Bernarda Rebolledo1
El muralismo mexicano moderno se ha pensado por muchos años como un movimiento puramente masculino. Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, también conocidos como los “tres grandes”, han sido el principal referente de lo que fue la pintura mural en México a nivel internacional. Si bien es cierto que, con el movimiento muralista más consolidado, dichos artistas fueron los que obtuvieron la mayoría de encargos públicos, esto no significó que no hubiera mujeres muralistas en esa época, de las cuales se puede hablar de una vasta trayectoria artística en cuanto a calidad y contenido (Comisarenco, 2017, 63).
Es importante romper con el discurso de que el movimiento fue exclusivamente masculino, solamente con la participación de los tres grandes y otros artistas varones de menor relevancia. Autores como Leonard Folgarait en su Mural Painting and Social Revolution in Mexico 1920-1940, Jorge Alberto Manrique en El proceso de las artes 1910-1970, Octavio Paz en sus ensayos Re/visiones: la pintura mural o El laberinto de la soledad, son ejemplos de la falta de información sobre la creación femenina y de la perpetuación de la mirada hacia el arte creado por mujeres como algo “menor”.
Mujeres muralistas en México
En la introducción a su libro sobre mujeres muralistas Eclipse de siete lunas. Mujeres muralistas en México, la historiadora del arte Dina Comisarenco narra la problemática respecto a la falta de estudios a profundidad de las creadoras de murales en el país. Por un lado, en varios libros de investigación acerca de este importante momento histórico, se argumenta que la historia de las mujeres muralistas es prácticamente innecesaria, por la poca cantidad de obras murales realizadas y la deficiente calidad estética en ellas. Además, se argumenta también que la poca obra existente se debe a que el género femenino no tiene la fuerza física suficiente para este tipo de creaciones, y el tema de lo íntimo de algunas obras realizadas se aparta de los intereses políticos de la pintura mural elaborada por varones (Comisarenco, 2027, 16).
Después de revisar una variedad de autores y autoras, comprendemos que dichas explicaciones son argumentos carentes de sentido y responden a un planteamiento con falta de visión de género y dentro de un contexto patriarcal. Las mujeres en esa época entraron en un ámbito profesional prohibido para ellas, rompiendo con reglas y tabúes, generando una significativa producción mural que no debe de pasar desapercibida por haber sido opacada y minusvalorada. Es por esto que consideramos importante relatar la trayectoria y creación mural de algunas de estas mujeres, dando una clara muestra de que sí hubo creadoras femeninas y que su obra tiene el mismo valor artístico que la de los hombres.
El conflicto entre la pintora María Izquierdo2 y los tres grandes en 1945 por la cancelación de un mural que la artista iba a realizar, en el que firmaron un documento para que éste no se concretara, ejemplifica perfectamente el tabú que se tenía hacia las mujeres en la creación de obras de gran formato y el pacto patriarcal entre hombres con puestos de poder3.
El movimiento muralista fue un movimiento mixto. Como dato que lo ejemplifica, Alfredo Zalce4, grabador mexicano que realizó pintura mural en la década de 1950, pintó murales para un negocio en conjunto con su esposa, Isabel Villaseñor, en 19305. Tristemente, no queda mucho registro de los murales y mucha información de la participación de Isabel, pero se le puede nombrar como la primera mujer en pintar un mural de manera compartida (las que lo hicieron de manera individual vendrán un poco después), pero demostrando así cómo la participación femenina fue mucho más activa que lo que se nos ha querido contar.
Compartimos aquí a algunas autoras que creemos que pueden ilustrar y aclarar el contexto de la creación mural femenina. Con estas aproximaciones, esperamos generar en nuestros lectores curiosidad e incentivarlos a buscar más a fondo a estas maravillosas creadoras en México, así como evidenciar que sí hay obra suficiente para apreciarlas y estudiarlas.
Aurora Reyes
Aurora Reyes (1908-1985), mujer de fuerte personalidad, fue la primera en plasmar la fuerza de su arte en una pared al fresco. Sobrina de Alfonso Reyes6, amiga de Frida Kahlo, con la que compartía el gusto por las palabras altisonantes, Aurora fue una mujer a la que nada ni nadie le imposibilitó crear a su manera, pero la apabullante visibilidad de los tres grandes y los demás muralistas masculinos, la ha dejado bastante de lado.
Originaria de Hidalgo del Parral, Chihuahua, al norte del país, y nieta del general Bernardo Reyes, situación que forzó a su familia a buscar una vida más estable en la capital, Aurora estudió en la Academia de San Carlos. A Reyes no sólo le interesaron las artes plásticas, fue una asidua lectora de Ramón López Velarde y Federico García Lorca, lo que la llevó a incursionar en el terreno de las letras, particularmente en el de la poesía, medio por el que es más conocida.
“En 1936 realizó Atentado a las maestras rurales, en el Centro Escolar Revolución, y se situó como la primera mexicana que diseñó y realizó por completo un mural” (Zúñiga, 2005, 6). El encargo fue realizado en el pasillo de la entrada y dado a seis artistas, todos miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR): Raúl Anguiano, Everardo Ramírez, Gonzalo de la Paz Pérez, Antonio Gutiérrez, Ignacio Gómez Jaramillo y Aurora Reyes. Buscaban representar los ataques frecuentes a los maestros rurales, en el que Reyes se sirvió de la oportunidad para recrear lo que vivían las maestras; las muestra como mártires y heroínas de la Revolución (Comisarenco, 2017, 76). Se comprende que el mural no sólo es importante por ser el primero en el que hay participación femenina, también lo es por la manera en la que se representa el tema como otra forma de denunciar la violencia machista.
Aurora pudo realizar siete murales a lo largo de su vida: Presencia del maestro en la historia de México (1959), Trayectoria de la cultura en México, Presencia del maestro en los movimientos sociales de México, Los grandes maestros de México y El libro abierto del espacio (1960-1972), con la impresionante longitud de 334.40 m2, en el Auditorio 15 de mayo del SNTE, realizados al temple (Comisarenco, 2017, 77). Con estos cinco murales, que conforman un gran mural, la artista hace una síntesis de la historia de México así como del rescate de figuras prehispánicas, insertándose en una de las búsquedas primordiales del muralismo, que era traer al presente a las antiguas culturas mexicanas. Es importante resaltar que en esta obra se representan cuestiones como la gestación, evidenciando la perspectiva feminista de Reyes aterrizada en deidades mitológicas femeninas (Comisarenco, 2017, 78). En 1979 realizó el mural El primer encuentro, acerca de la historia del barrio de Coyoacán.
Fanny Rabel
Fanny Ravinovich Duval, mejor conocida como Fanny Rabel, nació en Lublin, Polonia, el 27 de agosto de 1922, en el seno de una familia judía de actores ambulantes. Desde pequeña, por la profesión de sus padres, Fanny viajó por varios países de Europa, llegando en 1928 a París, donde estudiaría la escuela primaria y se iniciaría en el dibujo. En esos años empieza a dibujar todo lo que la rodea, desde juguetes en escaparates hasta la gente en la calle (Wolkowicz, 2015, 53).
Fanny llegó a México en 1936, a la edad de 14 años7. Aprendió español y entró a la escuela en el Centro Escolar Revolución, en la Ciudad de México, que había sido reformado de ser una cárcel a convertirse en una escuela por el general Lázaro Cárdenas. En el hall de la entrada de dicho establecimiento se encontraban varios murales pintados por un grupo de artistas de la LEAR, que incluía la obra El ataque a la maestra rural (1936), de Aurora Reyes -mencionado arriba-, considerada como la primera obra mural realizada por una artista mexicana en el país.
Con interés por seguir profundizando su formación artística, en 1942 ingresó a la recién inaugurada Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda de la Secretaría de Educación Pública, llamada así por los propios alumnos, en referencia a la calle del que sería el primer domicilio de la institución (Herrera, 2006, 416).
En La Esmeralda, Fanny Rabel tuvo de maestros a artistas tales como Carlos Orozco Romero, José Chávez Morado, Raúl Anguiano, Diego Rivera y Frida Kahlo8. Esta última fue vital para la formación artística de Fanny, ya que generó un vínculo estrecho con ella y le enseñó a ver las cosas de una manera distinta y particular.
Los trayectos entre La Esmeralda (al centro de la ciudad) y el barrio de Coyoacán (al sur de la ciudad), que era en donde vivía Frida, empezaron a repercutir en su salud, por lo que decidió trasladar las clases a su casa, la famosa Casa Azul de Coyoacán, hoy en día el museo de la artista. Al principio un gran número de alumnos hacían el trayecto, pero poco a poco fueron disminuyendo por la larga duración del camino en autobús. “Sus alumnos predilectos, aquellos que la seguían a todas partes, eran cuatro: Arturo García Bustos, Fanny Rabel, Guillermo Monroy y Arturo Estrada, a quienes ella misma llamaba irónicamente “los Fridos”” (Castellarnau, 2019, 167).
Aunque Frida no se dedicó a la creación de murales (Comisarenco, 2017, 84), consideraba importante que sus alumnos aprendieran dicha técnica. La pintura mural era parte del programa oficial de La Esmeralda y particularmente era una técnica que le interesaba por ser capaz de llegar a todo tipo de personas. Frida incentivó a sus alumnos en el arte del muralismo, a través de diversos proyectos públicos que patrocinó para sus estudiantes, con apoyo de su esposo, el pintor Diego Rivera.
La formación de Fanny como muralista comenzó en 1939, cuando se unió al equipo de trabajo de David Alfaro Siqueiros en el Sindicato Mexicano de Electricistas. Es importante mencionar que las mujeres que deseaban realizar pintura mural se enfrentaban a toda clase de obstáculos: en aquel entonces no había cursos para la formación técnica específica, así que la única forma era siendo aprendiz de alguno de los grandes maestros muralistas, cosa que no resultaba sencilla dado los evidentes prejuicios sexistas por parte de los mismos maestros, así como de otras mujeres artistas. Esto se refleja en números: de los 260 muralistas documentados en el país entre 1920 y 1970, sólo treinta y tres eran mujeres, o sea apenas el 13% (Comisarenco, 2017, 17). Además, tenían que tener fuerza y carácter para soportar toda clase de críticas del público en general.
Fanny Rabel creó un total de seis murales en solitario. No dispongo del espacio suficiente para poder hablar de cada uno de ellos a mayor profundidad, pero me gustaría compartir sobre el que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia (MNA), el que para muchos es el más conocido de la artista y cuenta con características únicas dentro de la creación mural: Ronda en el tiempo (1964).
En el mural se muestran distintas etapas de la historia de México: la prehispánica del lado derecho, la virreinal, en el centro, y la moderna a la izquierda (Comisarenco, 2017, 122). El paso del tiempo se nota a través de los ropajes típicos que portan los niños, así como en el paisaje del fondo: “desde las pirámides prehispánicas a las fábricas y rascacielos del México actual.”9 La artista también pintó deidades importantes de la cultura prehispánica: Tláloc, dios de la lluvia y, en uno de los lados, la Coatlicue, diosa azteca de la vida y de la muerte, reforzada por la niña con calaveritas en las manos justo del lado opuesto, mostrándonos así que todo es cíclico y la frecuente presencia de la muerte en el arte mexicano.
Es interesante poner especial atención a las prendas con las que Rabel pintó a los niños. En el centro de la composición, un niño se encuentra con pantalones (prenda traída a México desde Europa) pero sin camisa, además de ser el único con una postura frontal (Zambrano, 2020, 18 y 19). Atrás de él está la iglesia, simbolizando la época de la colonia, cuando inicia el mestizaje entre la cultura prehispánica con la española. Esta idea es reforzada con la posición frontal del niño, que parece “sostener” en ambas manos la historia de México: en la parte derecha, el pasado prehispánico, con niños en taparrabo y el fondo de pirámides, y del lado izquierdo, la sociedad actual: niñas con vestidos más modernos y niños con pantalones, uno de ellos con overol (simbolizando las prendas de agricultura e industralización usadas en el período posrevolucionario).
Rina Lazo
Rina Lazo (1923-2019), “muralista mesoamericana”10 como ella solía llamarse, nació en Guatemala y llegó a México a los 23 años, cuando ganó una beca para estudiar arte en el país, donde radicó el resto de su vida. Rina vivió una situación similar a la de Fanny: arribó a una patria ajena que la hizo sentir como su propio hogar durante toda su existencia.
Lazo se estableció en México en 1946 cuando comenzó sus estudios en La Esmeralda, donde rápidamente tuvo un buen desempeño en sus clases gracias a su creatividad, constancia y talento. Andrés Sánchez Flores, maestro de la artista y de Diego Rivera en técnicas y materiales, y especialista en materiales químicos, la invitó a trabajar como asistente del muralista11. Fue así como inició lo que sería una larga lista de murales en los que Rina asistió a Rivera y entabló una fuerte amistad con él.
En 1949, Lazo realizó su primer mural, titulado Los cuatro elementos, en la Ciudad de México. Tuvo la oportunidad de viajar a su país natal para crear el segundo: “[…] el escritor Luis Cardoza y Aragón llamó a Arturo12 para que fuera a instalar un taller de grabado en Guatemala. Estuvimos varios meses y pensábamos quedarnos más tiempo. A mí me pidieron de un club italiano que hiciera un mural en su edificio” (citada en Vargas, 2019). Lamentablemente, la complicada situación política los obligó a regresar a México; Rina volvió unos meses más tarde que Arturo, quien salió de inmediato por ser extranjero (citada en Vargas, 2019).
El 27 de abril de 2022 se inaguró la exhibición del último mural de Rina: Xibalbá, el inframundo de los mayas en el Museo Palacio de Bellas Artes, donde se exhibió hasta el 24 de julio de 2022. Es el primer mural hecho por una mujer exhibido en el museo. En un principio el mural sólo iba a ser exhibido de forma temporal, en agosto de 2024, pero se integró a los murales exhibidos de manera permanente en el Palacio. Del 15 de diciembre de 2023 al 28 de julio de 2024, el mural se exhibió en el Museo El Palacio Centro Cultural de la Ciudad de Campeche, por el motivo de los 100 años de la artista. Posteriormente, fue donado al patrimonio artístico de México (resguardado por el INBAL), donde se tomó la decisión de integrarlo permanentemente en el recinto, en el marco de las celebraciones por los noventa años del Palacio de Bellas Artes, convirtiendo a Rina Lazo en la primera y única mujer artista con un mural en dicho espacio.
Para concluir, espero que este texto sea de utilidad para continuar derribando los estigmas hacia la pintura mural femenina, con prejuicios tales como la falta de fuerza o la poca creatividad en las mujeres creadoras. La historia mural femenina existe y merece ser contada. Aprovechemos que tenemos acceso a muchos de estos murales hoy en día para recordar siempre que el muralismo fue un movimiento mixto.
Referencias:
Archivo Paloma Woolrich
http://concursofannyrabel.blogspot.com/search/label/Cat%C3%A1logos%20de%20Exposici%C3%B3n
Araceli Zúñiga. (2005). “Feminista, comunista y poetisa. Libérrima y salvaje, Aurora Reyes, primera muralista mexicana”. Triple Jornada
Ariadna Castellarnau. (2019). Frida Kahlo. La artista que convirtió su obra en icono de la lucha femenina. Barcelona: RBA Libros.
Aleksandra Wolkowicz. (2015). “Fanny Rabel- Una mexicana por convicción”. En Polacos en América Latina. Gdansk: Uniwersytet Gdanski.
Andrea Carolina Zambrano. (2020). The Female Voice in the Mexican Story: The Murals of Fanny Rabel, Regina Raull, and Valetta Swann at the Museo Nacional de Antropología, 1963-1964 (tesis de maestría). New York: New York University
Dina Comisarenco. (2017). Eclipse de siete lunas. Mujeres muralistas en México. México: Universidad Iberoamericana
Dina Comisarenco, Ana Torres Arroyo, y Karen Cordero (2017). Para participar en lo justo: recuperando la obra de Fanny Rabel. México: Universidad Iberoamericana.
Hayden Herrera (2006). Frida. Una biografía de Frida Kahlo. Barcelona: Planeta.
Jesús Vargas. (2019). “Rina Lazo, la mujer que navegó un siglo y mil vidas”. La Jornada. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/2019/11/06/cultura/a03n1cul#texto [consultado el 28.03.2026]
- Licenciada en Artes por la UAEM y maestra en Historia del Arte por parte de la Universidad de Barcelona. Maestrante en el posgrado de Historia del Arte de la UNAM. Artista plástica independiente. ↩︎
- María Izquierdo (1902-1955) es una de las artistas más destacadas del siglo XX, conocida internacionalmente por su singular y original intepretación de la mexicanidad. En 1929 tuvo su primera exposición individual en la Galería de Arte Moderno y fue la primera pintora mexicana en exponer en Estados Unidos al año siguiente. Originaria de Jalisco, años después se trasladaría a la Ciudad de México con su esposo e hijos, donde estudió en la Academia de San Carlos, teniendo como maestros a importantes artistas como Germán Gedovius y Rufino Tamayo, con quien tendría una relación sentimental algunos años después. Izquierdo tuvo variedad de encargos de pintura mural, pero lamentablemente ninguno de ellos pudo concretarse, quedándose sólo en bocetos. Fiel a sus orígenes, buscó siempre retratar a su país con los recuerdos de su infancia, con personajes oníricos envueltos en distintos paisajes mexicanos. “Me esfuerzo para que mi pintura refleje al México que siento y amo […]”. (Dina Comisarenco, 2017, 96). ↩︎
- El 8 de marzo de 2021, las artistas contemporáneas mexicanas Dea López y Cassandra Cassumano lanzaron una convocatoria para recrear el mural cancelado de María Izquierdo en una calle de Oaxaca, México. Se juntaron un total de 110 mujeres artistas, se pintó el mural basándose en los bocetos existentes y se le llamó “El mural que debió ser”. Fue así como 74 años después, los trazos de María Izquierdo, destinados al Palacio del Ayuntamiento del Distrito Federal, por fin pudieron ser pintados en un muro. Aquí la liga del post de Instagram del colectivo feminista Ellas Artes que cuenta el suceso: https://www.instagram.com/p/Ca3LbvkO7pj/ [consultado el 28.03.26] ↩︎
- Alfredo Zalce (1908-2003) fue un artista plástico mexicano, mayormente conocido por su destreza en las artes gráficas como la xilografía. ↩︎
- Este dato fue proporcionado por las investigadoras mexicanas Gloria Hernández Jiménez y Rebeca Barquera en el Coloquio A 100 años del movimiento muralista en México. El reto de las muralistas en los andamios el pasado 1 de junio de 2022. ↩︎
- Alfonso Reyes (1889-1959) fue un poeta, ensayista, filósofo y diplomático mexicano. Fue miembro distinguido de importantes instituciones en México tales como el Colegio Nacional y el Colegio de México. ↩︎
- Dina Comisarenco nos explica que hay varias publicaciones que hablan de la llegada de Rabel a México en 1938, pero este dato fue corregido por la propia hija de la artista, Paloma Woolrich, basándose en las fechas de los pasaportes que conserva en su archivo personal. Además, la investigadora nos cuenta que el padre de Fanny Rabel emigró a México en 1935, ya que en esa época era costumbre, buscando mejores condiciones de vida. El tío de Fanny vivía en México desde hacía algún tiempo y le contaba del país a su hermano, haciéndole así interesarse a éste en el país como una opción. El padre de Rabel lo logró y casi un año después, pudo traer a toda la familia, con mucho esfuerzo (Comisarenco, Torres Arroyo, Cordero, 2017, 26). ↩︎
- Estos artistas fueron importantes personalidades en el contexto del arte mexicano de principios del siglo XX.
La gran mayoría de ellos fueron muralistas y todos se preocuparon por exponer el valor nacionalista, lo que se consideraba mexicano, en sus pinturas, murales o grabados. ↩︎ - Texto de Fanny Rabel sobre su mural Ronda en el tiempo. Archivo Paloma Woolrich. ↩︎
- Así se explica en el portal inicial de la página web de la artista https://www.muralistamesoamericana.com/ hecha a modo de homenaje por su trayectoria. ↩︎
- Andrés Sánchez Flores le tendió la invitación a Rina en una pequeña nota, con el objetivo de que sus demás compañeros no se enteraran y no hubiera resentimiento, ya que la mayor aspiración de muchos de ellos era poder lograr ser uno de los asistentes de Rivera. Dina Comisarenco. (2012). “Crossing the Boundaries of Art Practice, Education, and Gender. Diego Rivera and Rina Lazo in Context”. Texto de la conferencia Diego Rivera and the Mexican Mural Movement. Art Institute of San Francisco, USA. ↩︎
- Arturo García Bustos (1926-2017), artista plástico especializado en el muralismo y arte gráfico. Esposo de Rina Lazo y miembro de Los Fridos. ↩︎