Actualidad de la teoría del Estado de Claus Offe (1940-2025)

En los años sesenta hubo un retorno a los temas de la teoría del Estado por parte de la ciencia política, la sociología y la teoría marxista. En Alemania, las aportaciones al debate sobre el capitalismo monopolista de Estado (CME) elaboradas por el destacado economista de la primera generación de la escuela de Frankfurt, Friedrich Pollock, colocaron los cimientos teóricos para las posteriores generaciones. Jürgen Habermas y Claus Offe fueron las dos figuras paradigmáticas de la segunda generación de la escuela de Frankfurt que entraron en los circuitos de los debates del CME y desarrollaron los análisis más destacados sobre el tema del Estado. No obstante, a diferencia de Pollock, ellos teorizaron sobre la formación, la crisis y las alternativas al llamado Estado de bienestar.

Offe avanza sus consideraciones sobre el Estado con un arsenal teórico que incluye el marxismo, el hegelianismo, el pensamiento weberiano y una versión crítica de la teoría de sistemas. Las sociedades del capitalismo tardío son analizadas como sistemas estructurados por tres subsistemas interdependientes pero diferenciados: 1) estructuras de socialización guiadas por normas; 2) economía capitalista basada en bienes y relaciones de intercambio; 3) Estado organizado mediante mecanismos de poder y coacción político-administrativa. La interacción entre estos subsistemas revela su vulnerabilidad: cuando uno subsume a los demás o sus exigencias se tornan incompatibles, emergen crisis estructurales. Para Offe, los estados de bienestar dejan de ser la solución viable a los problemas de las sociedades capitalistas tardías, pues las demandas de los nuevos movimientos sociales y las nuevas formas imperiales del capital ya no pueden ser gestionadas de manera exitosa por el sistema político-administrativo. El Estado planea, pero la resistencia social y el conflicto político interno engendran más fracasos que éxitos. Las estrategias para el manejo de la crisis tienden a producir nuevas formas de crisis. Así que el Estado es la solución y el problema. 

Offe nos dice que el Estado no es una “superestructura” por encima de la sociedad, un instrumento que responde de manera inmediata a los intereses de clase particulares de la burguesía o un órgano neutral institucional que regula los conflictos sociales. El Estado es comprendido en el marco de una totalidad social como “subsistema institucional” que: 1) expresa y está determinado por las contradicciones de la sociedad capitalista e, 2) imbrica una estructura institucional de compromiso y legitimidad que las clases sociales desarrollan en el curso de cada proceso histórico. Ya desde aquí Offe nos invita a mirar el Estado no como una máquina neutra de administración, sino como un campo de lucha, contradicción y reproducción social. Offe nos recuerda que el Estado moderno está atravesado por tensiones estructurales: debe garantizar la cohesión social, pero también debe reproducir las condiciones del capital.

Pero el tema del Estado no puede ser comprendido sin el de las crisis. De hecho, el Estado es un mediador de las crisis. El Estado gestiona las crisis del capitalismo reforzando sus lógicas. Según Offe, existen tres tipos de crisis: económicas, políticas y de legitimidad. Cada una de estas amortigua los conflictos entre las clases en el marco del subsistema económico, pero también reconfigura los circuitos de intercambio de valor en el sentido de que dinamizan una dialéctica que mercantiliza y desmercantiliza las formas de socialización. Si la mercantilización fuera la única forma de socialización, la sociedad se paralizaría. Los procesos de mercantilización y desmercantilización expresan la injerencia de los Estados en la valorización o desvalorización de cada forma de socialización. Aquí se encuentra el núcleo del tratamiento de la autonomía del Estado pues, aunque influido por el capital, el Estado no es un simple instrumento: posee márgenes de acción en tanto que puede dinamizar esta dialéctica aunque siempre de una manera condicionada.

El Estado resulta ser un grupo multifuncional y heterogéneo de instituciones políticas y administrativas cuyo propósito es manejar las estructuras de socialización y la economía capitalista, pero garantizando la existencia de ciertas formas de socialización no sometidas directamente a la ley del valor con la finalidad de obtener legitimidad. El Estado benefactor garantiza la expansión de la economía capitalista, y al mismo tiempo capta un excedente económico necesario para la reproducción de una burocracia estatal que redistribuye el ingreso con el que produce la “legitimidad de masas”. Offe retoma y radicaliza a Weber al mostrar cómo la burocracia imbrica la forma de dominación racional que, finalmente, oculta formas estructurales de exclusión. El Estado produce sentido, identidad, pertenencia… y exclusión.

Offe cree que frente a la crisis del Estado de bienestar se desarrollan tres formas de resistencia contemporánea que hoy debemos tomar en cuenta. En primer lugar, habla del surgimiento de una “Nueva derecha” apoyada por fracciones del gran capital y algunos resabios de las clases medias que apuntalan la radicalización del libre mercado y la mercantilización absoluta de los otros subsistemas sociales. Esta Nueva derecha reduce la importancia del poder administrativo en beneficio de la economía de mercado, y alega que los sectores víctimas de la economía de mercado tendrán que modernizarse o perecer. Aunque Offe nos pide estar atentos a esta fuerza, tampoco cree que ese proyecto pueda generar formas estatales estables y coordinadas con el resto de los subsistemas. La segunda fuerza a tomar en cuenta son las formas de apoyo corporativistas supervisadas estatalmente que buscan revivir la mercantilización para aliviar los problemas fiscales y de planificación. Esta fuerza trata de excluir a los sectores demasiado políticos y negociar fundamentalmente entre los grupos de interés como el trabajo y el capital. La finalidad es desarrollar un consenso entre el bloque en el poder y el gran capital para intentar implementar una contención respecto de las exigencias sindicales y los nuevos movimientos sociales. Dicha estrategia, según Offe, sólo podría ser viable en las formaciones donde la oposición al capital sea muy débil. 

Finalmente, la tercera estrategia es la del socialismo democrático que implica una alianza entre las fuerzas democráticas, nacionales, sindicales y socialistas para luchar por una sociedad del bienestar cuyas necesidades serían determinadas autónomamente mediante formas descentralizadas y sometidas a control público de producción social y organización política. Offe piensa que el surgimiento de los nuevos movimientos sociales (“postmaterialistas”, como él los llama) podría facilitar la organización de la sociedad en este sentido. Frente a la pérdida de legitimidad de todos los partidos políticos de tipo “atrapalotodo”, el desplazamiento del foco de politización constituye una apuesta para generar una sociedad civil socialista. No se trata solo de una lucha contra el Estado, sino de una para disputar sus políticas de intervención a favor de la sociedad civil y con miras a construir formas de socialización más allá de las de la ley del valor y las de la representación política del Estado.

Ahora bien, para destacar otra de las grandes aportaciones de Offe debemos mencionar que fue el primero en la tradición marxista en utilizar el concepto de “selectividad estructural” para analizar la especificidad de carácter capitalista del Estado. Como ya decíamos, el Estado nunca es directamente una máquina de clase, pero tampoco es una institución neutral. Para salir de este dilema Offe empleó el concepto de “selectividad estructural”. Esto lo hizo en un texto publicado en 1972: “Strukturprobleme des kapitalistischen Staates”. En dicho documento, Offe investigó los mecanismos que garantizan el vínculo entre el Estado y la acumulación. Frente a los argumentos a favor del influyentismo o de la falta de soberanía frente al capital, Offe se propuso mostrar el carácter estructural de clase del Estado. Desde el principio de su texto indica que los intereses comunes de la clase dominante no pueden ser expresados adecuadamente por vía de las estrategias implementadas por grupos externos al Estado, sino al interior de las propias rutinas y estructuras de las organizaciones estatales.

Para Offe, es posible hablar de Estado capitalista sólo cuando se ha probado que éste posee su propia selectividad de clase. Offe comprende al Estado como un sistema generador de eventos y exclusiones de acuerdo a un proceso de clasificación. Primero vamos a enlistar en qué consisten aquellos procesos y relaciones que el Estado moderno excluye, y que Offe denomina “no-eventos”. Estos se dividen en: I) los social-estructurales, como la quema de brujas, que son imposibles debido a los rasgos estructurales del sistema social y las premisas históricas en las que se basa; II) los accidentales, como las alternativas legislativas que pueden realizarse sin afectar las estructuras institucionalizadas y las reglas procedimentales del sistema político; III) los sistémicos, que refieren a las selecciones realizadas entre los primeros dos tipos, en donde hallamos todos esos fenómenos excluidos cuya no-realización no puede adscribirse ni a las premisas histórico-sociales del nivel superior, ni a la microestructura de factores contingentes que determinan el proceso político. 

En este sentido, el término “selectividad estructural” refiere al funcionamiento de un sistema de reglas que actualiza una sección posible de resultados y produce una consistencia de eventos en el tiempo. Se define específicamente como la restricción no accidental de un alcance de posibilidad. Una vez definido esto, Offe procede a identificar las selectividades sistémicas que soportarían la definición clasística del Estado: 1) aquellas que destilan un interés de clase colectivo que protege al capital de sí mismo; 2) las que protegen al capital frente a los conflictos anticapitalistas y 3) las que mantienen la apariencia de neutralidad y legitimación de los aparatos. 

Para analizar los procesos que protegen al capital de los intereses anticapitalistas, Offe especifica cuatro mecanismos de selectividad en serie al interior de las instituciones: estructura, ideología, proceso y represión. Cada nivel excluye las posibilidades que aún no han sido filtradas por los anteriores. En el nivel estructural estudia el alcance de las instituciones que determinan los asuntos que serán tratados como políticas de Estado, como las libertades civiles, la disponibilidad de recursos y el uso de la información; luego refiere a la ideología inarticulada, normativo-cultural, que promueve un segundo filtro para la percepción específica de los problemas y los conflictos sociales; posteriormente analiza las normas procesales y su implementación, la cual produce condiciones para el favorecimiento o la exclusión de determinados grupos o intereses; por último, explica la etapa de restricción que consiste en la aplicación o amenaza de la represión.

En el marco de la historia de la teoría materialista del Estado, las contribuciones de Offe fueron retomadas por Habermas, Joachim Hirsch, Nicos Poulantzas, Bob Jessop, entre otros. Dentro de la tradición de la escuela de Frankfurt, Offe ofreció una perspectiva más cercana a las ciencias políticas, la sociología y la estrategia política por fuera de los perímetros filosóficos en boga. Su lectura es fundamental en contextos donde el Estado condensa correlaciones de fuerzas múltiples y tensiones estructurales entre el sistema del capital y los otros subsistemas sociales. Si el Estado existe en la sociedad como una palanca de soberanía, como un baluarte de la resistencia de los sectores subalternos que conquistan y resisten en su seno y más allá de él, la teoría de Offe se vuelve imprescindible: no para retomarla y aplicarla de manera directa, sino para suscitar el pensamiento estratégico, combatir la estado-fobia y apuntalar la vigencia del socialismo democrático. Offe nos invita a preguntarnos: ¿Cómo disputar la selectividad estructural del Estado desde la sociedad civil?

Bibliografía:

-Offe, Claus, Contradicciones en el Estado del Bienestar, Madrid, Alianza, 1994.

__________ “La abolición del control del mercado y el problema de la legitimidad”, en Heinz Rudolf Sonntag y Héctor Valecillos, El Estado en el capitalismo contemporáneo, México, Siglo Veintiuno Editores, 1988.

 __________ “Structural Problems of the Capitalist State: Class Rule and the Political System. On the Selectiveness of Political Institutions”, en John A. Hall (editor), The State. Critical concepts, Nueva York, Routledge, 1994. Vol. 1.
-Rodolfo Gómez, “Las miradas de Habermas y Offe sobre el Estado benefactor”, en Mabel Thwaites Rey  (compiladora), Estado y marxismo. Un siglo y medio de debates, Buenos Aires, Prometeo, 2007.