Rosendo Bolívar Meza1
INTRODUCCIÓN
El objetivo de este ensayo es realizar una breve reconstrucción y análisis de la concepción que Vicente Lombardo Toledano (1894-1968) tuvo sobre el marxismo en el que se formó, y la crítica que hizo al marxismo ortodoxo, dogmático y sectario.
Se parte de la premisa de que esta concepción, de quien fue el primer marxista mexicano, iniciada en los años veinte y terminada a fines de los años sesenta del pasado siglo XX, fue producto del cuadro social y del momento histórico que le tocó vivir, y que de ninguna manera se pretende o se sugiere hacer una extrapolación histórica y adecuarla a la realidad presente, sino que más bien se busca exponer objetivamente y en forma desideologizada su pensamiento marxista, puesto que sólo situando las ideas en el espacio y en el tiempo se puede y se debe valorar su contenido. Estas ideas no deben ser arrancadas de su propio marco porque pierden su valor histórico. Conociendo las ideas y los hechos del pasado se puede entender mejor el presente y proyectar a futuro retomando y continuando la experiencia previa y evitando errores pasados (Bolívar, 2006, pp. 173-174).
EL MATERIALISMO HISTÓRICO Y MATERIALISMO DIALÉCTICO
Para Lombardo la realidad se encuentra permanentemente en un continuo estado de cambio, y por ello la historia está llena de ejemplos de un devenir constante de los conceptos y de las leyes, que en un momento determinado sirven para conocer la realidad social y transformarla.
No sólo intentó explicarse el universo, sino también transformarlo. Buscó que el pensamiento influyera sobre la realidad (Lombardo, 1938). Es así como creó un pensamiento propio que pretendía interpretar y transformar la realidad. Concibió que la realidad existe con independencia del pensamiento y que era posible el conocimiento de la realidad. El conocimiento es absoluto en cuanto a su validez y relativo respecto del tiempo, es decir, es progresivo, y se adquiere mediante la razón. Su origen es la experiencia, por lo que la única forma de probar la validez del conocimiento es la práctica.
Dio al materialismo dialéctico el sentido de una filosofía opuesta al idealismo, al materialismo mecanicista, al irracionalismo, a la filosofía de la vida, al existencialismo y al pragmatismo, ya que brinda al hombre la posibilidad de transformar la vida social en otra más avanzada. Investiga la realidad con el propósito de transformarla. Del materialismo histórico afirmaba que la vida social está determinada por condiciones materiales, como los factores geográficos, demográficos y económicos, siendo este último el determinante. De esta forma, entendió al marxismo no como un dogma, sino como un instrumento para la acción creadora (Lombardo, 1977a).
Para él, la riqueza de la filosofía del materialismo dialéctico y su aplicación a la realidad radicaba en conocer lo medular de los hechos cambiantes, en un devenir ininterrumpido. Por ello consideraba que la realidad puede ser transformada una vez conocida.
Las leyes del desarrollo social ni son eternas ni se pueden aplicar mecánicamente a todos los países, cualesquiera que sean las circunstancias en que se encuentren. Esta es la gran lección de la filosofía del materialismo dialéctico aplicada a la sociedad. Porque las leyes de la naturaleza existen sin la actividad humana, en tanto que las leyes de la sociedad se engendran sobre la base de las condiciones creadas por el esfuerzo y la lucha de los hombres (Lombardo, 1977a, pp. 188).
El desarrollo de la sociedad se produce por el desarrollo de las fuerzas productivas. Las clases sociales son un caso de representación del conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Por esa causa, consideró que la historia de la humanidad no es la historia de la lucha de clases estrictamente hablando, sino que más bien es la historia del conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, porque de otro modo la historia comenzaría en la esclavitud y terminaría con el capitalismo (Lombardo, 1975b, p. 27).
Para Lombardo han existido tres grandes crisis en la historia del mundo: la crisis de la esclavitud, el derrumbe del feudalismo y la que busca la liquidación del capitalismo. Cada crisis ha sido una revolución, un cambio que se caracteriza por el advenimiento al poder de una nueva clase social más avanzada que la precedente.
Una de las leyes de la evolución histórica que él entendió mejor, es la del desarrollo desigual de las fuerzas productivas. Por eso la revolución contra el sistema de la propiedad privada de los medios de producción no surge simultáneamente en todo el mundo, aunque es inevitable, como lo fue la desaparición del feudalismo. Concibe que el desarrollo histórico no ha sido uniforme y el proceso social provocado por la lucha de clases, por el desequilibrio entre el crecimiento de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, no ha sido igual ni ha llevado a los países al mismo grado de progreso (Lombardo, 1982, p. 44).
Retomando los casos de Rusia en 1917, los países del centro y del sureste de Europa en 1945, así como la Revolución china en 1949, entre otras, en donde coexistían diversos modos o formas de producción, le permiten formular varias leyes que comprueban la crisis general del capitalismo: la que demuestra que es posible saltar de los regímenes más atrasados a los más progresistas, sin pasar por las etapas intermedias; lo que comprueba, a su juicio, que es la clase obrera la única que puede dirigir, en esa época, las revoluciones contra la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo, lo que pone de manifiesto que la crisis final del capitalismo acelera el advenimiento del régimen socialista y la posibilidad de establecer el socialismo en cualquier región de la tierra. Sin embargo, esta idea cambió progresivamente en él, al darle también un papel importante al papel de los campesinos, luego de que conoció de primera mano la experiencia de la Revolución china, siendo uno de los primeros mexicanos en asistir a ese país luego de su gran transformación, producto de lo cual escribió su libro ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. (Lombardo, 1975b).
Para Lombardo las naciones feudales del antiguo Imperio Ruso pasaron al socialismo sin haber vivido en el sistema capitalista, mientras que a quienes consideró como la servidumbre que en muchos sentidos vivió en condiciones parecidas a la esclavitud en China llegaron al socialismo sin conocer el feudalismo y el capitalismo (Lombardo, 1977b, pp. 232-234). Por ello determinó que la historia puede avanzar a grandes saltos y se puede llegar al socialismo dando un gran salto, cuando hay condiciones subjetivas y objetivas:
Se llega a la sociedad socialista creando las bases previas para su advenimiento. Es verdad que la historia da saltos y que los pasos revolucionarios son saltos de una situación concreta determinada a una situación nueva que entraña una calidad diferente. Pero aún para el salto de la cantidad a la calidad, de un régimen social a otro, hay que preparar las bases materiales y políticas, las condiciones objetivas y también las subjetivas para el salto. Mientras esas condiciones objetivas y subjetivas no existan, no se puede llegar a la etapa de la construcción de un nuevo régimen de la vida social (Lombardo, 1975a, pp. 143-144).
EL MARXISMO
A diferencia de lo que suele creerse, Lombardo fue un severo crítico del marxismo ortodoxo. Reprochó a los dirigentes de la Internacional Comunista su pretensión de imponer un método único de lucha “sin tomar en cuenta las condiciones especiales de cada nación”. Se refirió concretamente a los acuerdos del congreso de la Internacional Comunista de junio de 1924, que determinó la llamada “bolchevización” de los partidos comunistas. En ese momento, Lombardo desconfiaba de la política exterior soviética que él sólo conocía a través de la actuación del Partido Comunista Mexicano, aunque también atacó a quienes explotaban el fantasma del “comunismo ruso como un simple pretexto para impedir la difusión de las ideas socialistas (Ramírez, 1980, pp. 21-22). Cabe señalar que, para ese tiempo, Lombardo no había comenzado el estudio serio del marxismo, y predominaban dos concepciones opuestas del desarrollo histórico y de la línea estratégica y táctica de la clase obrera: la dialéctica y la idea dogmática de la realidad. La primera entendía a la realidad en constante cambio, mientras que la segunda la comprendía como si fuese siempre la misma y su consecuencia la lucha frontal y autosuficiente de la clase obrera en todas las circunstancias. En cualquiera de las dos concepciones existía la creencia de que las alianzas circunstanciales que realizara el partido del proletariado podrían corromperlo, por lo que, en consecuencia, la única forma de preservarlo de ese peligro era aislarlo de los sectores y clases sociales que pudieran aliarse a él, para que mantuviera la pureza de su ideología y la integridad de sus filas (Lombardo, 1975b, p. 33).
Tomar a la letra las palabras de Marx para explicar los fenómenos políticos de nuestra época, es sustituir, como dice Deborin, el marxismo creador por el marxismo dogmático […] El marxismo no es ni una teoría de la ciencia acabada, ni un recetario para catecúmenos. Es un método de investigación y de creación del porvenir. Es el instrumento para hacer el camino que conduce a un mundo nuevo; pero no es el camino ya hecho. Marx no pensó por las generaciones futuras ni asumió jamás el papel de profeta que predice los acontecimientos a plazo fijo, para que alguien se considere autorizado a encontrar en sus escritos la fórmula que puede resolver un problema concreto. El marxista ha de crear su propia conducta frente a la realidad viva. Ha de asegurar el advenimiento de una sociedad de calidad diversa a la de hoy, sin despreciar el valor de las fuerzas que aún la sostienen y sin exagerar el que poseen las fuerzas que han de reemplazarla. El papel de marxista consiste en desarrollar y en enriquecer la teoría marxista (Lombardo, 1935, tomado de Romero, 1980, pp. 23-24).
Para Lombardo el marxismo es único. Lo que ha cambiado no es la ciencia que encierra, sino su aplicación a la realidad histórica siempre en movimiento. Cuando la aplicación es correcta, el marxismo se enriquece, porque se comprueba la validez de sus postulados. Ni Marx ni Engels, que vivieron y lucharon en la época ascensional del capitalismo, pudieron prever las características del imperialismo. La obra trascendental de Lenin consistió en la aplicación genial del socialismo científico en la etapa del imperialismo que le tocó vivir. Pero no concluyó con Lenin la doctrina del marxismo, que seguirá siendo la teoría revolucionaria para la acción revolucionaria de la clase obrera. Consideró como un error creer que sólo dos o tres grandes figuras de la historia contemporánea han hecho avanzar el socialismo y que a ellas había que acudir invariablemente para resolver los problemas nuevos, y que era necesario consultar sus obras como si fueran libros santos de sectas religiosas, lo que para él revelaba un complejo de inferioridad. Creerse herederos directos y fieles de Marx, Engels y Lenin, era un error de quienes así lo consideraban, sobre todo cuando nada original habían agregado a lo sustancial del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. Esto sería un ejemplo notorio de lo que puede ser el antimarxismo.
Los principios del socialismo científico en el proceso histórico de un país se explican conociendo a fondo la etapa en que se halla, el desarrollo de sus fuerzas productivas y el carácter de las relaciones de producción, el régimen de la propiedad, el grado de concentración del capital y de centralización de la economía, las relaciones del Estado con las diversas clases sociales, la influencia de los partidos políticos sobre la clase trabajadora y las masas populares, el panorama internacional y los problemas que se derivan de la situación. En otros términos; manejar la política como es, como una ciencia.
También Lombardo entendió que se aplican los principios del socialismo discutiéndolos públicamente, provocando la batalla de ideas, porque cuando éstas penetran en el cerebro del hombre se convierten en fuerzas superiores a los instrumentos materiales, lo mismo a los constructivos que a los destructivos. Alguna vez dijo que el que gane la batalla de las ideas ganará el poder, y eso es cierto, porque son las ideas las que conducen a la sociedad humana en sus problemas cotidianos y en el combate por sus objetivos próximos y remotos. Hay millones de hombres desorientados que ingieren constantemente el veneno de la mentira y de la calumnia por su ignorancia o por su mala fe. Esclarecer la verdad, descubrir a los enemigos del progreso y a los falsos revolucionarios, contribuye a limpiar el camino que conduce al mundo nuevo. Las masas del pueblo constituyen el impulso que transforma la vida social. De ellas surgen quienes han de dirigirlas, porque sin su concurso se exponen a graves derrotas; pero confiar en la espontaneidad de las masas para encontrar el camino que deben recorrer y limitarse a seguirlas, es renunciar a ser los guías del futuro (Lombardo, 1968a, pp. 287-288).
En una serie de escritos a la juventud, publicados en 1968, Lombardo afirmó que el marxismo no es una filosofía dogmática y estática, sino la doctrina de la materia como esencia del universo, del mundo y de la vida, y de la transformación constante de la materia. Es la teoría de la dialéctica, del proceso ininterrumpido de todo lo que existe. Su aplicación a la sociedad -materialismo histórico- consistía en descubrir las leyes que rigen el desarrollo de la comunidad humana, y en aprovecharlas para acelerar el advenimiento de estudios más avanzados, hasta que del seno de la sociedad desaparezca la alienación del hombre, para que pueda vivir sin angustias económicas y espirituales y disfrutar de libertad plena.
Se pronunció contra el idealismo, que postula el carácter excepcional del hombre en el seno de la naturaleza, y de la metafísica, la doctrina de lo inmóvil y de las verdades eternas, mientras que el marxismo afirma que el hombre es producto -el más alto y valioso- de los fenómenos de la evolución de la naturaleza. Por eso es la filosofía antidogmática por excelencia y la única que se propone no sólo el conocimiento del proceso histórico de la sociedad, sino también su transformación y cambio y, por tanto, la sustitución del régimen capitalista y de la superestructura que ha creado -el derecho, el Estado y la propiedad- por el sistema socialista de la producción económica, con nuevas instituciones y relaciones humanas (Lombardo, 1968b, pp. 17-18).
COMENTARIO FINAL
Con base en lo expuesto anteriormente, en Lombardo hay tres maneras de negar el marxismo: negándolo propiamente, deformándolo o haciéndolo dogma. Los que lo niegan son fundamentalmente los partidarios de las doctrinas que preconizan la inmutabilidad del ser -como el positivismo-, y los idealistas que afirman la preeminencia de la razón sobre la naturaleza, la preeminencia de la conciencia sobre la naturaleza. Los que lo deforman casi siempre son los que se llaman marxistas, lo hacen no aplicando completa la teoría del materialismo o aplicando incompletamente el método dialéctico, pues esto conduce a errores. Los deformadores del marxismo casi siempre son aquellos que hacen un análisis económico de la sociedad humana, o bien, los que realizan ese análisis económico, pero no realizan al mismo tiempo un análisis político. Los deformadores del marxismo abandonan los principios del materialismo dialéctico, del materialismo histórico y de la filosofía marxista.
Los que tratan de hacer del marxismo un dogma lo hacen fetiche, y violan de un modo completo el método dialéctico, es decir, la noción del movimiento y del cambio. Niegan la existencia de la dialéctica aplicada a la historia, es decir, niegan el devenir. Toman al pie de la letra los textos del marxismo y no saben aplicar los principios del marxismo a la realidad.
REFERENCIAS CONSULTADAS
Bolívar, Rosendo. (2006). Lombardo. Su pensamiento político. México: Universidad Obrera de México.
Lombardo, Vicente. (1935). “Evolución y revolución, creación y dogma”, s/f, s/f. Tomado de Romero, Javier. “Lombardo y el vacío ideológico”, en Javier Romero, et. al. Lombardo y el vacío ideológico. México: Ediciones del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Dr. Vicente Lombardo Toledano”.
Lombardo, Vicente. (1938). “Homenaje a Goethe. Conferencia sustentada el 23 de abril. Tomada de Vicente Lombardo, Selección de obras de Vicente Lombardo Toledano. (1977). México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1968a). “A un joven socialista mexicano”, en Vicente Lombardo, Selección de Obras de Vicente Lombardo Toledano. México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1968b). “La juventud en el mundo y sus deberes históricos”; en Vicente Lombardo, Cinco escritos para la juventud. México: Ediciones de la Juventud Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1975a). Frente Nacional Democrático. México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1975b) ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1977a). “La batalla de las ideas en nuestro tiempo”, en Vicente Lombardo, Selección de obras de Vicente Lombardo Toledano. México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1977b). “Summa”, en Selección de Obras de Vicente Lombardo Toledano. México: Ediciones del Partido Popular Socialista.
Lombardo, Vicente. (1982). “Intervención inicial, 13 de enero de 1947”, en Vicente Lombardo, et. al. Mesa redonda de los marxistas mexicanos. México: Ediciones del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Dr. Vicente Lombardo Toledano”.
Ramírez, Héctor. (1980). “Los años de Vicente Lombardo Toledano en la CROM y el rompimiento con el reformismo de Morones”, en Héctor Ramírez, et. al. Lombardo Toledano en el Movimiento Obrero. México: Ediciones del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Dr. Vicente Lombardo Toledano”.
- Doctor en Ciencia Política. Profesor-investigador del Instituto Politécnico Nacional, donde es becario de exclusividad de la COFAA y del Programa de Estímulos al Desempeño de los Investigadores. Miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. ORCID 0000-0001-6622-2093. Durante más de diez años trabajó en los archivos personales y familiares de Vicente Lombardo Toledano, tanto en la Universidad Obrera de México como en el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Dr. Vicente Lombardo Toledano”, y producto de ello elaboró y le fueron publicados dos libros y varios artículos de investigación y capítulos de libros. Actualmente sus principales líneas de investigación son sobre sistema político mexicano y partidos políticos de izquierda. Uno de sus artículos más reciente es “El gobierno de Andrés Manuel López Obrador: ¿fue de izquierda por su política social”, Estudios Políticos núm. 63 (septiembre-diciembre, 2024): 94-109, Ciudad de México, ISSN: 0185-1616. DOI: https.//doi.org/10.22201/fcpys.24484903e.2024.63. Correo electrónico rbolivarm@ipn.mx ↩︎