonces, cuando se da el llamado a la segunda CND en Tuxtla Gutiérrez, Corzantes, ya como el representante estatal, 

llevaba la propuesta de que la tercera sesión se realizara en Querétaro y la ganamos de calle, allá, ya para eso teníamos una alianza que fuimos construyendo un poquito antes de Aguascalientes, Chiapas, con lo que le llamamos “la corriente centro-norte”, la formamos con gente muy similar a nosotros de Jalisco, Zacatecas, Durango, Aguascalientes, Guanajuato y de Querétaro. La Ciudad de México estaba loca por llevárselo, ¡pero!, se estaban peleando, entonces… hasta aquí se busca paz en estos lados; ahí eran tan fuertes las diferencias, los choques, ¡¿a qué vas a llevar una reunión de este tamaño, a que la revienten?!2

Pero ante tal elección, el hostigamiento por parte de las autoridades estatales hacia el grupo queretano subió de tono. Por ejemplo, un agente armado fue a amenazar a Corzantes a la puerta de su casa y, en otra ocasión, le dejaron un documento del Estado Mayor de la Defensa Nacional (de un tiraje de quinientos, impreso en septiembre), también en su casa, en el que se identificaba, supuestamente, a todos los “individuos involucrados en el conflicto de Chiapas” con el EZLN. Al entonces estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro, Antonio Flores González, de igual modo le dejaron un ejemplar del documento. Ambos habían asistido a la primera CND. Pero lo usual, era tener a los agentes gubernamentales siguiéndole los pasos. Y a “orejas” en sus actividades públicas y privadas3.

Por estos motivos, la CEDQ solicitó que la CND a nivel nacional demandara al gobierno federal y al de Querétaro que se respetara la realización de la tercera sesión, para tener un cobijo mayor. Con lo que la actitud de los representantes del gobierno estatal -encabezado por el priista Enrique Burgos García- ya fue de mayor colaboración. El 8 de octubre, el EZLN anunció que dejaría las conversaciones con el gobierno, debido al asesinato del secretario general del PRI, José Francisco Ruíz Massieu, del 28 de septiembre -a seis meses del de Colosio, en marzo- y al caos generalizado en Chiapas, producto del documentado fraude electoral contra el candidato de la Asamblea Estatal Democrática del Pueblo Chiapaneco y el PRD, Amado Avendaño Figueroa -que prácticamente había suscrito la Segunda Declaración de la Selva Lacandona-, quien sobrevivió a un atentado contra su vida en julio, tres semanas antes de la elección. Decenas de militantes perredistas fueron arbitrariamente encarcelados por ser supuestos zapatistas, señalados por finqueros y caciques. Entonces, el subcomandante Marcos limaba asperezas con Cuauhtémoc Cárdenas. Las comunidades zapatistas entregaron de nuevo el bastón de mando a la base militar el 17 de noviembre, ya que el gobierno federal daba claros visos de volver a optar por la vía militar. El EZLN dejó de reconocer el cese al fuego el 8 de diciembre, día de la toma de posesión de Eduardo Robledo Rincón como gobernador de Chiapas. El estado de guerra se reactivaba. 

Del 11 al 14 de diciembre, miles de combatientes zapatistas rompieron el cerco militar, infiltrándose “entre las líneas enemigas con el fin de evitar el choque armado” según informó el CCRI-CG del EZLN. Del 15 al 18 tomaron posición en 38 municipios y, el 19 en la madrugada, dichas columnas, con apoyo de la población civil, ocuparon por un corto tiempo las 38 presidencias municipales fuera del área declarada como zona de conflicto. A la par, el EZLN declaró la formación de una treintena de Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas en los que sus bases de apoyo practicarían el autogobierno. El obispo Samuel Ruiz -quien, eventualmente, vivirá varios años en Querétaro- iniciaba un ayuno por la paz, el cual fue criticado por sus homólogos de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, ya que, según ellos, el ayuno de un obispo debía efectuarse por motivos religiosos. El 20, Marcos dirigió una carta al presidente Ernesto Zedillo: “Es mi deber comunicarle que tiene usted una rebelión indígena en el Sureste de la Nación”. Ese día, en una decisión sumamente criticable, el gobierno entrante de Zedillo devaluaba el peso, estallando una de las peores crisis económicas del México contemporáneo. El presidente y la Secretaría de Hacienda, buscando limpiarle las manos al gobierno, quisieron plantar la idea de que la devaluación se había debido al conflicto armado en Chiapas. Hipótesis que finalmente no permeó por inverosímil4

Mientras, miles de personas huían de la zona de conflicto por el miedo a la guerra. Tropas zapatistas y simpatizantes mantenían decenas de retenes, bloqueando carreteras, algunos a cien kilómetros de Tuxtla Gutiérrez. Aviones del Ejército sobrevolaban el área y vehículos blindados reforzaron su presencia. El 23, Gobernación reconoció a la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), que encabezaba Samuel Ruiz, como instancia para mediar el diálogo entre el gobierno y el EZLN, destacando la labor de la Comisión para el Diálogo y la Conciliación del Congreso de la Unión, presidida por Heberto Castillo (PRD), Luis H. Álvarez (PAN) y Pablo Salazar (PRI).

En Querétaro, el 26 de diciembre, un grupo de trece personas de la CEDQ iniciaron un ayuno por la paz en Chiapas, en el Centro Histórico, que duró 72 horas, acto que buscaba hacer consciencia entre la población. La manifestación se replicó en otras quince entidades. Ese día, en Chiapas, el ejército avanzó sobre las zonas de influencia del EZLN, quedando, según la población, a pocos kilómetros de las tropas zapatistas; el 27, tras el anuncio del gobierno federal de dar por terminadas las operaciones del Ejército en el municipio de Ocosingo, el EZLN replegó sus puestos de avanzada en cuatro municipios. El 30, Zedillo ordenó al Ejército suspender todas sus acciones en Chiapas.

El último día del año, el EZLN anunció una tregua de seis días (del 1 al 6 de enero) para ver la posibilidad de reiniciar el diálogo. El 1 de enero de 1995, en los comienzos de la peor crisis económica que había vivido México en sesenta años, el EZLN hizo un llamado en su Tercera Declaración de la Selva Lacandona a formar un “frente nacional de oposición” y un Movimiento para la Liberación Nacional (MLN), invitando a la CND y a Cuauhtémoc Cárdenas a encabezarlo (a lo que Cárdenas se negó, por sus compromisos de militancia con su propio partido), haciendo énfasis, ahora sí, en la “cuestión indígena” como la deuda histórica del país. “Las autonomías no son separación, son integración de las minorías más humilladas y olvidadas en el México contemporáneo”, decía. Al día siguiente, en Querétaro, se recibió el segundo comunicado de la Milicia Zapatista de la Sierra Gorda, supuesto grupo armado que se decía listo para una guerra prolongada (sobre el cual no se supo más ni, parece, tomó acciones. Posiblemente, un engaño)5.

El 12 de enero, el Centro de Querétaro se llenó de movilizaciones, en una jornada nacional convocada por la CND. El 15, en Guadalupe Tepeyac, Chiapas, se reunieron Marcos y el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán. A fin de mes, el grupo de Querétaro dio a conocer a la CND de la apertura del gobierno estatal para facilitar el auditorio “Josefa Ortiz de Domínguez” para recibir a las y los convencionistas; no así la UAQ, cuyo Consejo Universitario sesionó de manera extraordinaria, negándose a prestar sus instalaciones. La CEDQ aceptó que la sede sustantiva fuese el auditorio, pero con concesiones, como tenerlo para ellos solos desde dos días antes. Con el Estado Mayor Presidencial, que también preparaba su evento del 5 de febrero, no se habló, todo fue con el gobierno del estado, en particular con Desarrollo Político6.

La tercera sesión. De la torre de Babel a la “traición de Zedillo”

Finalmente llegó el día. En el aniversario 78 de la Constitución, la CND reunió a alrededor de “4000 miembros probables del MLN que no tardaron en hundirse en caóticas y ásperas confrontaciones entre ellos” según Womack Jr.7, incluyendo a las y los queretanos presentes; también se realizó la Primera Sesión de la Convención Nacional de Mujeres. Las mesas iniciaron el 3 de febrero, donde compartieron un mensaje del CCRI-CG del EZLN:

Hermanos: Les mandamos nuestra palabra para saludarlos en esta Tercera Sesión de la Convención Nacional Democrática. Como en aquella ocasión de principios de agosto de 1994, hoy la Convención Nacional Democrática se reúne en un tiempo histórico que puede ser de cambio democrático o de continuismo autoritario. Hoy, como en esas fechas, millones de mexicanos miran a esta Convención Nacional Democrática con esperanza, con la esperanza que de ella surja un llamado, claro y definido, de lucha contra el sistema de partido de Estado. Ayer la mentira política y económica nos hizo aparecer a nosotros, los zapatistas, como los “rezagados” de una modernidad excluyente. Hoy el derrumbe de esa mentira nos hace descubrirnos iguales: todos somos los “rezagados” de un sistema político que crea unos cuantos supermillonarios y millones de superpobres, que logra unir la miseria económica y la miseria política, y cuyas labores de gobierno consisten sólo en la distribución masiva de la pobreza, en todo el territorio nacional, a todos aquellos que no forman parte del “grupo dirigente” que se enriquece a costa de la venta de nuestra historia. […] Las fuerzas democráticas en México son muchas y permanecen divididas, aisladas y, en no pocas ocasiones, enfrentadas entre sí. Los zapatistas pensamos que tenemos que unir a todas esas fuerzas. Unirnos sin desaparecer esas diferencias, hacer homogéneo nuestro afán democratizador y no una sigla partidaria. Unirnos sin subordinarnos unos a los otros. […] Un amplio frente opositor al que llamamos los zapatistas es el lugar donde todas estas fuerzas encuentran su coincidencia; el reconocimiento del sistema de partido de Estado como el principal obstáculo para alcanzar la democracia, la libertad y la justicia. El reconocimiento de un enemigo común permitirá sumar fuerzas y trazar una estrategia de lucha continua. Tarde o temprano, el sistema de partido de Estado será derrotado, el PRI-gobierno pasará a la vergüenza histórica de México y sólo será una línea en los libros de texto de historia […] La Convención Nacional Democrática es, o debe ser, la organización civil y pacífica de los pequeños, la voz de los sin voz, el rostro de los sin rostro, el “¡aquí estamos!” de los siempre olvidados, despreciados y hechos a un lado por las distintas “vanguardias” históricas de este país. La Convención Nacional Democrática es, o debe ser, la organización de la sociedad civil democrática. […] Salud y un buen lapicero para volver a escribir la historia8.

En la noche del 3, con cuatro horas de retraso, Pascual Lucas Julián y Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz dieron la bienvenida a los convencionistas. “Recibir aquí a los corazones más grandes de la patria es un honor. Recibir a los pensamientos más libertarios es un honor”, “Bienvenidos a la construcción de la esperanza, a la construcción de la paz con justicia y dignidad”. Corzantes leyó el reglamento y Rosario Ibarra el saludo del EZLN9. El sábado 4, las y los convencionistas se repartieron en doce mesas, con tres temas: gobierno de transición, nuevo constituyente y estrategia de alianzas del movimiento nacional10. Fue palpable que la solidaridad que todos tenían con la lucha en Chiapas no era suficiente para zanjar sus respectivos problemas y trabajar conjuntamente. Las mesas se desarrollaron entre arengas, acalorados debates, prensa libertaria, discursos, tortas y refrescos, conatos de bronca y consignas, muchas consignas. El mensaje de clausura por Querétaro lo dio Corzantes: “nos da gusto haber encontrado, en este espacio, la unidad. Tenemos programa, tenemos camino. Querétaro, su Convención Estatal, se siente orgulloso de haber contribuido a la causa revolucionaria”. Le siguió un mensaje de Félix Serdán Nájera. Sentado junto a él estaba Amado Avendaño. En la tarde-noche del 5, la asamblea cerró con el Himno Nacional, la aprobación del Plan de Querétaro, la primera piedra del Movimiento para la Liberación Nacional y la convocatoria para la cuarta asamblea de la CND en agosto, en Michoacán11.

La síntesis de informes de las convenciones estatales, entregadas en Querétaro, nos da una idea del panorama del neozapatismo civil a nivel nacional. De entrada, la convención queretana reportaba haber realizado cuatro asambleas y haber sostenido relación con sectores campesinos, ecuménicos, estudiantes, indígenas, obreros, jubilados, periodistas, intelectuales y maestros. Curiosamente, no reportó tener relaciones con organizaciones de mujeres ni con colonos y urbano-populares, siendo que estos últimos eran con los que más se había tratado. En cuanto a hostilidades sufridas, informó de la presión de policías y agentes. La síntesis, nos indica que la CEDQ era de las que más asambleas había hecho, a la par de Veracruz, el D.F. y el Estado de México; ninguna de las convenciones estatales había logrado establecer vínculos con todos los sectores sociales referidos; nueve no habían realizado manifestaciones públicas; la mayoría se había mantenido alejada de cuestiones electorales; y de igual modo, la mayoría había reportado represiones por parte de policías. En seis estados reportaban asesinatos políticos. A nivel nacional, el panorama de la CND era dispar. Hubo varios estados donde sus convenciones estatales jamás tuvieron divisiones, otros con nulo trabajo y representantes que decían ser de un estado, pero en realidad ni vivían ahí, y otros muy enfrentados12.

Entre los acuerdos tomados estaban: demandar la renuncia de Zedillo; el rescate de la riqueza energética nacional; luchar contra el endeudamiento y el TLC; hacer una nueva Constitución; el reconocimiento de Avendaño como gobernador legítimo de Chiapas y la promoción de Samuel Ruiz al premio Nobel de la Paz. Entre los asistentes más reconocidos estuvieron Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra, José Álvarez Icaza, Porfirio Muñoz Ledo, Andrés Manuel López Obrador, Amado Avendaño, pasando por Octavio Rodríguez Araujo y Luis Javier Garrido, y personajes como El Llanero Solitito y Superbarrio. Sin llamar la atención, Jorge Javier Elorriaga Berdegué -quien horas después sería detenido por la PGR, acusado de ser integrante de la Comandancia General del EZLN-, filmaba las mesas de trabajo. A pesar de todo, la unidad había fracasado, aunque esta se venía resquebrajando desde la primera asamblea hacía seis meses y, con toda claridad, con la segunda. En contraparte, el evento realizado en el Teatro de la República, con el presidente presente, fue todo lo contrario. El consenso, el cierre de filas, el verticalismo ideológico-discursivo llamando al EZLN a deponer las armas, lo que se interpretó como un “ultimátum”13.

Cuatro días después, el Ejército federal rompía la tregua y penetraba la Selva Lacandona, replegando y acorralando al EZLN, acrecentándose la crisis y la alerta por la reactivación de las acciones armadas. El Aguascalientes de Guadalupe Tepeyac, donde se hizo la primera CND, fue destruido por los militares. A su paso, los soldados destruyeron las reservas de alimentos de los pueblos prozapatistas. Alrededor de veinte mil habitantes de Las Cañadas huyeron a la montaña a buscar refugio. El “valle de contención” de la SEDENA se extendió en otras siete entidades, incluyendo la Sierra de Gorda de Querétaro, donde tropas fueron movilizadas. El 9 en la noche, Zedillo apareció en cadena nacional informando del descubrimiento de dos “resguardos clandestinos del EZLN” en la Ciudad de México y en Veracruz, donde tendrían “armas de alto poder”; anunciando una orden de aprehensión contra 19 de los presuntos líderes del EZLN (la mayoría blancos y mestizos; no había ningún indígena del CCRI que participó en las conversaciones de la catedral un año atrás, lo que se interpretó como una estrategia racista del gobierno para enfatizar que los indígenas del EZLN estaban manipulados por blancos), entre ellos Marcos, revelando su supuesta identidad, deteniendo a la luchadora social María Gloria Benavides Guevara, acusada de ser la “comandante Elisa”, y a Elorriaga Berdegué, acusado de ser el “comandante Vicente”, detenidos horas antes en Chiapas. Para el EZLN era el inicio de “la traición de Zedillo”, debido a que Marcos y el entonces candidato Zedillo habían mantenido una breve “correspondencia secreta” en la que Zedillo ofreció solucionar el problema una vez que tomase posesión, según ambos aseveraron. El MLN se quedó en el papel y la CND no frenaría su colapso. La cuarta sesión nunca llegó. Marcos reconocerá que “no estábamos preparados”, aún así, “Guadalupe Tepeyac no fue Chinameca”14. Para el periodista Hermann Bellinghausen: “El gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León inauguró la era moderna de masacres y matanzas, y renovó la palabra genocidio. Desde el 9 de febrero de 1995, la ruta que traza el Estado es contener militarmente, sitiar y, sobre todo, traicionar sistemáticamente sus acuerdos y compromisos. Otorga a los indígenas el estatuto de enemigos del Estado”15. Tras esta ofensiva, buscando evitar manchar la imagen del Ejército federal, el gobierno optó por activar a grupos paramilitares. 

La respuesta de la sociedad civil en solidaridad con el EZLN fue mayor que en enero de 1994. El 14, Zedillo declaró una tregua y Robledo Rincón pidió licencia como gobernador de Chiapas, sin embargo, el EZLN siguió denunciando abusos de los efectivos militares por lo menos durante otra decena de días, ante lo que se decían dispuestos a iniciar una “guerra de guerrillas”. El EZLN empezaba a difundir sus comunicados a través de internet, medio por el cual fortalecieron su vínculo con la sociedad civil. Por supuesto que hay multitud de puntos que llevaron a la fragmentación de la CND, el alejamiento con los partidos políticos y la toma de distancia de la heterogénea “sociedad civil”.

  1. Archivo personal de Fernando Corzantes, “Informe sobre la participación de Pablo González Loyola en la 2da Sesión de la CND”. ↩︎
  2. Entrevista con Fernando Corzantes, realizada el 4 de junio de 2018 por el autor. Corzantes falleció en el 2020. El resto de los estados no se organizaron como corriente o región. ↩︎
  3. “Individuos involucrados en el conflicto de Chiapas. Septiembre de 1994”. En dicho informe, de ser veraz, aún no se identificaba a Marcos como Rafael Sebastián Guillén Vicente. Archivo personal de Fernando Corzantes. Tanto Fernando como Antonio optaron por la discreción y no le comentaron a muchos de la CEDQ que les habían dejado dicho ejemplar, decidiendo esconderlo. Entrevista con Antonio Flores González realizada el 19 de junio de 2018 por el autor. ↩︎
  4. John Womack Jr., Rebelión en Chiapas. Una antología histórica, Debate, México, 2009, pp. 391-395. EZLN. Documentos y comunicados 2, Era, México, 1995, pp.169-185. Según los comunicados del EZLN, de los 38 municipios en los que se tomó posición, se tomaron territorios de 29 de estos para formar 30 nuevos municipios, nombrando nuevas autoridades y subdividiendo sus fronteras. Sumando los nuevos municipios anunciados en los partes del 11 y 19 de diciembre en la madrugada, habría 32 municipios autónomos, pero en el último comunicado del 19 sólo enlistaron a 30. En las fuentes bibliográficas que hacen mención del hecho suelen apuntar que se formaron “38” municipios autónomos, lo que sería inexacto. Sobre los MAREZ, apuntaron López Monjardin y Rebolledo Millán: “Se trata de instancias de organización civil que están conformadas tanto por bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional como por campesinos e indígenas afiliados a otras organizaciones sociales. […] Se protegen con el silencio, al mismo tiempo que recurren a la palabra y a la memoria y han sido protagonistas fundamentales en la construcción de un nuevo discurso público que da cuenta de formas alternativas del quehacer político y de nuevas relaciones entre gobernados y gobernantes”. Adriana López Monjardin y Dulce María Rebolledo Millán, “Los municipios autónomos zapatistas”, Chiapas, No. 7, Era-IIEc/UNAM, México, 1999 ↩︎
  5. Sobre las demandas indígenas del EZLN, compartió Marcos: “cuando se están discutiendo las leyes revolucionarias en 1993, en lo que ya se estaba formando con el nombre de Comité Clandestino Revolucionario Indígena […] se discutió si se iba a hacer hincapié en ciertas demandas indígenas del EZLN en el momento del alzamiento, y la parte que argumentó mejor y que triunfó fue la que decía que había que darle un carácter nacional, de tal forma que no se ubicara al movimiento con aspiraciones regionales o ‘étnicas’, porque se decía que el peligro es que se fuera a ver nuestra guerra como una guerra de indios contra mestizos, y que era un peligro que había que evitar”. Gloria Muñoz Ramírez, EZLN: 20 y 10, el fuego y la palabra, La Jornada Ediciones/Rebeldía, México, 2003, p.280.  ↩︎
  6.  Entrevista con Fernando Corzantes, Ibid. Mesas de trabajo. Archivo personal de Fernando Corzantes. ↩︎
  7. John Womack Jr., Ibid., p.94. ↩︎
  8. EZLN. Documentos y comunicados 2, Ibid., pp.205-210. ↩︎
  9. En el repositorio documental del Instituto Nacional Electoral se ubican cuatro videos sobre la asamblea. Dos de la sesión inaugural y dos de la clausura: https://repositoriodocumental.ine.mx. Por su parte, el Colectivo Mitote de Querétaro editó un video de la tercera CND. Guión y dirección: Abelardo Rodríguez Macías: “1995, Convención Nacional Democrática en Querétaro”, ver: https://www.youtube.com/watch?v=dzLUoCWyqM4. ↩︎
  10. Propuesta de trabajo para la comisión de acreditación de la tercera sesión de la CND, Querétaro, Querétaro, a 5 de enero de 1995. Archivo personal de Francisco Ríos Ágreda. ↩︎
  11. Octavio Rodríguez Araujo, Mi paso por el zapatismo (un testimonio personal), Océano, México, 2005, p.69. Plan de Querétaro, Querétaro, Querétaro, México, 5 de febrero de 1995. ↩︎
  12. CND, III Asamblea Nacional, Querétaro, Qro. 3-5 feb 1994. Síntesis informes CC.EE.DD. Archivo personal de Francisco Ríos Agreda. ↩︎
  13. Gloria Muñoz Ramírez, Ibid., pp.106-107. ↩︎
  14. Carlos Montemayor, Chiapas. La rebelión indígena de México, Joaquín Mortiz, México, 1998, pp.156-157. El Navegante, primera quincena de marzo de 1995, “Guadalupe Tepeyac no es Chinameca: Marcos”. EZLN. Documentos y comunicados 2, Ibid., pp.165-166 y 264, Marcos da respuesta a dos cartas enviadas por Zedillo el 11 de octubre y el 7 de noviembre. Según la documentación gubernamental -verificada por historiadores-, Elorriaga y Benavides sí eran militantes importantes de las FLN-EZLN. Elorriaga habría sido el responsable de hacer llegar a la prensa los comunicados del EZLN y ser el correo entre Marcos y Zedillo. Benavides fue liberada en julio de 1995 y Elorriaga en junio de 1996. ↩︎
  15. Hermann Bellinghausen, “Zapatistas, una transformación de 25 años”, Revista de la Universidad de México, Abril 2019. ↩︎