De las variedades de la experiencia y la memoria en el Museo Vivo del Muralismo

Hace unos meses, el 25 de septiembre del 2024, se inauguró un museo en el Edificio Sede de la Secretaría de Educación Pública, en la que es una de las edificaciones más interesantes del Centro Histórico de la Ciudad de México: un recinto especial tanto por su valor arquitectónico como por ser uno de los espacios que simboliza el nacimiento del México moderno, tal como lo narra el conjunto de esculturas y pinturas murales que lo conforman.

Al cruzar el umbral de la calle República de Argentina 28, los visitantes se encuentran con un espacio que los lleva del asombro ante la monumentalidad del edificio a la familiaridad con varias de las escenas que se representan en las pinturas al fresco, creadas por un equipo de artistas plásticos y albañiles dirigidos por Diego Rivera.

Me encantó, me sentí como un niño descubriendo

Alejandro B.

La monumentalidad se expresa en los tres niveles que conforman las columnas, cuya altura nos obliga a voltear hacia arriba. En la planta baja, el patio cuenta al centro con una escalera, también colosal, con los primeros peldaños flanqueados por las esculturas de José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet. Ambos fueron Secretarios de Educación: Vasconcelos el primero en ocupar el cargo en la institución, fundada en 1921, y Bodet el responsable de impulsar el programa de Libros de Texto Gratuitos en 1959. Más adelante, los dos descansos de la escalera evocan diversas ceremonias relacionadas con la educación: desde la entrega de premios y distinciones a maestros y alumnos destacados, pasando por conciertos y discursos de titulares de la Secretaría.      En las cuatro esquinas superiores que rodean el centro del patio se pueden distinguir los majestuosos relieves del escultor jalisciense Manuel Centurión. Estas esculturas representan las aportaciones a la cultura universal hechas por la Grecia Clásica, por Europa (a través de España), por Asia (a través de la India) y por América, representada en la figura de Quetzalcóatl.

Una visita muy agradable y me parece, un espejo en el que me veo reflejado

Alejandro Espinosa

También se puede distinguir que los corredores de los dos pisos del edificio están decorados con murales, de manera que los visitantes pueden encontrar un ritmo y una correspondencia de las pinturas con la arquitectura misma del recinto; y no solo de forma horizontal, sino también recorriendo con la mirada las pinturas de abajo a arriba. Es así como el obrero y el campesino que se dan un abrazo en una de las composiciones de la planta baja del muro oriente del primer patio, se dan la mano en el mural del segundo piso que corresponde al mismo muro oriente. 

Este primer patio que recibe al visitante lleva por nombre el Patio del Trabajo. En las pinturas que ahí habitan se representan diferentes escenas relacionadas con el trabajo, tanto en talleres y fundidoras como en el campo y la mina. Algunas son gozosas, mientras que otras expresan las penalidades propias del trabajo manual. Y cabe destacar que todas, sin excepción, son escenas repletas de gente.

Es un lugar que invita a la unidad y armonía latinoamericana.

Carlos A.

Un arte colectivo para las colectividades

Pues bien: es en este simbólico lugar del que hemos hablado donde ahora se aloja el      Museo Vivo del Muralismo. Los visitantes comentan a menudo que no imaginaban ni las dimensiones del edificio ni la belleza de su contenido. Muchos nos preguntan por dónde empezar: si los murales tienen un principio y un fin, o si se narra una sola historia o muchas. Lo cierto es que esa amalgama de pintura, escultura y arquitectura que conforma al Museo nos ofrece muchas formas posibles, todas ellas con un significado, para empezar el recorrido.

Por ejemplo, el ya aludido primer patio nos invita a iniciar por el trabajo: por un trabajo colaborativo en el que se representan paisajes diversos y tareas complementarias que se realizan en colaboración. La gran mayoría de los personajes son personas llanas del pueblo, con piel morena y dibujados de forma digna. No se encuentran ahí personajes con un protagonismo destacado. El personaje es el pueblo.

     En 1922 cuando se inauguró el edificio que hoy alberga al Museo y se inició con la decoración mural, misma que tenía un propósito bien definido. Y es que, en ese México que recién salía de la Revolución, uno de los mensajes principales que se buscaba mandar era que se podía salir adelante a partir del trabajo y, dicho sea de paso, a partir de un arte realizado colectivamente para ser disfrutado por las colectividades.

     Los murales no se realizan por una sola persona: para poder pintar un mural es necesario que concurran los talentos y voluntades de muchos maestros, personas conocedoras de la preparación de pinturas, de la colocación de andamios, de la preparación de las paredes y del trazo y composición. Los ayudantes son parte de este grupo de trabajadores del arte y son indispensables para la realización de un buen trabajo, como afinar detalles o trazar en la pared las marcas de referencia para orientar la composición.

Por si fuera poco, es un trabajo que exige una gran cantidad de energía física para efectuarlo, ya que se cuenta con el escaso tiempo en que tarda en fraguar la preparación de la pared para realizar la pintura. A cambio de todos esos esfuerzos el resultado es una obra que puede ser apreciada por muchas personas a la vez, que favorece el comentario colectivo y que tiene una gran permanencia en el tiempo —ya que los pigmentos resisten mucho más. 

Todo muy bien, me encantó el concepto de museo incluyente con recursos sonoros, olfativos y táctiles. El arte se vive con todos los sentidos.

Isabel.

Lo cierto es que los murales de la antigua sede de la SEP fueron piedra de toque para la consolidación de un estilo y para la trascendencia del movimiento muralista mexicano, que vio en la fama de Diego Rivera al digno representante de una corriente artística con resonancias en la historia del arte universal. 

Después de ese primer Patio del Trabajo el visitante se asombra de nuevo al encontrarse en el Patio de las Fiestas que, además de las escenas de fiestas y tradiciones populares pintadas por Rivera, incluye dos murales firmados por Jean Charlot, mismos en los que el pintor francés representó a Los cargadores y Las lavanderas en composiciones que destacan por su armonía. También incluye dos murales firmados por Amado de la Cueva, representando dos bailes en fiestas populares. 

Si nuestros visitantes continúan explorando esa primera planta, y avanzan por un pasillo que une al edificio terminado de construir en el siglo XX con la ex Aduana de la ciudad (edificada en 1731), se encontrarán con tres murales que nos remiten a diferentes sensaciones y contenidos simbólicos. En la escalera principal el mural de Siqueiros, Patricios y patricidas, que el artista chihuahuense comenzó a pintar en 1945 y que, con sus líneas curvas y juegos de perspectiva, nos hace sentir que el águila ahí representada está en pleno vuelo, o que la serpiente se puede transformar en un felino con solo cambiar la perspectiva del observador.

Si cruzamos la mirada al fondo del patio podemos ver una enorme escultura mural abstracta elaborada, por Manuel Felguérez: Ecuación en acero, la cual fue hecha con motivo del bicentenario de la Independencia en el 2010. Formas geométricas de metal sobre enormes planchas de mármol hacen a esta escultura imponente al contrastar con los cálidos colores del mural de Siqueiros.

I was here in 2016 and returned today with my family. It is still one of the best museums and attractions in Mexico. Thank you for your hard-workind preserving this very special place.

J. de Manila, Filipinas.

Algunos de nuestros visitantes más curiosos suben al segundo piso de ese edificio. Ahí pueden transportarse en el tiempo al abrir la puerta del salón que fue el despacho del primer secretario de Comunicaciones y Obras Públicas a fines del siglo XIX. Tanto los acabados de madera, la chimenea con columnas de mármol, el escudo nacional que muestra un águila con sus alas extendidas y, particularmente, el mural del techo con una alegoría de las comunicaciones y la modernidad, nos hablan de las contrastantes ideas del progreso porfiriano respecto al resto de los murales que resguarda el Museo.

Me recuerda los libros de mi niñez.

Michael y familia.

Los recorridos por el exterior se pueden complementar con la visita a las salas expositivas, que incluyen dispositivos de comunicación e interacción diversa, como son relieves y objetos para experimentar mediante el tacto, aromas que se relacionan con los murales, cápsulas sonoras, e incluso documentales. De esta forma, la sala Muralismo y experimentación nos permite, mediante instalaciones y maquetas, explorar técnicas y materiales para la elaboración de murales.

Otra sala nos habla del simbolismo del edificio y el uso de recursos artísticos para la educación; otra exposición nos revela parte del proceso para la elaboración de un mural, mientras que los Salones Históricos permiten que los visitantes recorran las salas que hasta hace pocos meses estaban destinadas a recibir a embajadores y a representantes políticos. Por su parte, el despacho histórico del titular de la Secretaría aún conserva mobiliario de principios del siglo XX y los murales que José Vasconcelos encargó a Roberto Montenegro.

Con los ojos de quien ha pasado 48 años de su vida en California

Lunes 30 de septiembre del 2024. Era el tercer día desde que las puertas del Museo se abrían para recibir a sus primeros visitantes. Estábamos atentos a esas primeras reacciones que podían indicarnos defectos en la señalización, algunas correcciones a los circuitos de circulación, si las áreas de descanso requerían de limpieza, o bien, si los horarios de recorridos guiados debían programarse una hora antes. En otras palabras, estaban a prueba todos esos detalles que propician que una visita sea amable: que un museo te invite a regresar.

Absolutely incredible, never seen anything like it. This place is an absolutely treasure.

From USA.

En este contexto, mientras nuestro colaborador Juan Antonio Perujo brindaba información en el Patio del Trabajo se encontró con un visitante al que llamaremos Francisco. 

No hubo difusión previa a la inauguración. Poco a poco la noticia corría. La inauguración fue uno de los últimos eventos del presidente Andrés Manuel López Obrador, con la asistencia de la presidenta electa Claudia Sheinbaum Pardo. 

Así, la conversación que entabló Juan Antonio con Francisco dio inicio con el viaje que este último había emprendido. Había llegado desde el 15 de septiembre para poder estar presente en el último grito de AMLO y en la toma de posesión de la nueva presidenta. También hablaron de que había aprovechado esos días para hacer un recorrido por algunos proyectos inaugurados en los últimos días del periodo de gobierno del presidente saliente: ya se había subido al cablebús y había viajado algunas estaciones en el tren a Toluca, “El Insurgente”, entre otros lugares. Se había enterado de la reciente inauguración del Museo Vivo del Muralismo y decidió visitarlo para seguir disfrutando esas nuevas obras “puestas al servicio de la gente como nosotros”.

No me esperaba sentirme absorta por la belleza y el arte del lugar. Gracias por abrir este espacio al público porque nos pertenece a todos.

Susana.

Francisco se mostraba vivamente emocionado al visitar el mural que Siqueiros tituló Patricios y patricidas, en que el pintor representa a los fundadores de la patria emanando luz en sus dimensiones gigantescas frente a los patricidas que se confunden en un grupo apelmazado, que no miran de frente, y que conspiran y combaten en la obscuridad.

“Quería ver este mural porque Siqueiros pintó unos murales ahí en Los Ángeles, California, muy cerca de dónde he vivido. Hace ya cuarenta y ocho años que he vivido del otro lado”. Francisco se refería al mural que Siqueiros pintó en 1932, Retrato de México Hoy, una obra que en 2001 fue removida de su localización original, una casa particular, a las escaleras de entrada al Museo de Arte de Santa Bárbara, California.

Ahí, Francisco había tenido oportunidad de ver el mural en varias ocasiones. En él se representa a un pueblo sufrido y hambriento, la corrupción de los poderosos y, en fin: lo mucho que había quedado pendiente por realizar a la Revolución Mexicana. A la vez había sido testigo de cómo los estudiantes de origen mexicano se sentían orgullosos de su origen y de poder preguntarse sobre la historia de México, así como su emoción por familiarizarse con una de las fuertes influencias del movimiento muralista chicano.

Cuando Francisco entró al edificio su entusiasmo fue creciendo al ver los frescos de Rivera, el mural El hombre nuevo, de Luis Nishizawa y, por supuesto, el mural de Siqueiros. Sobre todo, comentaba, “quiero que mis amigos y compañeros vean lo que se ha hecho aquí, porque el presidente nos defendió, nos trató de otra manera, no por ser mexicanos, sino por ser trabajadores. Nunca nos habían tratado así”, enfatizó Francisco, visiblemente emocionado. 

Si bien las colección de murales que se encuentran en el Edificio Sede de la SEP representan una de las etapas de consolidación del movimiento artístico conocido como muralismo mexicano, al decidir el nombre del Museo no quisimos que se reiterará el origen nacional del movimiento, toda vez que esa corriente artística —que se consolidó y que fue posible gracias a las particulares condiciones históricas de nuestro país—, ha abrevado de múltiples técnicas y tradiciones de diversas partes del mundo. Además, ha encontrado entre sus integrantes a artistas nacidos en otras latitudes, como lo fueron Jean Charlot, Pablo O’Higgins, Carlos Mérida, por mencionar algunos.

Las obras emanadas del muralismo han influido en otras latitudes. Es así que el muralismo es patrimonio de la humanidad, con las aportaciones características y reconocibles con que México ha sabido nutrir este arte universal. Por otra parte, una de las salas de exposición complementarias, llamada Muralismos, nos muestra que en México contamos con varias tradiciones en pintura de murales que datan de cientos de años: desde las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, en Baja California Sur, hasta los murales teotihuacanos y los murales de los sitios arqueológicos de Cacaxtla o Bonampak, todos ellos con declaratoria en el listado de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. La exposición invita al visitante a relacionar diversos ejemplos de pintura mural del pasado con obras contemporáneas que retoman temas, formas de composición o el sentido de denuncia que ha sido una de las características de este arte.

La lengua materna como elemento de identidad

En el año 2000 la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, esto en reconocimiento de la importancia que tiene para la humanidad el preservar las identidades colectivas, las culturas y las diversas formas de comunicación humana.

En el Museo Vivo del Muralismo decidimos proponer a los visitantes la creación de un mural colectivo, colocando una mampara justo en la entrada principal del recinto con la pregunta: “¿Nos compartes cuál es la palabra de tu lengua materna que alegra tu corazón?” 

Maravilloso museo. Vivo todo lo que es el muralismo vivo en este lugar. Lo que nos impactó de mayor manera fueron los murales en la escalera y que haya poesía que se escucha en lenguas originarias

Quintilio García y Marisela Rodríguez

Si el visitante aceptaba, entonces le entregábamos una hoja de color en la que podía escribir con su propia caligrafía la palabra de su elección. También le pedíamos que nos compartiera de qué idioma se trataba y lo que significa esa palabra en español. El resultado fue un panel de múltiples colores con más de 37 variantes de idiomas, varios de ellos de lenguas originarias. Lo que buscamos con esa propuesta fue promover la participación colectiva con la creación de un mural de palabras que, por alguna razón, le parecen importantes al hablante.

El ejercicio contó con la participación de niños de seis años en adelante, jóvenes y hasta de adultos mayores, lo que permitió observar las diferencias de criterio al seleccionar las palabras o variantes locales de un mismo tronco idiomático. En torno a un dispositivo tan sencillo como una mampara que lucía papeles de colores con palabras de diversas partes del mundo se detenían nuestros visitantes a comentar, a preguntar, a transmitir sus sensaciones y reflexiones en su propio idioma y, también, a manifestarnos el gusto de contribuir a que otras personas conocieran siquiera una palabra de coreano, alemán, tojol-ab’al, portugués, zapoteco, mazateco, mandarín, vasco, lituano o ruso, por mencionar algunas.

El producto final, nuestro mural, ofrecía la oportunidad de tener, a golpe de vista, una experiencia con la diversidad: con una colectividad que expresa sentimientos e ideas complejas. Lo anterior destacaba la importancia que tiene la preservación de la pluralidad lingüística, pues conservar una lengua es conservar una forma de conocer el mundo y, consecuentemente, de respetar la importancia y dignidad de las personas. Nuestro mural ponía en el mismo plano de importancia al francés y al mazateco: no hacía jerarquizaciones. 

Basta una breve anécdota para denotar la importancia que tuvo este ejercicio. Un día estábamos trabajando en la Biblioteca Aurora Reyes del Museo Vivo del Muralismo. Era un 5 de marzo, de esos que hacen sentir ya un calor de primavera. Entonces, a nuestros oídos llegó el murmullo de los pregones de los vendedores o “toreros” de la calle Argentina en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Estábamos a punto de terminar de responder nuestra correspondencia y de redactar unos lineamientos, cuando nuestro trabajo  se vió interrumpido por tres hombres que rondaban los 35 años. Todos intentan decirnos algo en un idioma que no entendemos. Uno de ellos dió un paso al frente y, para darse a entender, tomó uno de los papeles que teníamos extendidos sobre la mesa, lo agitó con su mano y lo acercó a su pecho. En ese momento llegó otra visitante, habló con ellos y nos dijo: “lo que están tratando de decirles es que quieren que les den unos papeles de colores” y, añadió: “quieren dejar una palabra en El Muro para Preservar la Diversidad Lingüística”.

En ese momento nos sonreímos, porque logramos descifrar lo que intentaban decir y, además, porque esa solicitud de papeles de colores era la constatación de que habíamos logrado uno de nuestros propósitos iniciales al diseñar el Museo Vivo del Muralismo: generar un espacio que propicie experiencias y diálogo con los visitantes a partir del muralismo. 

Regresando a esta anécdota de nuestros visitantes, que llegaron a la biblioteca a manifestar su intención de participar y enriquecer el mural con unas palabras en lituano,      entendieron el sentido de la propuesta, aunque las instrucciones estaban en inglés, español y náhuatl (en su variante del noroeste central de México). 

Finalmente, y a manera de invitación a que nuestros lectores visiten el Museo, debo agregar que intentar describir cada espacio y nuestros propósitos comunicativos enumerando los artistas representados y sus obras daría como resultado un texto largo y aburrido.

He querido aquí, más bien, ofrecer algunas estampas de experiencias que se propician en nuestro museo y que dan sentido al adjetivo “vivo” que es parte de su nombre. Es el Museo Vivo del Muralismo porque el muralismo es un arte que se renueva constantemente; además, porque las personas y su interacción, a partir de los temas y formas de lenguaje que proponen los murales, son lo que les dan vida y, por ende, sentido.

Uno de los museos de Muralismo que visitado. Bravísimo por el trabajo, la visión y la pedagogía que han puesto aquí. Un placer.

Viola, Suecia.

Al ser un museo ubicado en la SEP, este recinto retoma también algunos de los principios centrales de la educación, como son los de propiciar el diálogo, el respeto y la inclusión. Es por eso que he querido enriquecer estas líneas con algunos comentarios de nuestros visitantes, mismos que son muestra de una bella polifonía que abona a nuestro espacio como un sitio de encuentros y vivencias.

Me voy de este lugar, maraviilada de todo, presentación, cuidado y sobre todo con un gran aprendizaje. Mis felicitaciones a la cultura mexicana.

Silvia, Santa Fe, Argentina.