César E. Valdez
DEH-INAH
El 1 de septiembre de 2019, en el mensaje al Pueblo de México con motivo de su primer año de gobierno, el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que:
No dejan de existir… los conservadores que se oponen a cualquier cambio verdadero y están nerviosos o incluso fuera de quicio. Sin embargo, no han podido constituir un grupo o facción con la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos. Además, están moralmente derrotados, porque no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal caracterizado por la prostitución y el oprobio, que se ha convertido en una de las épocas más vergonzosas en la historia de México.
La declaración provocó la respuesta inmediata de los líderes del Partido Acción Nacional, Marko Cortés, y del Partido Revolucionario Institucional, “Alito” Moreno. Ambos, en lugar de utilizar sus intervenciones públicas para desmentir y plantear un proyecto político, trataron de atacar al presidente y cuestionar, torpemente, la eficacia de las políticas emprendidas durante aquel primer año. Desde entonces la frase ha perseguido a las derechas mexicanas que lejos de rebatirla la reafirman y confirman a cada paso.
¿Pero qué ha sucedido con las derechas en los últimos siete años? ¿Cuál es su proyecto político? ¿Quién les encabeza?¿A dónde están las derechas? El llamado “Tsunami electoral” que arrasó con las derechas mexicanas y los partidos tradicionales caló hondo en las derechas que hoy se encuentran fracturadas y atomizadas. El Partido Acción Nacional ha dejado de representar a la mayoría de los mexicanos que solían identificarse con la bandera blaquiazul. El consenso conservador duró doce años entre la derecha católica y liberal se derrumbó, y al parecer, ninguno de los liderazos partidistas ha sido capaz de reconstruirlo. Por ello, la búsqueda ha dejado de estar dentro del partido y ha oscilado entre la creación y fortalecimiento de organizaciones civiles y el intento de fundar y empujar nuevos partidos.
La mayor parte del sexenio anterior el empresario regiomontano Gilberto Lozano intentó encabezar a la oposición con la creación del Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAA). Promovió un plantón en el Zócalo que no se levantaría “hasta que el presidente dimita”; también, en el pináculo de su delirio, solicitó el “apoyo” a las fuerzas armadas “leales con el pueblo de México” para derrocar al presidente. Intentó ser candidato presidencial en 2024 pero no logró reunir los requisitos, aún así se lanzó como candidato no registrado luego de abandonar la dirigencia del FRENAA. Finalmente, no sólo decidió no sumarse a la candidatura de Xochitl Gálvez sino que la denunció ante la Fiscalía General de la República por corrupción. Hoy la figura de Lozano es más recordada por su esquizofrenia política que por ser hombre de ideas y estrategias.
Por otro lado, el cantante, actor y productor Eduardo Verástegui también ha intentado, infructuosamente, dirigir a las derechas mexicanas. Con un discurso pro hispanista, católico, y demostrando su cercanía con Trump, Verástegui sentenció en julio de 2024 que “el PAN ha muerto”. Acusó a la dirigencia de imponer una candidatura contraria a los valores panistas, y de estar dominados por lo que llamó “el supremasismo progresista”. Al igual que Lozano intentó, infructuosamente, ser candidató presidencial en 2024. Hoy, al son de Dios, Patria y Familia y ¡Viva Cristo Rey!, el actor, ha llamado a la conformación de un movimiento político llamado Viva México. Antes ya había intentado posicionarse como protagonista político dentro del partido México Republicano, dirigido por Juan Iván Peña Neder, una organización que pretende emular al republicanismo norteamericano sin éxito. El 18 de octubre de 2024 dicho partido perdió su registro local en Chihuahua, en 2025 se ha reorganizado y ahora pretende obtener registro nacional.
Pero Verástegui no sólo se ha proyectado como líder nacional de las derechas, también lo ha intentado internacionalmente. En 2022 trajo a México una reunión de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), creada en 1974 por Ronald Reagan y conocida como la Internacional Conservadora, en la que convergen Milei, Bukele, Trump y los Bolsonaro. En 2023, por ejemplo, asistió a la toma de posesión como presidente de Argentina de Javier Milei y, horas antes aprovechó, para entregar una imagen de la Virgen de Guadalupe. Verástegui afirma estar creando una derecha verdadera alejada de “la derechita tibia” que representa Acción Nacional, desde su perspectiva los valores de las derechas son intrínsecos de la sociedad mexicana.
Pero al ruedo también han saltado otras y otros personajes. Lily Téllez ha levantado la mano más de una vez. Recientemente invitó a Trump invadir México para salvarlo de “la dictadura morenista”, acción que, además de escándalo, provocó rechazo en algunas derechas antiestadounidenses. El mismo personaje que interpreta Téllez ha sido representado por Alessandra Rojo de la Vega y por Sandra Cuevas. Las tres han demostrado una gran capacidad de movilidad entre las fuerzas políticas de la oposición. Su retórica es abiertamente anticomunista y altisonante. Sus personajes aspiran a convertirse en mártires de la supuesta resistencia ante el comunismo internacional.
En los últimos meses se ha sumado a la palestra Ricardo Salinas Pliego quien parece tomar la estafeta de Claudio X. González otro más de personajes que fracasaron como guía de las derechas. La historia de Salinas Pliego como “rebelde” del régimen es larga, pero su renovada visibilidad pública coincide con la negativa del gobierno del presidente AMLO de condonar su añeja y gran deuda fiscal y de la perseverancia del actual gobierno por hacer efectivo el pago. El “Tío Richie” como lo llaman seguidores, bots y sus secuaces, ha deslizado la posibilidad de convertirse en candidato presidencial. En diciembre de 2024 participó activamente en la reunión de la CPAC realizada en Argentina. A su regreso, trajo consigo el pasquín “La Derecha Diario”, el cual ya tiene una versión mexicana, y comezó a imitar el lenguaje político de Milei. Hoy afirma que terminará no sólo con los “gobiernícolas” (palabra con la que busca emular el termino de “casta” utilizado en Argentina) sino también con “los zurdos de mierda.” Su estrategia se basa en una sobreexposición en sus propios medios de comunicación. En los últimos días a través de su televisora se ha emitido el documental/entrevista La Revolución de la Libertad. Desde ahí Salinas Pliego y Juan Miguel Zunzunegui intentan sintetizar y comunicar los principios libertarios, al mismo tiempo que manipulan la historia y se enorgullecen de sus valores derechistas.
A un año del inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum las derechas continúan perdidas, atomizadas y sin liderazgo. No comprenden que la sociedad mexicana es muy diferente a la de 2006 cuando lograron imponer el miedo. No se dan cuenta que la mayoría de los mexicanos ya entendieron que la supuesta alternativa conservadora fue, en realidad, la incubadora de los más terribles problemas de nuestra actualidad. Encerradas en su laberinto, las derechas se han mostrado incapaces de encontrar una salida, todas señalan para lados distintos y ninguna se da cuenta de que el Minotaruro ya está muy cerca.