Las formas orientales de la extrema derecha: el surgimiento de las derechas radicales en el continente asiático 

Introducción 

Los últimos veinte años se han caracterizado por una la emergencia generalizada de actores de extrema derecha en el terreno de la política. Como ha señalado Antonio Álvarez Benavides y Emanuele Toscano, en un plazo de diez años, el estudio de las extremas derechas ha pasado de ser un campo minoritario de estudios al interior de las Ciencias Sociales a constituirse en un espacio de investigación y producción que crece a un ritmo significativo1. Sin embargo, este rápido crecimiento ha venido acompañado de una serie de retos teóricos entre los que se encuentra la caracterización del problema, la búsqueda de similitudes con movimientos de extrema derecha en el siglo XX, la banalización de una serie de conceptos funcionales para la descripción de la problemática o la delimitación del problema.

Respecto al último problema, algunos especialistas del problema han caracterizado al avance de las extremas derechas como un problema exclusivo de occidente. Por ejemplo, el historiador italiano Steven Forti ha señalado que gobiernos como los que encabeza Modi en India, Erdogan en Turquía, Duterte en Filipinas o Vladimir Putin no pueden considerarse como parte de la extrema derecha contemporánea (a la que él llama extrema derecha 2.0). Para Forti estas formas de gobierno son expresiones de culturas y contextos políticos que no se adecuan a los escenarios en los que se han desarrollado las extremas derechas en América del Norte, América Latina o Europa. Sin embargo, el historiador italiano no niega en caracterizar a estos grupos como parte de la ola autoritaria global2. Otros autores, entre los que resalta el político español Miguel Urbán Crespo reconocen que el surgimiento de la extrema derecha no es un fenómeno exclusivo de occidente. Urbán Crespo al respecto ha señalado que “el renacimiento de los fundamentalismos religiosos y su vinculación con la extrema derecha es un fenómeno global que no se circunscribe exclusivamente a Occidente”3. El político español ha incluido a estos movimientos en sus estudios de caso de lo que él ha caracterizado como trumpismos (categoría que no se limita al estudio de la extrema derecha en Estados Unidos, sino que responde a una tendencia global).

Frente a este debate, nuestra consideración versa en torno a una posición que sitúa el surgimiento de la extrema derecha como un fenómeno que no es exclusivo de occidente. Para sustentar esta posición es necesario decir que en esencia el surgimiento de estar formas políticas no es el producto de una serie de desviaciones culturales exclusivas de una región mundial, sino que son producto de la combinación de elementos de carácter global como la crisis de la democracia liberal, el uso generalizado de las redes sociales, y la capitalización de los diversos síntomas de la crisis. Estos elementos son aprovechados por un sector de la clase política que logra obtener una alianza de sectores con el objetivo de avanzar en un proyecto de consolidación de gobierno. La extrema derecha tiene como principales características la conformación de una organización de masas movilizada en favor de objetivos reaccionarios y una constante interpelación a la crisis de la democracia liberal. En la búsqueda de una definición concisa aceptamos la postulación que realiza el climatólogo sueco Andreas Malm para definir al fascismo. Malm propone que “el fascismo es una política de ultranacionalismo palingenésico que entra en acción en una coyuntura de crisis profunda y, si ciertas secciones líderes de la clase dominante la apoyan y le hacen entrega del poder, esto da lugar a un régimen excepcional de violencia sistemática contra aquellos identificados como enemigos”4.

A lo largo de esta nota analizaremos tres casos de formaciones de extrema derecha que se han desarrollado en la actualidad en el continente asiático: Filipinas, India y Japón. A lo largo del desarrollo será posible notar que la forma concreta particular de cada una de estas expresiones políticas responde a las características culturales de los entornos en los que se han desarrollado, no obstante, su definición no puede ser reducida a una simple enumeración de características particulares, sino que su definición responde al uso combinado de una serie de tácticas y estrategias que comparten los grupos de extrema derecha a nivel mundial. Aunque estos tres casos comparten similitudes también es posible decir que pertenecen a tres sistemas políticos muy diferentes y que en la actualidad se encuentran en posiciones muy diferentes. Mientras que en el caso de Modi nos referimos a una forma política que es gobierno en la actualidad y que tiene fuertes raíces históricas, en el caso de Sanseito en Japón encontramos una formación política reciente que recientemente ha logrado expandir su influencia en las estructuras parlamentarias, sin alcanzar aún la formación de un gobierno.

Filipinas: de las falanges fascistas a la formación de los grupos paramilitares del dutertismo

Probablemente uno de los proyectos de extrema derecha menos recordados de Asia, y que goza de paralelismos importantes con el caso colombiano y salvadoreño, es el caso filipino. En este país insular de Asia la extrema derecha tiene raíces antiguas ligadas a la formación de grupos paramilitares colaboracionistas con la ocupación japonesa y una sección filipina de las Falanges Españolas Tradicionalistas y de las juntas de Ofensiva nacional Sindicalista. Estas organizaciones de carácter fascista tenían un programa caracterizado por una fuerte labor de propaganda, un férreo anticomunismo y la participación de organizaciones de extrema derecha formadas exclusivamente por mujeres. Sin embargo, estas organizaciones fueron liquidadas poco después de la conclusión de la Guerra del Pacífico.

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, el sistema político filipino se caracterizó por la alternancia entre el Partido Nacionalista Filipino y el Partido Liberal de Filipinas que se extendió hasta el autogolpe de Estado realizado por el gobierno del nacionalista Ferdinand Marcos en 1978, organizado con el apoyo del Movimiento Nueva Sociedad. La Cuarta República Filipina fue liderada por el propio Marcos y sostenida por el gobierno de Estados Unidos que buscó garantizar la existencia de un pilar del imperialismo estadounidense en Asia Pacífico. Durante la administración de Marcos se llevaron a cabo los grandes procesos de privatización de la economía filipina y la entrada del país insular al neoliberalismo. La dictadura de Marcos se extendió hasta 1986 cuando la Revolución de Febrero destituyó al gobierno de la dictadura. La Revolución de Febrero fue posible gracias al alejamiento de Marcos con las masas populares filipinas y la pérdida de apoyos del gobierno. Con la salida de Marcos, Corazón Aquino se transformó en la primera presidenta del Partido Democrático Filipino. Aunque Aquino se adscribía como una política de izquierda, no logró romper con la dinámica de la oligarquía filipina y su partido funcionó posteriormente como plataforma política para el gobierno de extrema derecha en el siglo XXI. El sistema de partidos bipartidistas existente previo a la dictadura de Marcos se disolvió con la victoria de Aquino, pero nuevos partidos alineados a la oligarquía se conformaron para participar en los posteriores comicios.

En la elección de 2016, Rodrigo Duterte del Partido Democrático Filipino – Poder Popular se presentó como candidato a la presidencia. Al interior de la política filipina se consideraba a Duterte como un outsider y el eje central de su campaña se centraba en el tema de seguridad. Duterte afirmaba que era necesario darle mayor poder a la policía. El analista político Alex de Jong ha propuesto que para comprender la figura de Duterte es necesario entender la estructura política y económica de Filipinas durante su Quinta República. De Jong señala que la estructura de la economía en filipinas está caracteriza por un subdesarrollo del base industrial articulado con una fuerte depauperación del sector agrícola que genera que sea el sector de la renta el que se erija como la principal fuente de riqueza en Filipinas5. Esta característica de la economía filipina ha generado que los capitales rentistas en filipina se concentren en una dinámica de competencia por obtener influencia al interior de la estructura estatal para asegurar un férreo control sobre diversos sectores del mercado. Estas familias filipinas ligadas al rentismo, al sector agroexportador y a la gran concentración colonial de la tierra mantienen un control directo e indirecto sobre las instituciones económicas, financieras y políticas del país asiático. Debido a si fuerte presencia en los sectores dominantes del país, este grupo ha incurrido en repetidas ocasiones en actos de corrupción que han sido respaldados por la misma estructura de dominación que han generado. No obstante, las familias de la oligarquía filipina también han generado fuertes niveles de descredito sobre el funcionamiento del sistema.

Aunque Duterte se ha planteado como un outsider de la política filipina, hace parte de esta red de familias oligarcas y se ha mantenido especialmente cercano a los rentistas de la isla Cebú, especialmente a las familias Durano y Amendras. Previo a su entrada formal a la política filipina, Duterte estuvo involucrado a una red de financiamiento al cuerpo paramilitar Alsa Masa, organizado a mediados de la década de 1980 con el objetivo de combatir a la guerrilla comunista Nuevo Ejército Popular (cercano al partido Comunista Marxista, Leninista y Maoísta de Filipinas). El 1988 Duterte se convirtió en alcalde de Davao, durante su gobierno la ciudad se convirtió en el bastión de la contrainsurgencia. Durante el gobierno de Duterte en Davao surgieron diversos grupos de escuadrones de la muerte que se dedicaron a intimidar a consumidores de estupefacientes, pero también a militantes de la izquierda. Entre los grupos promovidos durante su administración uno de los más famosos fue el Escuadrón de la Muerte de Davao, responsable de diversas ejecuciones extrajudiciales, contra habitantes de calle, traficantes menores, infancias y narcomenudistas. Durante la administración de Duterte es posible contabilizar un gran número de asesinatos extrajudiciales y desapariciones en la ciudad. Duterte ocupó en distintas ocasiones la alcaldía de Davao y en algunas ocasiones fue también representante a la Cámara por el distrito que incluye esta ciudad6.

La estrategia de Duterte fue la capitalización de la crisis social, de la crisis de seguridad y la articulación de una crítica contra la oligarquía tradicional alojada en Manila. Estos elementos le han permitido articular una verdadera estructura de masas que ha apoyado su trayectoria política a lo largo de los últimos treinta años. Aunque Duterte se ha posicionado como un crítico a las elites filipinas, en realidad representa un enfrentamiento intracapitalista que confronta a las elites de Manila con las elites provinciales. Por otro lado, su éxito deriva de plantearse como la única solución a un problema amplificado, el de la seguridad y la corrupción. Al igual que muchos de los políticos de América Latina y Europa, Duterte plantea que Filipinas se encuentra en una crisis de corrupción que solo él puede solucionar. Su lucha contra la inseguridad y la corrupción lo hizo especialmente popular entre los grupos inversores de Filipinas, pero también en los sectores populares.

El gobierno de Duterte se consolidó gracias a la combinación de estrategias de seguridad altamente represivas en combinación con una profundización de las políticas neoliberales llevadas a cabo por Benigno Aquino III. Otro elemento que ha sido fundamental en el gobierno de Duterte ha sido el sistema de alianzas que ha generado con miembros sectores a Marcos. En la actualidad Duterte no gobierna Filipinas, pero mantiene su influencia a través de la participación de su hija Sara Duterte, actual vicepresidenta. Sara Duterte es además la candidata favorita para la elección presidencial de 2028. Un elemento interesante de la política actual en Filipinas es que el cargo de presidente lo detenta Ferdinand Marcos y Romuáldez (conocido como Bongbong Marcos), hijo del exdictador Ferdinand Marcos, quién logró ganar el proceso electoral de 2022 gracias al apoyo de sectores dutertistas.

India y el Hindutva: hacia la construcción de un nacionalismo hinduista excluyente

A lo largo de las primera tres décadas del siglo XXI se ha consolidado en India un movimiento político que se adscribe al fundamentalismo hinduista que tiene por objetivo la construcción del Hindutva o el nacionalismo hindú. El hindutva es una posición ideológica que sostiene que India tiene una sola forma religiosa real: el hinduismo, por lo que considera que todas aquellas formas religiosas identitarias que no comulguen con el hinduismo son ajenas a la conformación de un Estado indio. El hindutva se opone a la existencia de comunidades adscritas al islam, al judaísmo o al cristianismo. Como ha señalado la especialista en economía política, Aparna Sundar, la consolidación de este proyecto político amenaza en la actualidad a diluir el carácter multiconfesional existente en India por un proyecto de uniformación religiosa. Sundar señala además que el sistema del hindutva ha generado, además, la conformación de un capitalismo basado en relaciones de amistad, la represión de formas políticas disidentes y el alineamiento geopolítico a posiciones de extrema derecha que comparten diferentes proyectos internacionales7.

El periodista indio Mihir Dalal considera que los orígenes del nacionalismo hinduista se remontan al periodo colonial británico (1858-1947) en Bangladesh, Pakistán e India conocido como el Raj8. El hindutva tiene sus orígenes teóricos en la formulación filosófica realizada por el político indio Vinaiak Dámodar Savarkar, nacido en 1883 y formado en derecho en Reino Unido. Savarkar se desempeñó durante su juventud como activista independentista antibritánico y estuvo adscrito a movimientos nacionalistas como el Abhinav Bharat e India House. Durante su vida adulta, Savarkar se opuso a las estrategias de lucha llevadas a cabo por el Indian National Congress y se posicionó a favor de la utilización de mecanismos de lucha más radicales. Las dos obras que recogen una síntesis de la reflexión nacionalista de Savarkar fueron La Guerra de Independencia de India de 1857, publicado en 1909, y Fundamentos del Hindutva de 1923.

En este último texto, Savarkar cuestiona la política de congregación entre musulmanes e hinduistas y reclama la necesidad de reclamación de unión de los hindús para llevar a cabo la reclamación de la patria y el destierro de los elementos ajenos. De esta forma, el texto de 1923 de Savarkar se inscribe de forma tardía en las publicaciones decimonónicas del nacionalismo europeo que resaltan la idea de la formación de una comunidad homogénea como necesidad histórica para la construcción de un Estado. Однако, el pensamiento de Savarkar rechaza la adscripción al nacionalismo basado en la religión y adoptó como elemento aglutinador la idea de una genealogía común. De esta forma, aunque el hindutva abreva de elementos religiosos propios del hinduismo, el elemento que define la identidad es la historia común. Siguiendo con esta argumentación, la definición de adscripción al hindutva no estaría anclada en la pertenencia específica a un rito especial, sino a la localización de la Tierra Santa. En este sentido mientras que, para las diferentes familias del hinduismo, el sijismo o el jainismo los espacios sagrados se encuentran ubicados en territorio del subcontinente indio, para los miembros de religiones como el islam o el cristianismo estos se encuentran en otro lugar, haciendo que se considere a estos grupos como ajenos a la identidad nacional hinduista. Savarkar considera en Fundamentos del Hindutva a los musulmanes como principal enemigo y remite a la violencia en contra de los grupos impropios como único mecanismo para la reunión de las diferentes castas de la sociedad hinduista. Savarkar señala entonces que “los hindúes no son simples ciudadanos del estado indio porque están unidos no solo por lazos del amor que le tienen a la patria común, sino también por los lazos de una sangre común. No solo son una nación, sino también una raza”9.

Como señala Sundar un elemento que diferencia al movimiento político que Modi encabeza de otras formaciones políticas pertenecientes a la extrema derecha es la larga tradición ideológica y organizativa de las organizaciones de extrema derecha en India. Aunque el Bharatiya Janata Party, fue fundado en la década de 1980, la organización que encabeza la dirección del movimiento hindutva fue fundada en 1925. Además, Sundar señala que la Rashtriya Swayamsevak Sangh recogió sus elementos de nacionalismo y supremacía étnico-racial-religiosa directamente del fascismo europeo de la primera mitad del siglo XX10, pero también adquirió inspiración del pensamiento de Savarkar. La Rashtriya Swayamsevak Sangh fue fundada por el médico Keshav Baliram Hedgewar y tuvo como objetivo original la promoción de la difusión de la cultura política del nacionalismo hinduista y el entrenamiento paramilitar para hacer frente a los grupos externos al nacionalismo hinduista.

Esta asociación es considerada en la actualidad como la organización paramilitar más grande del mundo y ha sido ilegalizada en tres ocasiones desde su fundación. Por primera vez en 1948 después del asesinato de Mahatma Gandhi a manos de Nathuran Godse, miembro de la asociación y opositor a la política de defensa de las minorías musulmanas por parte de Gandhi. La organización fue reintroducida en 1949 como una organización de carácter cultural. Durante el Estado de Emergencia en India entre 1975 y 1922, la primera ministra Indira Gandhi ilegalizó por segunda vez a la organización por prácticas de incitación a la violencia. La organización fue restablecida con la victoria del Jayaprakash Naranya Srivastava en las elecciones parlamentarias de 1977. La última vez que la organización fue ilegalizada fue como consecuencia de las demoliciones de la Mezquita Babri Masjid, ubicada en Ayodhya, en diciembre de 1992. Por falta de evidencia, la organización fue restablecida por tercera vez en 1993. En la actualidad Rashtriya Swayamsevak Sangh tiene seis millones de afiliados y entre sus miembros más conocidos se encuentra Adityanath Yogi, ministro principal de Uttar Pradesh. Narendra Modi, primer ministro de India desde 2014, también fue parte de esta organización.

Sundar reconoce que el hindutva tiene dos objetivos identitarios fundamentales. En primer lugar, este nacionalismo hinduista busca la conformación de una identidad hindú homogénea basada en una interpretación estricta de los textos sagrados y de la interpretación brahmánica-patriarcal. El segundo objetivo busca la construcción de identidades ajenas al nacionalismo hinduista, materializadas principalmente en la figura del musulmán y el cristiano. El hindutva considera a estos grupos religiosos como ajenos a la cultura hinduista y por tanto enemigos del proyecto nacional hindutva. Es importante señalar que tanto el Bharatiya Janata Party como el Rashtriya Swayamsevak Sangh mantienen un proyecto cultural vigente que tiene como meta movilizar ambos objetivos identitarios concretos11.

En las elecciones de 2014, el Bharatiya Janata Party, encabezado por Modi logró ganar las elecciones parlamentarias de la mayor democracia del mundo. El partido de Modi logró conseguir el 31% de la votación y convertirse en la mayor fuerza al interior de la Lok Sabha, el órgano parlamentario indio. Entre los elementos que permitieron el ascenso de la extrema derecha en India y la derrota del Indian National Congress se encuentra una pérdida del liderazgo del partido cuasi hegemónico manifestado en la candidatura de Rahul Gandhi (hijo de Rajiv Gandhi, primer ministro de india entre 1984 y 1989, hijo de Sonia Gandhi, líder del Congreso Nacional Indio en las elecciones de 1999 y 2004; y nieto de Indira Gandhi, primera ministra de India entre 1966 y 1977, así como entre 1980 y 1984). Otros elementos que contribuyeron al ascenso de esta organización fue el desgaste político marcado por altos niveles de corrupción, múltiples casos de deshonestidad institucional, altos niveles de inflación, especialmente sobre los alimentos, aumento del déficit fiscal y una hábil campaña electoral que logró captar la atención y las simpatías del electorado juvenil.

Las consecuencias de la instauración de un gobierno de extrema derecha en India han dado como resultados el aumento de la violencia contra comunidades musulmanas, tanto en forma física como en forma cultural. El gobierno de Modi ha desplegado una estrategia cultural que entre sus mecanismos ha incluido la rescritura de los libros de texto de historia, la criminalización de las tradiciones musulmanas y la modificación de los nombres de sitios históricos ligados al islam (esta estrategia también ha sido llevada a cabo por las fuerzas de ocupación israelís en los territorios tomados desde la Guerra de 1967, la Franja de Gaza y Cisjordania). A nivel comunidad, los hombres musulmanes se han vuelto blanco de linchamientos y asesinatos extrajudiciales por parte de grupos parapoliciales, y los locales con propietarios musulmanes han sido boicoteados. Aunque estas acciones no han sido promovidas directamente por los funcionarios del gobierno, la administración de Modi ha cooperado por omisión12.

Desde 2019 las organizaciones locales del Bharatiya Janata Party han promovido políticas para limitar la votación musulmana, políticas de prohibición de consumo de la carne vacuna y se han prohibido las relaciones interreligiosas. En 2019 el partido de Modi promovió la Ley de Enmienda de la Ciudadanía, que degrado los derechos civiles políticos de las poblaciones musulmanas, y la Ley de Reorganización de Cachemira, que fomentó la militarización de este territorio. La política de Modi se ha caracterizado también por la conformación de una nueva élite política ligada a las organizaciones locales del Bharatiya Janata Party y al acercamiento geopolítico a Estados Unidos (y en menor medida a Israel).

Japón ante el crecimiento del partido Sanseito: la nueva ultraderecha en el país del Sol Naciente

Japón, al igual que países como Alemania y Estados Unidos, sufre de una fuerte tradición de organizaciones de vinculadas con la extrema derecha, formas confesionales ultra radicales y con el fascismo histórico, entre las que resalta el Nippon Kaigi, Seikijuku, Yukoku Doshikai, Dai-nippon aikokuto, Tatenokai, entre otras. Sin embargo, las elecciones de la Sangiin (Cámara de consejeros), una de las dos cámaras del Kokkai (Dieta Nacional Japonesa) de 2025 mostraron una expansión en el apoyo a la extrema derecha partidista. Este órgano del Poder Legislativo japones cuenta con 248 miembros, de los cuales 148 son representantes uninominales o multinomiales de las prefecturas y 100 representantes plurinominales electos por sistema de listas. Cada tres años se renueva la mitad de la cámara. Particularmente la elección de 2025 buscaba servir también como un termómetro político de la popularidad del primer ministro Shigeru Ishiba, líder del Partido Liberal Democrático, partido hegemónico en Japón.

El gran ganador de las elecciones de 2025 fue el partido de extrema derecha Sanseito (o partido Hágalo Usted Mismo) que logró el mayor incremento en el tamaño de su bancada al pasar a tener catorce consejeros y a aglutinar 9.2 millones de votantes, despues de obtener dos millones en 2022 y 1.3 millones en 2024. Baptiste Condominas, reportero de Radio France Internacional, señala que la popularidad de Sanseito es producto de un antiguo miembro del Partido Liberal Democrático, Sohei Kamiya quien ha ganado gran popularidad en redes sociales desde la pandemia de Covid-19 con un discurso altamente confrontativo y conspiranoico. Sanseito fue fundado en 2020 y se ha transformado en media década en el partido de extrema derecha con mayor representación en un órgano legislativo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Su líder, Kamiya se ha destacado por ser un líder carismático que se posiciona como antivacunas, adepto a las teorías de la conspiración, antimigranción y anti-turismo.

Sanseito ha sido un partido fuertemente oportunista que ha logrado captar a un importante sector de los jóvenes japoneses por medio de un discurso que pone en el centro de las problemáticas actuales a la migración y el turismo. Su crecimiento es un gesto problemático en la sociedad japonesa. Su fundación data de 2020 cuando el partido nació como apéndice de una cuenta de YouTube dirigido por su líder Sohei Kamiya que previamente era recordado por la sociedad japonesa por sus declaraciones antisemitas, y Manabu Matsuda. En sus cinco años de existencia Sanseito cobró popularidad por su difusión de publicidad antisemita, por plantearse en contra del uso de mascarillas durante la pandemia de COVID-19, por la propagación de información falsa entorno a la vacunación, a la difusión de información, también de carácter antisemítica, conspiranoica y debido a que ha planteado que es un partido que se enfrenta al Deep State japones. Los militantes de Sanseito se reconocen como contrarios al matrimonio de los miembros de la comunidad LGBT+, en contra de los derechos de los migrantes y en contra de la promoción de los derechos de las mujeres. En cambio, la militancia de Sanseito promueve la maternidad juvenil y la limitación voluntaria del trabajo femenino. Los líderes de Sanseito defienden el retorno a la educación tradicional, el aumento del gasto de defensa, el proteccionismo, el desarrollo de armas nucleares, las políticas de seguridad alimentaria y la redacción de una nueva carta constitucional para el país del sol naciente.

La gran expansión de Sanseito en los últimos años se ha apoyado específicamente en dos elementos de gran relevancia. En primer lugar, este partido de extrema derecha ha difundido un fuerte discurso antinmigrante que ha calado sobre todo en los sectores jóvenes urbanos que se oponen a la expansión de la migración proveniente del sudeste asiático y que tiene por objetivos trabajos en ramas como la agricultura, construcción e industria. Por otro lado, Sanseito ha llevado a cabo una fuerte promoción del discurso y las políticas anti-turismo. El turismo ha impacto sobre todo en las grandes ciudades japonesas, espacios donde Sanseito ha logrado un importante desempeño. En la actualidad, Japón recibe más de veinte millones de turistas a lo largo de medio año, las ciudades más afectadas por las consecuencias del turismo son Tokio, Osaka y Kioto. Gracias a las redes sociales, el líder de Sanseito ha logrado hacer una fuerte difusión de estas ideas políticas.

Conclusiones

En conjunto, los caos de Filipinas, India y japón demuestran que el avance de la extrema derecha no es un fenómeno marginal ni exclusivo del mundo occidental, también demuestran que el desarrollo de formas políticas de extrema derecha en continente asiático no es nuevo. Estos casos demuestran que el avance de la extrema derecha a nivel mundial tiene fuertes raíces en la historia política de cada país y que estos movimientos en su carácter de oportunismo se configuran en función de las transformaciones políticas, económicas, culturales y sociales de cada una de las unidades concretas en donde se desarrollan.

En Filipinas, la figura de Rodrigo Duterte sintetiza la articulación entre los grupos que componen a las oligarquías provinciales, los grupos pertenecientes al paramilitarismo y grupos que apoyan la promoción de fuerzas punitivas; en India, el hindutva ha encontrado fuerte promoción gracias al liderazgo de Narendra Modi, quien se ha erigido como el principal representante de un proyecto político que mantiene una larga tradición histórica e ideológica que busca la uniformación de la identidad nacional bajo parámetros altamente excluyentes. Mientras tanto el caso japón tiene como principal característica encontrase en un momento aún embrionario y en fase de crecimiento. El partido Sanseito revela la gran capacidad que tienen las extremas derechas para el uso de redes sociales, para capitalizar el descontento y el rechazo a fenómenos de carácter global como la migración y el turismo, con el único objeto de expandirse.

Estos tres casos permiten concluir que la extrema derecha en el continente asiático se fortalece por medio de la explotación de diferentes crisis en el terreno de lo social, lo cultural o lo económico. Es a través de una estrategia que pone en el centro la manipulación de la entidad cultural y religiosa que estos partidos logran tejar tácticas que posteriormente promueven en plataformas de comunicación (especialmente las redes sociales). Estas expresiones no pueden ser consideradas como fenómenos aislados, sino que forman parte de una tendencia global así la ultra-derechización de la política y la construcción de formas radicales como supuestas alternativas políticas. Esta tendencia tiene como correlato la inestabilidad en la que se encuentra actualmente el sistema democrático a nivel mundial y el avance de las desigualdades a nivel mundial. Es importante señalar que estos casos no son los únicos que se han desarrollado en continente asiático: el caso del avance del fundamentalismo musulmán encabezado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo en Turquía y la alianza del sionismo revisionista con el sionismo religioso, son también casos paradigmáticos de formas de extrema derecha que se han desarrollado en Asia.

Así, el análisis comparado de estos procesos nos permite identificar que, aunque cada unidad histórico concretas cuenta con trayectorias diferenciadas y contextos particulares, la extrema derecha en Asia comparte rasgos estructurales con las experiencias que se han desarrollado en América del Norte, América Latina y Europa. Entre las tácticas emprendidas por la extrema derecha a nivel mundial se encuentra la instrumentalización del miedo, la ansiedad y la inseguridad, la exaltación de identidades nacionales homogéneas frente a la existencia de minorías étnicas o grupos migrantes, la construcción de liderazgos fuertes y carismáticos que se presentan como los únicos capaces para frenar la migración, la corrupción o la crisis cultural. Esta convergencia demuestra que la extrema derecha opera en la actualidad como un fenómeno transnacional que, más allá de sus particularismos locales, encuentra en la vigente crisis de la democracia liberal y en la fragilidad de los sistemas políticos y sociales contemporáneos un terreno fértil para su expansión y su consolidación.

  1. Antonio Álvarez Benavides, Emanuele Toscano, “Investigar la extrema derecha en el siglo XXI: características, significados, actores y enemigos”, en Encrucijadas, Vol. 21(2), 2021, p. 2. ↩︎
  2. Steven Forti, Democracias en extinción. El espectro de las autocracias electorales, Akal, 2024, p. 69. ↩︎
  3. Miguel Urbán Crespo, Trumpismos. Neoliberales y autoritarios. Neoliberalismo y autoritarios. Radiografía de la derecha radical, México, Fondo de Cultura Económica – Verso, 2025, p. 137. ↩︎
  4. Andreas Malm & Zetkin Collective, Piel blanca, combustible negro. Los peligros del fascismo fósil, Capitán Swing, Madrid, 2024, p. 289. ↩︎
  5. Alex de Jong, “El liberalismo autoritario de Rodrigo Duterte no es la respuesta a la pobreza y a las manipulaciones políticas”, en Viento Sur, Argentina, 23 de agosto de 2016. Disponible en https://vientosur.info/el-liberalismo-autoritario-de-rodrigo-duterte-no-es-la-respuesta-a-la-pobreza-y/ (Consultado el 02 de septiembre de 2025). ↩︎
  6. Idem. ↩︎
  7. Aparna Sundar, “El momento Modi y la extrema derecha hindú”, en Nueva Sociedad, No. 310, marzo-abril, 2024. Disponible en https://nuso.org/articulo/310-momento-modi-extrema-derecha-hindu/ [Consultado el 19 de septiembre de 2025]. ↩︎
  8. Mihir Dalal, “Inventing Hindu Supremacy”, in Aeon, Melbourne. Disponible en https://aeon.co/essays/how-savarkar-in vented-hindu-supremacy-and-its-cult-of-violence [Consultado el 15 de julio de 2025]. ↩︎
  9. Aparna Sundar, “El momento Modi y la extrema derecha hindú”, Op. Cit. ↩︎
  10. Ariel Sophia Bardi, “How ‘Hindutva’ recast multi-faith India as the Hindu homeland”, in Aeon, Melbourne. Disponible en https://aeon.co/ideas/how-hindutva-recast-multi-faith-india-as-the-hindu-homeland [Consultado el 15 de julio de 2025]. ↩︎
  11. Aparna Sundar, “El momento Modi y la extrema derecha hindú”, Op. Cit. ↩︎
  12. Idem. ↩︎